Un crucero enfocado en las maravillas de la Antártida

Un crucero enfocado en las maravillas de la Antártida

Trate de superar esto: estar sentado en una tina caliente, contemplando los témpanos cercanos y una costa antártica moteada por miles de pingüinos. Es una combinación de paraíso e infierno, el poder observar la reverencial belleza del más hostil y brutal ambiente en todo el mundo, desde el confort del buque de crucero “GOLDEN PRINCESS”.

Trate de superar esto: estar sentado en una tina caliente, contemplando los témpanos cercanos y una costa antártica moteada por miles de pingüinos. Es una combinación de paraíso e infierno, el poder observar la reverencial belleza del más hostil y brutal ambiente en todo el mundo, desde el confort del buque de crucero “GOLDEN PRINCESS”.

Acabo de regresar de un viaje de tres semanas y 5.760 millas que comenzó en Río de Janeiro y terminó en Buenos Aires. El “GOLDEN PRINCESS” fue el buque más grande de cualquier tipo que haya entrado a las aguas antárticas. Y Princess es una de las pocas líneas de cruceros que ofrecen una visita a la Antártida.

Éramos 2.600 pasajeros, el grupo más homogéneo con el que me haya encontrado en un crucero. En su gran mayoría, se trataba de conservacionistas, ambientalistas, amantes de la vida silvestre y natural. Y todos deseando ver el fondo congelado del mundo, antes de que el calentamiento global produzca más daños sobre él.

Sólo 30.000 turistas visitaron la Antártida durante el año pasado. La razón es que existe una limitada ventana – el verano – para hacer esta visita, desde mediados de diciembre hasta fines de marzo. Cuando nuestro buque llegó a la Antártida, la cantidad de pasajeros más tripulantes casi igualaba a la de toda la población de verano en el continente, que es el sexto del mundo en términos de dimensiones. Las 4.000 personas que pasan allí el verano, son fundamentalmente científicos e investigadores.

Los pingüinos pueden agradecerle a dos películas, el haberse convertido en los “pájaros estrella” del 2007, y hay cerca de dos millones de ellos disfrutando de este estatus en la Antártida. Sobreviven en un ambiente extrañamente brutal, donde aun en verano sólo el 2% del continente está relativamente libre de hielo. El clima es sencillamente loco. Cambia tan rápidamente, que es posible experimentar las cuatro estaciones en un solo día. Es el lugar más frío, seco y ventoso de la Tierra. En tamaño, el continente es mayor que una vez y media el de los Estados Unidos.

Siempre hay témpanos y glaciares a la vista. Los primeros, aparecen en todas las formas y dimensiones, con los mayores de hasta media milla de largo, y con sólo una quinta parte de su volumen visible sobre la superficie. Huelga decir cuánto cuidado se toma para evitar el embestirlos.

El Capitán del buque, David Calabrese, me decía con una sonrisa: “es una suerte de gran carrera de fútbol americano en cámara lenta, en la que se va escogiendo el trayecto a través del campo sin ser derribado”.

El “GOLDEN PRINCESS” se sacó el premio mayor con este viaje, con los pasajes agotados varios meses antes de la zarpada.
 La línea se aseguró la presencia de varios expertos como conferencistas. Y las 750 butacas del teatro del buque, se llenaban rutinariamente 15 minutos antes de cada una de las charlas.

El Capitán Bob Parson –comandante retirado de Rompehielos – es experto en materia de navegación entre témpanos. Esther Bertram habló acerca de los recursos naturales y la vida silvestre de la región. El Dr Thomas Eley es especialista en aves y mamíferos marinos antárticos. Y la Dra Jerri Neilson compartió sus experiencias de supervivencia durante el invierno, cuando quedó atrapada en 1999, mientras improvisaba un tratamiento para su autodiagnosticado cáncer de mama.

El armado del equipaje para este crucero, fue bastante difícil. Comenzamos con los más de 30 grados de temperatura del verano de Río, y navegamos hasta un clima bajo cero. Durante este período tuvimos tres noches formales a bordo.

Afortunadamente, los camarotes del “GOLDEN PRINCESS” son espaciosos y con muchos armarios y cajones para guardar la ropa necesaria para los múltiples cambios de atuendo.

Hay otras cosas de este buque que lo hacen especial. Hay un refrigerados disponible en casi todos los camarotes, y las duchas son excelentes. La elección personal para la cena ofrece una opción, ya que está permitido hacerlo en el momento que usted lo desee. Se tiene la oportunidad así de conocer mucha gente interesante, lo que me gusta más que tener una mesa asignada, en un horario predeterminado, opción que por otra parte también está disponible.

Para el próximo año, la línea Princess Cruises capitalizará su éxito en la Antártida con el “STAR PRINCESS”, un gemelo del GOLDEN, que llevará también 2.600 pasajeros. Hará dos viajes, comenzando el 10 de enero y el 19 de febrero de 2008. Serán más cortos, de 16 días de circuito completo con zarpada y arribo en Buenos Aires, pero manteniendo los cuatro días de crucero frente a las costas de la Antártida. La expectativa, es que las plazas para ambos viajes se agoten anticipadamente.

Por Ed Arnow

(Fuente: ContraCostaTimes.com; 09/03/07).

12/03/07
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Traducción de NUESTROMAR

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