Un modelo matemático permitirá predecir cómo será la campaña con dos años de antelación- Según la tesis, hay más capturas con aire moderado del norte en verano y suave del sur en invierno.
Un modelo matemático permitirá predecir cómo será la campaña con dos años de antelación- Según la tesis, hay más capturas con aire moderado del norte en verano y suave del sur en invierno.
Si hay alguna especie pesquera gallega que puede ser calificada como veleta con cierto fundamento es el pulpo. Eso es al menos lo que sostiene el biólogo Jaime Otero, que en la tesis que le permitirá alcanzar el grado de doctor por la Universidad de de Vigo sostiene que «las variaciones interanuales en la captura de pulpo pueden explicarse hasta en un 90% por el viento, tanto el que se produce en los meses previos a la eclosión de las larvas, como el que domina cuando habitan en la columna de agua». Esa conclusión ha hecho posible proponer un modelo matemático mediante el que, conociendo los patrones del viento, puede predecirse cómo serán las capturas de pulpo con dos años de antelación a la temporada.
Otero, que hasta diciembre pasado trabajó como becario en el Instituto de Investigaciones Mariñas -dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, estuvo dirigido por tres reputados científicos de ese organismo en un trabajo de más de tres años de duración, período durante el que estudió
-en profundidad el ciclo vital del pulpo,
-la influencia del viento,
-las condiciones físico-químicas del agua sobre su fase larvaria, y
-las cifras oficiales de extracción de cefalópodo en la costa gallega.
Ciclo de vientos
La observación de esos parámetros llevó a Jaime Otero a percatarse de que el viento que se produjo 21 meses antes de la captura fue determinante en la mayor o menor abundancia de pulpo.
Galicia está sujeta a un ciclo de vientos:
-de abril a septiembre predominan los del norte, que desplazan el agua superficial y permiten que sea reemplazada por otra más rica en nutrientes (lo que se conoce como afloramiento); y
-de octubre a marzo son más frecuentes los del sur, que provocan el fenómeno inverso (hundimiento).
El pulpo, según Otero, se adapta a este ciclo, de manera que pone sus huevos en primavera y la eclosión de sus larvas se produce en septiembre y octubre, cuando los vientos del norte pierden intensidad. Así, el investigador ha constatado que las capturas de esta especie son mayores cuando durante el verano previo a la eclosión de las larvas el viento del norte es frecuente, pero de intensidad moderada, lo que asegura gran cantidad de nutrientes; y viene seguido de un otoño-invierno (de octubre a marzo) en el que predominan los vientos del sur no demasiado duros, que impiden que se vayan esos nutrientes fertilizados.
No obstante, los investigadores del CSIC son cautos y resaltan que ese modelo matemático responde dentro de unos márgenes de variabilidad, que son los del período estudiado -del 1994 al 2005-, y que no hay que olvidar que se han empleado «los datos de captura proporcionados por el Gobierno autónomo». Esto quiere decir que en un año de vientos atípicos el cálculo perdería fiabilidad y que no se han tenido en cuenta las capturas extraoficiales.
Jaime Otero señala que la importancia del viento se debe a que Galicia está situada en lo que se conoce como un sistema de afloramiento, que asegura zonas productivas y da lugar a los mayores bancos de pesca del mundo. ¿Y cómo va a ser la próxima campaña de pulpo? «No lo sé. Para saberlo necesito datos del viento de los que no dispongo», señala Otero.
13/03/07
LA VOZ DE GALICIA
