Tettamanti piensa en su carrera luego de la maniobra que no fue

La carrera electoral es prioridad para todos y todas. Y los funcionarios que entienden en materia de transporte, puertos y vías navegables hacen cálculos y diseñan apariciones más o menos mediáticas para estar en el radar del votante desprevenido.


La carrera electoral es prioridad para todos y todas. Y los funcionarios que entienden en materia de transporte, puertos y vías navegables hacen cálculos y diseñan apariciones más o menos mediáticas para estar en el radar del votante desprevenido.

Uno de los que pica en punta en el sector es el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, el multifacético empresario naval Horacio Tettamanti. Así como en ámbitos sindicales muestra su diatriba nacionalista en todo su esplendor, es común que modere, apenas, su vigor contra las corporaciones internacionales en reuniones con empresarios. Pero se encarga de que su mensaje llegue, por otro lado -para cubrir todo el arco cromático de su particular tablero de ajedrez- con gestiones y escritos de la Mesa de Concertación Naval, como los que señalaron en un matutino económico días atrás que “las batallas serán contra las fuerzas que cotizan en bolsa”. Sólo una empresa con intereses en la industria naval es pública. La misma, compite directamente con la empresa de Tettamanti. El autor de aquella nota es empleado de Tettamanti y coordinador de la mesa que se dice representantiva de los intereses navales.

Tettamanti sabe que Randazzo, su jefe directo y desconocido, no puede deshacerse de él, por más intervenida que tenga la Subsecretaría y cercenado su poder de acción. Y hasta podría decirse que salió airoso de una maniobra que estuvo un fugaz estudio: desmembrar el Ministerio del Interior y Transporte de manera tal que en Interior quedara alguna estrella ascendente de La Cámpora para continuar la exitosa gestión documentaria iniciada por Randazzo, que se quedaría sólo con Transporte.

Como parte de esta maniobra, Puertos y Vías Navegables hubiera “migrado” al Ministerio de Planificación. Randazzo se habría desprendido de un área ruidosa y que, en honor a la verdad, tampoco monitorea con interés. Pero el miedo a “los chicos malos”, es decir, la juventud maravillosa K, fue más fuerte y numerosos gremios del sector -enfrentados incluso entre sí por temas verticales, pero unidos por el ánimo refractario hacia Tettamanti- le hicieron saber a los operadores que preferían “malo conocido que bueno por conocer”.

El empresariado, en tanto, aprendió que es un rehén de las reglamentaciones. Y Tettamanti conserva, no obstante, capacidad de daño. Mientras, prepara catapultas donde sentarse, con la mira en Mar del Plata, donde hará uso de la terminal de cruceros par aun evento “hemisférico”: cruceros y responsabilidad social empresaria. Era hora de que alguien circule por esa gran terminal. Aunque no amarren cruceros allí. (Por Emiliano Galli; La Nación)

04/03/15

 

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