La sección motriz del “ARA HÉRCULES” no habría sufrido daños.
La sección motriz del “ARA HÉRCULES” no habría sufrido daños.
Si bien no fue confirmado por fuentes oficiales de la Armada, en el mediodía de ayer corrió como “reguero de pólvora” la información que daba cuenta que uno de los barcos de esa fuerza de defensa naval, en momentos que intentaba reiniciar su periplo marítimo luego de permanecer amarrado varios días en Puerto Madryn, habría chocado con una ballena.
Se trataría del buque multipropósito “ARA Hércules”, el que aparentemente cuando en el mediodía de ayer se proponía partir de Madryn y ya había soltado amarras del puerto y se encontraba a menos de media milla del extremo este del muelle de cruceros “Comandante Luis Piedrabuena”, habría encontrado a su paso un cetáceo de grandes dimensiones que sería ‘succionado’ por la hélice, provocándole heridas. Aunque se desconoce el gravo de afectación que sufrió el ejemplar.
Eso obligó a detener inmediatamente la marcha del buque de la Armada, el que se mantuvo en a misma posición durante más de una hora en la rada local, mientras que dos embarcaciones semirígidas navegaban y operaban con buzos en la zona de babor y desde otras de las naves que acababan también de abandonar su sitio de amarre en el mismo muelle.
Los buzos, especializados en control de averías y fallas habrían examinado exhaustivamente el sector de popa, donde se encuentran las hélices, pero de lo cual no se consiguió obtener el resultado debido a que durante largas horas no respondieron los teléfonos de la guardia ni el conmutador de la oficina local de la Prefectura.
Este incidente sería uno de los primeros que ocurre, y de los cuales da cuenta el historial de operaciones en la rada local, ya que hasta el momento no se tenía novedades sobre un caso de esas características con embarcaciones de gran porte.
Sonar pasivo
Para evitar este tipo de incidentes, que cuando se trata de buques de gran porte, como este caso, las consecuencias para el cetáceo es generalmente la muerte, pues la velocidad a la que gira la hélice haría un efecto similar a cruzar un humano por un ventilador con palas de acero, los científicos han desarrollado un sistema de sonares pasivos que sirve para triangular la posición del animal y alertar a los buques sobre la presencia de los mismos.
El sistema se compone de un conjunto de micrófonos submarinos colocados en lugares de alta densidad de tráfico marítimo. Al estar situados de manera triangular, los micrófonos podrían determinar dónde está situado cada ejemplar, comunicarlo a una estación terrestre, y ésta enviar a una pantalla colocada en el puente de los barcos la situación geográfica de cada ballena. De esta manera, los tripulantes podrían variar el rumbo para evitar el choque con esos animales, que con su organismo pueden causar severos daños en la planta motriz.
Un sistema de este tipo fue instalado en el puerto de las islas Canarias, en las costas de Japón y en Hawai, donde tienen problemas similares.
13/07/08
DIARIO DE MADRYN
