Tettamanti termina su gestión con caricias y golpes en las mejillas

La semana pasada el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, pasó por un evento sobre puertos, transporte marítimo e industria naval que tuvo lugar en el hotel Sheraton de Retiro. Fue tal vez la amplitud del salón la que evidenció demasiados espacios vacíos, hecho potenciado por la ausencia de varias figuras de peso (anunciadas, no obstante) como la de los diputados oficialistas Julián Domínguez y Gastón Harispe, bastiones del impulso a la ley de promoción de la industria naval y de la marina mercante que lleva la impronta del subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti.


La semana pasada el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, pasó por un evento sobre puertos, transporte marítimo e industria naval que tuvo lugar en el hotel Sheraton de Retiro. Fue tal vez la amplitud del salón la que evidenció demasiados espacios vacíos, hecho potenciado por la ausencia de varias figuras de peso (anunciadas, no obstante) como la de los diputados oficialistas Julián Domínguez y Gastón Harispe, bastiones del impulso a la ley de promoción de la industria naval y de la marina mercante que lleva la impronta del subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti.

Tettamanti sí estuvo firme y, en primera fila, escuchó obediente a Echegaray; ladeado estaba Juan Speroni, secretario adjunto del Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON). Varias referencias de Echegaray motivaron diálogos en voz baja entre ambos. La gente de los astilleros de Santa Fe, en tanto, se encontraba en el Chaco, durante el ciclo Almirante Storni organizado por la Liga Naval.

Entonces, Echegaray sorprendió con una tomografía de la industria naval: “El sector de construcción y reparación de buques creció un 40% (2014/2015) y el de embarcaciones de recreación y deporte, un 50%”, ponderó el administrador fiscal. Después, tironeó las orejas: “Hay 1300 empresas, pero sólo el 50% de ellas dice ser empleador”. “Hay empleo en negro. La carga tributaria es pesada, pero la sanción es peor”, advirtió. “Tienen empleados 16.802 trabajadores”, agregó. Los gestos en primera fila simulaban negación.

Al terminar, Echegaray también sorprendió con dos datos que parecieron descolgados. Pidió por el canal Magdalena y advirtió que había que poner atención en el servicio de “practicaje”. Tettamanti casi que sintió una caricia en su mejilla: el Magdalena (una idea nacida durante la dictadura militar) es su gran última gesta; el practicaje, en tanto, es la profesión de su enemigo político, Sergio Borrelli titular de la AGP (institución que pretendió entregar los turnos de verificación en las terminales). Echegaray recordó que es aduanero de carrera. Y que no olvida fácilmente.

En tanto, desde el Chaco, la otra mejilla de Tettamanti recibía un duro golpe: el diputado también oficialista, Gustavo Martínez Campos, que promueve una ley diferente de la que quiere Tettamanti, tildó al subsecretario de “corrupto y traidor a la patria”. Tettamanti se despide de la función pública a tono con su gestión. (Por Emiliano Galli; La Nación)

21/10/15

 

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio