A doce años de su firma en pleno gobierno de Carlos Menem, y tras naufragar casi desde su inicio, el acuerdo petrolero con el Reino Unido quedó esta semana definitivamente en la historia.
A doce años de su firma en pleno gobierno de Carlos Menem, y tras naufragar casi desde su inicio, el acuerdo petrolero con el Reino Unido quedó esta semana definitivamente en la historia.
Alterado en su esencia a los pocos meses de su creación por decisiones unilaterales del gobierno de Londres y en punto muerto desde el 2000, cuando una comisión mixta inició un período de reflexión que seguía corriendo hasta la semana pasada, el acuerdo perdió efecto por la iniciativa de la cancillería argentina.
La decisión del gobierno para que las empresas petroleras no puedan operar en la Argentina si lo hicieron en las Islas Malvinas bajo legislación del Reino Unido ratifica la caducidad de ese tratado firmado por el entonces canciller Guido Di Tella.
"Sabemos que en el pasado se operó en las islas bajo el convenio que firmaron Menem y Di Tella en 1995 pero no sabemos a ciencia cierta si ahora se está operando, aunque creemos que no", señaló el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido.
El propio Di Tella explicaba, poco después de la firma del convenio, los alcances del mismo ante una comisión del Senado complaciente e integrada por una mayoría oficialista encabezada por Eduardo Menem.
Con escenario favorable, Di Tella no tuvo problemas en afirmar que "el acuerdo permite a la Argentina entrar en la zona disputada (con el Reino Unido) en los distintos roles que tiene la Comisión Bilateral, que entiende en la aplicación del entendimiento".
También dijo que "el beneficio económico por los trabajos conjuntos no fue la motivación primaria del acuerdo por parte de nuestro país", e inmediatamente acotó que "si está, es mejor".
"Todo el mundo coincide que éste es el comienzo de un camino que va en buena dirección", aseguró el funcionario en una visión que chocó con la realidad de los hechos pocos meses después de ser anunciada.
La negociación petrolera no implica que se le esté "reconociendo (al Reino Unido) ningún derecho" soberano sobre las Islas Malvinas, indicaba entonces Di Tella, tras lo que explicó que Inglaterra es "la potencia administrativa y es una situación que de hecho hay que reconocer".
Sobre el impacto económico del acuerdo firmado, señaló que aún no era seguro que haya una riqueza petrolera en la plataforma submarina y agregó que eso no se sabrá hasta que se realicen las exploraciones, aunque recordó que "ya los contratos de pesca dan a los isleños una renta anual de 20.000 dólares per capita".
De acuerdo con las estadísticas del gobierno malvinense, la pesca aporta actualmente el 44 por ciento del producto bruto de las islas, con una contribución neta a través de las licencias que oscila entre los 16 y los 26 millones de libras esterlinas (entre u$s 32 y 52 millones).
En las islas se entregaron 15 permisos de pesca por 25 años y la cifra se duplicó durante el último año gracias a una nueva legislación que modificó las autorizaciones.
Las empresas más importantes son de España y Corea del Sur, mientras se calcula que hay 200 embarcaciones pescando ilimitadamente.
Di Tella explicó que la Argentina cobraría una regalía del 3 por ciento del petróleo extraído en las zonas en disputa y que "en dos áreas específicas cobraremos el 50 por ciento", tras lo cual puntualizó que la del acuerdo "es una fórmula más bien compleja".
"Si existiera petróleo, no sería disparatado hablar de decenas de miles de millones de dólares, de los cuáles los países se beneficiarían con un porcentaje", manifestó Di Tella.
El acuerdo establecía un área de cooperación petrolera que se distribuía en seis zonas de 3.500 km2, cada una, aguas afuera de las Malvinas.
La declaración conjunta aclaraba que lo acordado en materia de hidrocarburos "no será interpretado como un reconocimiento o apoyo de la posición de la Argentina o del Reino Unido" acerca de la soberanía del archipiélago austral.
De Vido señaló: "sabemos que en el pasado se operó en las islas bajo el convenio que firmaron en 1995 el presidente Carlos Menem y el canciller Guido Di Tella, pero no sabemos a ciencia cierta si ahora se está operando, aunque creemos que no".
Es que el acuerdo fue alcanzado en base a la fórmula de "paraguas" de protección de la soberanía de las islas Malvinas, establecido por el gobierno de Carlos Menem en 1990.
Ese año, la Argentina y el Reino Unido restablecieron las relaciones diplomáticas que se habían cortado durante el conflicto bélico de 1982 y a partir de ese momento se inició el diálogo para la cooperación bilateral, pero con el mencionado "paraguas".
por Leonardo Fredes- Télam.
01/04/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
