A continuación reproducimos un artículo publicado por el periódico The Economist y reproducido por El Mercurio, respecto del salmón de cultivo chileno.
A continuación reproducimos un artículo publicado por el periódico The Economist y reproducido por El Mercurio, respecto del salmón de cultivo chileno.
"Hace una generación, Puerto Montt, la última ciudad antes de que el sur de Chile se disgregue en un sinnúmero de islas y fiordos, era un lugar tan muerto que bromistas lo llamaban ‘Muerto" Montt". Actualmente es una ciudad floreciente, gracias al cultivo de salmón, una industria que el año pasado produjo US$ 2.200 millones en ingresos por exportaciones. Eso convierte a Chile en el segundo exportador mundial de salmón después de Noruega.
La producción ahora se está estancando, principalmente debido a la frecuencia de las enfermedades de los peces. Éstas incluyen la anemia infecciosa del salmón, un virus que apareció por primera vez en Noruega en la década de 1980, pero del cual Chile se había mantenido libre hasta el año pasado. Como si eso no fuera suficiente, un artículo que apareció en The New York Times en marzo mencionaba que los residuos de antibióticos y hormonas podrían convertir al salmón chileno en un producto inseguro para el consumo.
La industria negó enérgicamente esto, y puede perfectamente estar en lo correcto. Pero la falta de datos sólidos ha obstruido su defensa. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Pesca, la entidad reguladora del gobierno, no mantiene un registro nacional de la cantidad de antibióticos que se suministra al salmón en su alimentación.
Hasta la fecha, la evidencia sostiene que el salmón chileno no es peor que otras especies cultivadas; y tal vez es mejor. Los importadores han rechazado ocasionalmente algunos embarques debido a los vestigios de verde malaquita, un fungicida prohibido debido al exceso de residuos antibióticos.
Sin embargo, un estudio que llevaron a cabo científicos estadounidenses y canadienses y que apareció en Science en 2004 encontró que el pez chileno contenía niveles significativamente más bajos de contaminantes como PCB (bifenilpoliclorinado) y dioxinas que el salmón europeo (aunque más que el no cultivado).
La Fundación Terram, una organización ambientalista chilena, apoya la afirmación de que la industria no utiliza hormonas. Está de acuerdo en que los centros de cultivo dejan de suministrar antibióticos mucho antes de la recolección de salmón, como lo exigen las regulaciones para la seguridad alimentaria en los países importadores. Sin embargo, se utilizan antibióticos muchísimo más en Chile que en Noruega. Esto es en parte para combatir la septicemia ricketsial salmonídea, una infección mortal que se ha propagado en Chile.
Fuentes de la industria reconocen que los administradores de los centros, cuyo sueldo depende en parte de que mantengan más peces con vida, tienden a suministrarles sobredosis de antibióticos. Atenerse a las dosis recomendadas reduciría su uso en forma significativa, estima César Barros, presidente de SalmonChile, la asociación de la industria. El ejecutivo desea que se establezcan las dosis máximas por escrito en las regulaciones.
Pero los cultivadores de salmón todavía tienen otras ventajas, como abundante espacio para expandirse en aguas limpias y mano de obra más barata que los competidores en otras partes. Siempre que limpie a fondo partes de su acto, la industria salmonicultora debería seguir teniendo un futuro fructífero.
Industria pide actualizar datos
‘Aquí, desgraciadamente se hace referencia a cosas que son bastante antiguas (…) ojalá haya una actualidad en los datos que se publican permanentemente", manifestó el gerente general de SalmonChile, Rodrigo Infante, respecto a la referencia de The Economist sobre el uso de verde malaquita (un fungicida) en la industria salmonicultora.
En 2004, la Unión Europea impuso salvaguardias a las importaciones provenientes desde Chile, luego que se detectaran embarques con el fungicida a Holanda.
‘Es un tema bien antiguo, donde hubo rechazos de embarques, pero estamos hablando de años atrás. Su uso está prohibido y no se usa en la industria hace por lo menos cinco años. Es una historia antiquísima", aseguró Infante".
27/08/06
AQUA – CHILE
