Los elevados costos que afronta la pesca están perjudicando notoriamente al sector, razón por la cual se pidió al gobierno nacional que analice una posible baja en las retenciones para elaborados, así como también se estudie instrumentar un sistema de distribución que abarate el precio del combustible.
Los elevados costos que afronta la pesca están perjudicando notoriamente al sector, razón por la cual se pidió al gobierno nacional que analice una posible baja en las retenciones para elaborados, así como también se estudie instrumentar un sistema de distribución que abarate el precio del combustible.
Una lancha que zarpa desde Puerto Quequén tiene una erogación que oscila entre 20.000 y 25.000 pesos, según la dimensión de la embarcación, por lo que necesita retornar con no menos de 150 cajones para cubrir los costos fijos.
Así lo graficó Domingo Andrés Ruggiero, de Pescadería El Gringo, un establecimiento que posee dos lanchas: Don Domingo y Virgen de las Nieves, con cinco y cuatro tripulantes, respectivamente.
“La situación se agudizó en los últimos dos años y ahora estamos realmente complicados por el costo de los insumos”, expresó.
Sostuvo que los precios “están bajos” debido a que han desaparecido los mercados externos que se constituían en el destino de la mercadería, comentando que, alrededor del 30 por ciento, queda en Necochea, mientras que el resto se transporta a Mar del Plata para su procesamiento en las plantas de aquella ciudad.
Ruggiero señaló que la autonomía de este tipo de embarcaciones es de 72 horas y reconoció que últimamente se han registrado viajes productivos con buen índice de captura, pero advirtió que “esto no siempre sucede y a veces se fracasa, por lo que todo es pérdida…”
Cada vez menos…
Para Juan Peralta, de Pescadería Santa Cecilia, la actividad de la pesca “está hecha pedazos” y puso como ejemplo que “hace dos años había unas 30 lanchas amarillas (en nuestro medio) y ahora deben quedar nada más que 10, y se están por vender una o dos de ellas”.
“El poco pescado que hay se manda a Mar del Plata”, puntualizó Peralta, afirmando que el establecimiento en el que trabaja adquiere mercadería a embarcaciones locales, gomones o semirrígidos, aunque estos últimos se manejan con 10 o 15 cajones diarios en un “día de buena pesca”.
“Ahora se ha traído filet de merluza fresco de Mar del Plata porque nos habíamos quedado sin pescado”, explicó.
Según su punto de vista, no resulta conveniente tener una lancha por los significativos costos fijos, coincidiendo con Ruggiero al aseverar que “para salvar los gastos se necesita un mínimo de 150 cajones y recién después de esta cifra se puede comenzar a ganar algo”.
En la Pescadería Nemo, Marcelo Maceiro dijo que aguardaba que “no subieran los costos operativos en el Puerto, como las descargas, porque eso después se traslada a la mercadería y tenemos que incrementar los precios”.
El establecimiento se abastece de las compras locales y no sólo atiende la demanda minorista, sino que también provee a restaurantes con mariscos y calamares, y a particulares que distribuyen la mercadería en poblaciones del interior del distrito y de partidos vecinos a Necochea.
“Las ventas están bastante tranquilas y considero que el año pasado se atravesaba por un momento mejor”, admitió Maceiro.
Respecto de las ventas minoristas, Domingo Andrés Ruggiero aclaró que “el consumo de pescado se diferencia de la carne y no es algo masivo”, insistiendo en que la recuperación de los mercados externos, además de la merma de costos como el combustible, son factores indispensables para que el sector pueda sentir un alivio.
“Aquí se consume pescado, pero yo nunca observé una situación como la actual: la pesca está muerta y lo demuestra que no hay ninguna fábrica procesadora…”, expresó Juan Peralta.
Hablan de “quebranto”
La Cámara de la Industria Pesquera (Caipa) consideró que el sector está “en una situación de quebranto total”, para interpretarse que reducir el costo del gasoil “no soluciona los problemas”.
Si bien se reconoce que se realizan gestiones, las soluciones concretas no aparecen, por ejemplo, no se devuelve el IVA, los reintegros, no hay reembolsos, etc.
Se puntualizó que debido a esta realidad, la flota pesquera que se concentra principalmente en Mar del Plata, está paralizada.
“El problema no es el recurso, sino que los números no dan”, se manifestó en Caipa.
Por otra parte, se supo que la industria pesquera tocó en enero pasado el punto más bajo de actividad al haber obtenido la menor cantidad de capturas de toda la historia en el transcurso de un mes. Durante los primeros 30 días de 2013, la flota certificó descargas por apenas 18.900 toneladas, según las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. La cifra refleja un derrumbe del 35 por ciento con respecto al mismo período de 2012.
Los desembarques fueron menores a los registrados en épocas de vedas o huelgas.
De las 18.900 toneladas capturadas en enero, unas 11 mil llegaron a Mar del Plata, que también registró el menor ingreso de materia prima de toda su historia.
05/03/13
ECOS DIARIOS
