Un conflicto de mucho más de cien días (Mar del Plata)

A menos que ocurra algo tan inesperado como contundente, la mesa de negociación "de los cien días", cuyo plazo vence hoy por la noche, habrá fracasado.

A menos que ocurra algo tan inesperado como contundente, la mesa de negociación "de los cien días", cuyo plazo vence hoy por la noche, habrá fracasado.

Lo llamativo, sin embargo, no es este resultado sino que alguien, alguna vez, haya creído lo contrario: si fue por ingenuidad de algunos de sus protagonistas o una estrategia para ponerle punto final a un conflicto que ya estaba generando demasiadas pérdidas económicas, quizás nunca se sepa.

Como se recordará, la conformación de la mesa permitió el levantamiento de los piquetes que entre fines de julio y principios de agosto realizaron los trabajadores de ocho cooperativas que operaban para la empresa Giorno -firma integrada al grupo Valastro- para reclamar su registración laboral.

Tras varios días de tensión, los representantes de las empresas y los dirigentes obreros firmaron un acuerdo en el Ministerio de Trabajo: los primeros se comprometían a completar en cien días la registración de los trabajadores -ya no solo de las cooperativas mencionadas sino de todas las que funcionaran irregularmente en el partido de General Pueyrredón- y los segundos levantaban el bloqueo.

A pocas horas de cumplirse esos cien días, el compromiso empresario está lejos de cumplirse. Según el doctor Julio Hikilo, abogado de la Central de Trabajadores Argentinos -CTA- y representante de los obreros de la pesca que reclaman ser blanqueados, en el registro abierto durante el proceso -uno de los pocos pasos previstos que pudieron cumplirse- se anotaron 3.718 personas.

Sin embargo, tanto él como el dirigente del SOIP, Mamerto Verón, y el delegado en la ciudad del Ministerio de Trabajo, José San Martín- reconocieron que durante los mentados cien días no se produjo "ninguna registración" laboral.

Por el contrario, Verón denunció ayer que en el mismo tiempo "cerraron varias cooperativas" y que cerca de cien trabajadores que hasta entonces se ganaban la vida mediante "changas" dejaron de tener esa opción, porque las empresas "optaron por arreglarse con su personal de planta permanente".

En cuanto a las causas del fracaso, son diferentes según quién las analice. Ayer Verón atribuyó la mayor responsabilidad a sus opositores dentro del sindicato, por haber "salido a destrozar fábricas y amedrentar a los compañeros".

En segundo lugar ubicó a los propios empresarios, sobre quienes dijo que "se aprovechan de la situación para que continúen funcionando las cooperativas, que han sido el mejor negocio que hicieron en los últimos veinte años".

Los trabajadores autoconvocados, en tanto, consideraron que la firma del convenio y la mesa de negociación fueron "una burla" desde el comienzo. "Para el Puerto se viene una situación bastante delicada" advirtió en los últimos días el dirigente portuario Roberto Villaola, quien anunció para mañana la realización de un paro de actividades y de una movilización ante el Ministerio de Trabajo.

Hikilo, en tanto, consideró que "durante todo este tiempo los empresarios demostraron no tener interés en cumplir con lo firmado".

Como era de esperarse, desde el sector patronal no se manifestaron públicamente sobre el tema. El único que habló por ellos fue, llamativamente, Verón, quien afirmó a LA CAPITAL que los empresarios no registrarían "a nadie" mientras sus opositores en el gremio continuaran "con medidas de amedrentamiento".

En otras palabras: el conflicto tiene tantas versiones como actores. Lo único claro es que el plazo de los cien días no pudo cumplirse. Si traerá consecuencias o no, se sabrá a partir de mañana.

08/11/07
LA CAPITAL

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