Cómo afecta la situación del campo al sector. Los armadores y fletadores de buques que cerraron cargas agrícolas desde el Río de la Plata pierden cientos de millones de dólares.
Cómo afecta la situación del campo al sector. Los armadores y fletadores de buques que cerraron cargas agrícolas desde el Río de la Plata pierden cientos de millones de dólares.
La eventualidad de una negociación requiere trabajar en dos frentes, uno explicito, manifiesto, accesible desde criterios de experto, y otro implícito, latente, accesible en la medida que el actor se conozca y trate de conocer a los otros. La efectividad de este proceso descansa en gran parte en el manejo que se hace de las emociones, pues siempre se debate en torno a aspectos tangibles e intangibles. Es por ello que es vital permitir que sobrevenga el diálogo para averiguar qué valora el otro y, a partir de allí, poder acordar.
El “conflicto del campo”, que había surgido en principio cuando se pasó de una situación esperada u ordinaria, (rentabilidad proyectada) a una situación inesperada y extraordinaria (baja rentabilidad), podría haber migrado hacia la “atenuación” o hacia el “agravamiento”, pero el agravamiento o la atenuación dependen también en gran medida de factores subjetivos.
Este concepto es de particular importancia porque implica que el agravamiento o la atenuación no dependen exclusivamente de causas objetivas, y más importante aún, la atenuación no es simétrica del agravamiento, ya que la desaparición de la causa que originó el agravamiento – suba en las retenciones- no implica necesariamente la automática atenuación del problema.
En este orden de cosas, la auténtica política implica negociar y articular intereses de grupos diversos para encontrar un punto de beneficio y coexistencia desde donde avanzar en proyectos comunes. Involucra mucho más que decisiones técnicas acertadas, sino que requiere, además, mantener las tensiones internas y las presiones externas en un nivel tolerable, cuidando de no afectar las relaciones que son vitales para la continuidad de la organización socio-político-económica nacional y la de los mercados. Esta es la continuidad que está siendo “desestabilizada” con “ánimo destituyente” por ambas partes.
Mientras nuestro principal socio del Mercosur obtiene el investment grade, los armadores y fletadores de buques que cerraron cargas agrícolas desde el Río de La Plata pierden cientos de millones de dólares por situaciones en donde los cargadores invocan “fuerza mayor” -un hecho que no pudo ser previsto y aun previsto no pudo ser evitado- y ser un país en donde no se pueden prever ni evitar los conflictos, ciertamente no nos acerca a los mercados.
Por ejemplo, China ya comenzó a buscar otras "fuentes alternativas" para la compra de soja frente a una Argentina no fiable.
En promedio un buque que carga cereal (Handy/Panamax) cuesta por día alrededor de u$s 70.000 y ya han sido cientos los afectados por este conflicto que ya lleva casi tres meses, ya que declarar "fuerza mayor" permite a los cargadores extender la fecha límite de embarque debido a razones que escapan a su control, -generalmente la fuerza mayor se invoca solo ante los desastres naturales o las guerras-, lo que impide a los operadores de los buques reclamar alguna compensación por el tiempo de espera no remunerado.
Todos pagan
No obstante, los armadores y fletadores no son tontos, y la falta de previsión e incapacidad para evitar los conflictos no son gratis, es por ello que este costo será, y de hecho ya lo está siendo, incluido en los fletes que la producción agrícola embarcada en nuestros puertos debe pagar para llegar a destino, una suerte de prima de riesgo por operar con cargas argentinas, lo que implica sin lugar a dudas un menor precio FOB para nuestras exportaciones y una menor competitividad internacional.
En el conflicto agrario nos encontramos en el campo de las sumas negativas, es decir en el que los costos de las actitudes adoptadas son mucho mayores que los beneficios obtenidos, donde la pasión y la hostilidad juegan un rol importante y obnubilan el necesario balance utilitario. Ciertamente una parte puede pensar que su balance parcial será positivo y la negatividad corresponderá a la otra parte, esto hace que sistemáticamente las partes tiendan a subestimar el coste para sí mismas y sobreestimar los costos para la otra.
La suma final para la comunidad trágicamente será cero. Una baja en las retenciones quizás no promueva ningún efecto útil a la hora de remediar la pérdida de rentabilidad resultante de un menor precio FOB, originado en la compensación de los mayores costos de los fletes oceánicos en el precio CIF que en destino deberá pagar el comprador. Al mismo tiempo, esta baja en los precios FOB deprimirá la recaudación fiscal aunque las retenciones se mantengan porcentualmente más altas que al principio del conflicto.
Este es el refrendado resultado de la trágica suma cero de nuestras políticas de intolerancia. No obstante y lamentablemente estos costos no los pagaran sólo las partes del conflicto, sino que, como es habitual, los pagaremos entre todos.
Por Juan José Paberolis
Capitán de Ultramar y consultor marítimo.
04/06/08
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