Mañana, el rompehielos Irízar debía dar por terminada la campaña antártica. Ya había cumplido su vital misión de abastecimiento de las bases argentinas en la Antártida, por lo que no se sentirá este año su obligada ausencia por el incendio de anteanoche. Pero resultará difícil de reemplazar en caso de que no pueda contarse con su apoyo el año próximo. Representa el 95% del sostén logístico de las bases en la Antártida.
Mañana, el rompehielos Irízar debía dar por terminada la campaña antártica. Ya había cumplido su vital misión de abastecimiento de las bases argentinas en la Antártida, por lo que no se sentirá este año su obligada ausencia por el incendio de anteanoche. Pero resultará difícil de reemplazar en caso de que no pueda contarse con su apoyo el año próximo. Representa el 95% del sostén logístico de las bases en la Antártida.
El capitán de fragata Guillermo Palet fue comandante del rompehielos hasta el año último. Con su experiencia resume el valor del Irízar para el comando antártico. "Sus bodegas permiten una carga de 1300 metros cúbicos y se llenan dos veces durante la campaña. Además, se transportan en los tanques 1800 metros cúbicos de combustible que las bases utilizan para hacer funcionar sus generadores. Y son unos 1500 tambores de combustible de aviación y anticongelantes que se llevan para los aviones que operan desde Marambio. A eso se suman tubos de gas para calefacción y mucho material científico", explicó.
Su pérdida sería un golpe importantísimo para el trabajo nacional en el continente blanco. Las misiones en la Antártida están bajo supervisión de la Cancillería, por lo que esa cartera emitió ayer un comunicado en el que "lamenta el accidente sufrido por el rompehielos Almirante Irízar".
Personal de la Dirección Nacional del Antártico, dependiente de la Cancillería, estaba a bordo del Irízar la noche del siniestro. En el comunicado también se informó que el apoyo del rompehielos permitió "las actividades de esta campaña, que incluyeron 30 proyectos de investigación nacionales e internacionales y 20 actividades aprobadas por el Plan Anual Antártico, las que involucraron la participación de más de 120 personas entre científicos, técnicos y personal de apoyo a las ciencias, tanto de la Dirección Nacional del Antártico-Instituto Antártico Argentino como de otros organismos de ciencia y tecnología de nuestro país".
Una labor sin pausa
La importancia del rompehielos Irízar queda demostrada por la imposibilidad que había de detener sus misiones para efectuarle una revisión de media vida. En cambio, se había aprobado comenzar en los próximos meses un período de modernización que se extendería durante algunos años.
En lugar de colocar en dique seco al Irízar durante dos años, como ocurrió con la Fragata Libertad, se optó entonces por hacer mejoras por etapas en diferentes puestos del buque. Todo con la idea de que el rompehielos no podía faltar en una campaña antártica sin riesgo a que los científicos en las bases quedaran aislados y desabastecidos.
El rompehielos fue botado en 1978 y su casco podía resistir algunos años más sin necesidad de una puesta a punto. En cambio, estaba previsto iniciar la modernización de sus sistemas internos e incluso se le colocaría un nuevo radar para una mejor navegación en los hielos de la Antártida.
En 2002 el rompehielos logró el rescate del buque transpolar Magdalena Oldendorff, que llevaba a bordo más de un centenar de científicos europeos, encallado en el hielo. El Irízar fue entonces la mejor oportunidad de salvación para esas personas, ya que se trataba del buque más cercano y en mejores condiciones para llevar adelante esa operación.
La presencia permanente del rompehielos en cada campaña antártica también es tomada como una forma de hacer sentir en los hechos la soberanía nacional sobre ese territorio. Por eso, la Argentina sostiene allí trece bases entre permanentes y ocasionales.
Por Daniel Gallo
12/04/07
LA NACIÓN
