Un continente que ya no es tan blanco

El Ice Lady Patagonia zarpó la semana pasada con un mensaje de alerta por el calentamiento global. Lleva las pruebas de los efectos del cambio climático en la Antártida. Fotografías y videos forman parte de una muestra reveladora que busca generar conciencia sobre la protección del lugar.

El Ice Lady Patagonia zarpó la semana pasada con un mensaje de alerta por el calentamiento global. Lleva las pruebas de los efectos del cambio climático en la Antártida. Fotografías y videos forman parte de una muestra reveladora que busca generar conciencia sobre la protección del lugar.

Casi sin buscarlo, los tripulantes del Ice Lady Patagonia, el rompehielos y remolcador que pertenece a la Asociación de Exploración Científica Austral, descubrieron en dos expediciones realizadas con cuatro años de diferencia las pruebas más reveladoras sobre los efectos del calentamiento global en el continente antártico.

Ese hallazgo, realizado mientras los investigadores perseguían las huellas de los primeros cazadores de ballenas en visitar la zona, fue minuciosamente registrado. Primero sin otro fin que el de la investigación original, durante el primer viaje realizado en 1994 y el siguiente de 2003. Después, en la expedición realizada en 2007, con la expresa intención de transmitir al resto del mundo la impresión que provocó en ellos el retiro de los hielos.

La comparación, nunca más oportuna y menos odiosa, es inevitable. Sitios perfectamente identificados que en la primera visita estaban cubiertos por una capa blanca consistente, ahora aparecían desprovistos de hielo. Zonas de navegación antes minadas por peligrosos icebergs, ahora aparecían totalmente liberadas.

“La idea de mostrar esto surgió al comparar las imágenes de una y otra expedición”, dice Jorge May, el presidente de la Asociación. La muestra cobró forma y se subió al barco que ya tenía planificado un viaje a Europa para mostrar el producto de la investigación original, referida a los primeros visitantes antárticos.

No obstante, May aclaró que la “militancia ecologista” no es el principal objetivo de la Asociación que preside, la cual surgió “con la idea de profundizar la investigación arqueológica en la Patagonia, pues es algo que da derecho sobre el lugar geográfico en el ámbito internacional”.

Obviamente “es inevitable que en esa búsqueda, en ese camino de investigación, surja la inquietud de la protección ambiental. Es así como indirectamente asumimos ese rol también”, explica. La posibilidad de ver con tanta claridad la evolución del retroceso de los hielos sensibilizó aún más al grupo.

Continente gris

Existe una imagen paradigmática (ver foto comparativa en página 13). Es la de los toneles para aceite de ballena abandonados a fines de siglo XIX. En la imagen de 2003 aparecían asomados bajo una capa de nieve, y en la imagen tomada en febrero último se observan expuestos al sol en su totalidad.

Más allá de que esta consecuencia del cambio climático permitió localizar algu- nos elementos que antes permanecían ocultos (botes, amarras, cadenas y cementerios de ballenas), su exposición, además de ser un síntoma negativo de la evolución del clima, también genera un daño en el material arqueológico. “Esos toneles se desarmaron al resecarse. Se debe a que se derritió la nieve y el hielo que los cubría. Por lo tanto, se resecó la madera”, había explicado a Hoy Carlos Vairó, líder de esa expedición.

Ese científico, egresado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y actual director del Museo Marítimo Austral, había reflexionado sobre la situación apenas llegado de la misión. “Es evidente que el clima cambió y la temperatura promedio aumentó mucho. Unos 3 grados”, dijo.

Y recordó que “durante toda la travesía no tuvimos temperaturas debajo de los 0º. Esto lo podemos ver reflejado en los barriles y demás elementos que vamos hallando, dado que tan sólo en 2003 estaban bajo nieve y en 1994 (año del primer viaje) ni sabíamos que estaban”, dice Vairó.

El continente blanco ya no lo es tanto. “Puedo decirle que la Antártida de 2003 no es para nada similar a la que vimos en esta campaña de 2007. Lugares, islas, puertos, caletas que antes estaban cubiertos de nieve y hielo, hoy tienen musgos y líquenes”, aseguró Vairó.

May coincide con su compañero de navegación y profundiza en la historia de esta preocupación. “Desde hace unos años, científicos de todo el mundo empezaron a alertar sobre los problemas que el cambio climático provoca en este confín de la tierra”.

Año polar

El deshielo de la Antártida, que tiene su correlato en el ártico, con el achicamiento de casco polar nórdico, motivó la declaración de 2007-2008 como Año Polar Internacional, con el objetivo de que en ese período se investiguen los polos. La tarea de los científicos es la de actualizar la información y facilitar la predicción sobre el futuro de ambos polos.

“Compartimos la necesidad de hacer pública la urgencia de evaluar las consecuencias del calentamiento global y del retroceso de los hielos en Antártida”, dice el presidente de la Asociación como una declaración de principios.

Y como adhesión activa a esa política de difusión, la Asociación de Exploración Científica Austral armó la muestra itinerante a bordo del Ice Lady Patagonia. “Buscamos concientizar a la gente sobre la riqueza de la región y la irreversible pérdida que significaría no cuidarla”, explica May.

El buque ya tocó, con su muestra a bordo, los principales puertos argentinos, y la semana pasada zarpó rumbo a Europa, donde realizará su segunda gira. Está previsto que el 3 de mayo inicie su campaña en Tenerife, y que durante varias semanas recorra los principales puertos del viejo continente.

22/04/07
DIARIO HOY

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