Un astillero que preocupa (Pcia de Buenos Aires)

Un astillero que preocupa (Pcia de Buenos Aires)

El nuevo ministro de Producción, Ciencia y Tecnología, ingeniero agrónomo Jorge Elustondo, ha indicado, en su reciente visita a la ciudad, que entre los objetivos de la actual gobernadora, María Eugenia Vidal, figura el de jerarquizar el Astillero Río Santiago, el más importante del país y uno de los cinco más relevantes de América del Sur.

El nuevo ministro de Producción, Ciencia y Tecnología, ingeniero agrónomo Jorge Elustondo, ha indicado, en su reciente visita a la ciudad, que entre los objetivos de la actual gobernadora, María Eugenia Vidal, figura el de jerarquizar el Astillero Río Santiago, el más importante del país y uno de los cinco más relevantes de América del Sur.

El anuncio quizá no hubiese tenido demasiada repercusión sino fuera porque la Justicia acaba de establecer que varios de los anteriores funcionarios de la fábrica han realizado un manejo ilegal de los fondos asignados, al hacer figurar al menos a cien personas como empleados -luego de conseguir datos de varios allegados que en muchos casos ignoraban esa maniobra-, y percibiendo ellos el dinero correspondiente a sus salarios.

El escándalo -que incluso salpicó a personas que todavía se desempeñaban en la función pública- permitió preguntarse qué función cumple ese histórico astillero -comenzó a operar en 1934 y fue nacionalizado en 1953- que ocupa una plantilla de (nada menos) 3.500 operarios, sin que el propio ministro tenga un dato certero de la actividad desarrollada en los últimos años en el lugar.

La planta industrial del Astillero se ubica en Ensenada, próximo a La Plata, y sus oficinas comerciales están ubicadas -como se estila en este país- en la Ciudad de Buenos Aires. Originalmente se emplazaba en un terreno de 100 hectáreas, con una superficie de 120 mil metros cuadrados cubiertos destinados al desarrollo de una amplia variedad de tareas.

Está en condiciones de realizar construcciones, desde su proyecto e ingeniería básica hasta su alistamiento final y entrega al cliente. Asimismo, cuenta con los recursos necesarios para realizar trabajos de reparaciones de envergadura de buque en muelle y diques flotantes. Ejemplo de esto es la reparación de que recientemente se le realizó a la fragata ARA “Libertad”.

De acuerdo con informaciones no oficiales, la fábrica tiene al menos 23 contratos internacionales para construir buques, lo cual le asegura trabajo por 12 años. Sin embargo, algunas de sus últimas obras, como el petrolero “Eva Perón”, botado en 2012 por el gobernador Daniel Scioli, sigue quieto en uno de los canales internos del astillero.

El gobierno de María Eugenia Vidal se ha excusado en varias ocasiones de “la pesada herencia” recibida del kirchnerismo. El Astillero Río Santiago merece sin duda una especial atención, una auditoría seria y sensata de sus funciones y una claridad que permita justificar el funcionamiento de una industria sostenida por todos los bonaerenses. (La Nueva)

23/03/16

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