La empresa no convocó a trabajar a 200 obreros como se había comprometido y un grupo de autoconvocados reclamó frente a la conservera alterando la paz en el barrio Parque Luro. El SOIP anticipó que el año que viene deberá registrar el personal.
La empresa no convocó a trabajar a 200 obreros como se había comprometido y un grupo de autoconvocados reclamó frente a la conservera alterando la paz en el barrio Parque Luro. El SOIP anticipó que el año que viene deberá registrar el personal.Trabajadores de la cooperativa El Sol, que participaron durante la temporada procesando magrú para la conservera Marbella, se autoconvocaron en las puertas de la empresa para reclamar por la continuidad del trabajo o bien un subsidio para pasar las fiestas de fin de año.
La protesta comenzó luego de las 10 de la mañana cuando un par de envasadoras se enteró de que Marbella no pensaba convocar nuevamente a trabajar en diciembre. En la empresa prestan servicio 200 obreros bajo la pantalla de la cooperativa El Sol, más otros 80 bajo convenio colectivo, de los cuales 32 fueron registrados como personal eventual esta misma temporada.
“No llegamos al mes de trabajo”, cuenta Gabriela Medina, una de las registradas, apoyada sobre la reja del frente de la planta, en Strobel, casi Dardo Rocha. La esquina fue bloqueada al paso vehicular y en la ochava arden gomas con discontinuidad. Gabriela trabaja en el depósito.
¿Quién decidió la nómina del personal a registrar como temporal?, pregunta REVISTA PUERTO en la ronda informal que se formó debajo de un árbol seco. “Marbella decidió registrar a las chicas del depósito, que son más tranquilas que las de arriba, las del congelado”, dice una de las trabajadoras.
Antes Gabriela estuvo en El Sol, como sus compañeras Natalia de la Torre, Mónica Aguirre y Débora Altamirano, que tienen 8, 10 y 11 años bajo el mismo sistema. “Nos llamaron a fines de agosto y trabajamos hasta octubre”, coinciden. A un costado, un par de peones dan crédito a lo que dicen. “Años anteriores trabajamos hasta seis meses seguidos”, aseguraron.
Marbella les había prometido volver a convocarlos en diciembre, cuando la flota artesanal acceda al magrú. Pero Andrés Cher, hermano del gerente de la firma, Miguel, les avisó que la zafra es muy pobre. No alcanza el pescado para todos. Y Marbella prioriza al personal efectivo.
Los autoconvocados pidieron la intervención del SOIP. Leonardo Ramírez, vocal titular, mantuvo contacto con los empresarios y les dejó en claro que el año que viene, bajo esta modalidad de contratación, la zafra no arrancará.
“Ahora les pedimos un bono contribución para que los compañeros tengan algo con qué pasar las fiestas. Y les anticipamos que deberán registrarlos a todos si quieren trabajar el año próximo”, dijo el Vocal ante la consulta de este medio.
Marbella parece manejarse con cierta comodidad en el trabajo informal. Su planta de salado de anchoa funciona en cercanías de Batán bajo el nombre “Marbetan”. No es “El Sol” sino Cooperativa San Julián la agencia de colocación de personal. Son más de 100 obreros, en su mayoría mujeres, quienes manipulan anchoíta.
Algunas de las obreras de Marbella recuerdan haber trabajado en el saladero de Marbetan para San Julián. El martes una comitiva del SOIP recorrió el galpón para intentar avanzar con la registración. El año próximo, porque este ya terminó.
Los vecinos salían curiosos a comprobar de dónde salía el humo negro que había apaciguado el azul brillante del cielo marplatense. Los autos daban marcha atrás cuando se chocaban la columna de humo negro y los petardos no dejaban de explotar. “Mañana seremos muchos más. No nos iremos hasta que nos den una respuesta”, anticipaba Aguirre. Trabajo o ayuda solidaria.
Mientras tanto, Ramírez le explicaba al grupo más cercano, los beneficios de trabajar bajo convenio. Las envasadoras no saben mucho de la cooperativa. Que Adrián López las convoca y los dueños son “Carlos y Armando”. Los buscaron, pero el/los apellidos de los “dueños” no los pudieron rescatar de sus memorias.
Un peón preguntó por la suerte del subsidio que pidieron durante el paro y que nunca recibieron. El Vocal explica con calma. Resulta que El Sol entregó planillas con 800 nombres de obreros diferentes solicitando la ayuda. Todos tenían el mismo domicilio. La sede de la cooperativa.
Por Roberto Garrone
13/12/12
REVISTA PUERTO
