El hecho de que Transporte sea un ministerio per se sigue siendo saludado por empresarios y gremialistas del sector.
El hecho de que Transporte sea un ministerio per se sigue siendo saludado por empresarios y gremialistas del sector.
Luego viene el punto de quiénes lo integran. La semana última hubo novedades interesantes al respecto.
La excluyente fue el decreto 134/16, por el cual el presidente Mauricio Macri designó a Gonzalo Mórtola como subinterventor de la Administración General de Puertos (AGP), empresa del Estado que vela por los terrenos portuarios fiscales no concesionados, rémora de una emergencia económica crónica y autoridad de aplicación y contralor de las terminales de contenedores de Puerto Nuevo.
Mórtola tiene 42 años, y fue el encargado de una de las gestiones más delicadas que le tocó al gobierno porteño: la paz en la villa 31. Allí, logró mucho más que el consenso y el diálogo abierto en este hervidero social de la ciudad de Buenos Aires: puede capitalizar el logro de más de dos años sin ningún corte de la Autopista Illia por parte de habitantes de la villa 31, por ejemplo, o los tres años sin bloqueos en la terminal de ómnibus de Retiro, o la liberación de las vías férreas (clave para lograr el ingreso en el puerto del único ferrocarril que se quedaba afuera: el Belgrano).
Ahí Mórtola conoció el puerto, e hizo de su debilidad el desconocimiento de la problemática portuaria, su fortaleza: pidió trabajar allí. Su vocación por la gestión por sobre todas las cosas y su única concepción de trabajo en equipo (resultado de la cultura insuflada por el rugby en el club Newman, compartida por su jefe de gabinete, Mariano Saúl), motivaron su nombramiento. Desde la AGP, donde secundará a Sergio Borrelli, deberá lidiar con otro clima social difícil: la inseguridad laboral por el futuro de las concesiones. Y también tendrá que transformar la “cara” de un puerto que está como nunca de espaldas a la ciudad, entre otros pendientes.
Por otra parte, el decreto 145/16 le dio contenido a la forma que Dietrich ya había decidido para el Ministerio de Transporte.
Una curiosidad salta en el artículo 3°, que presenta al capitán Jorge Metz -confirmado subsecretario de Puertos y Vías Navegables- como ingeniero, profesión que algunos allegados a él pusieron en duda en diálogo con la nacion. Un probable error de interpretación en la lectura del currículum, no de tipeo claro está. La suspicacia de otros llega incluso a la posibilidad de que el ingeniero tampoco sería capitán de ultramar, sino piloto de primera, dato que el cepo informativo puesto para llegar a él hizo imposible de confirmar. Otra: el jefe de gabinete de Metz es un joven funcionario de 29 años que llega también de la gestión Dietrich en el transporte urbano porteño.
Para todos la vara será la misma: gestión y resultados. (La Nación) 20/01/16
