Mientras intenta vender a sus portaviones insignia a través de un sitio en internet del Gobierno, Gran Bretaña ha encontrado un vivo interés en un grupo inesperado: empresarios chinos suficientemente interesados como para superar a cualquier otro rival.
Mientras intenta vender a sus portaviones insignia a través de un sitio en internet del Gobierno, Gran Bretaña ha encontrado un vivo interés en un grupo inesperado: empresarios chinos suficientemente interesados como para superar a cualquier otro rival.
Sin embargo, algunos estrategas occidentales sospechan que el tema podría tener más que ver con las crecientes ambiciones navales de Pekín.
La Marina Real retiró de servicio al HMS Invincible y a su buque hermano Ark Royal como parte de una ronda de medidas de ajuste. Ambas embarcaciones atrajeron el inmediato interés de compradores interesados en llevarlos a China para ser usados como espacios comerciales flotantes.
Si bien algunos buques de guerra extranjeros comprados por empresas chinas han sido genuinamente usados como centros de recreación y clubes nocturnos, se cree que otros han pasado a manos militares.
"Resulta muy difícil evaluar lo que está sucediendo aquí. Los nexos entre los empresarios chinos y el Partido Comunista (de ese país) siempre son algo ambiguos", dice James Hardy, editor para Asia Pacífico del semanario de defensa Jane.
"Los chinos son conocidos por apostar a largo plazo, como también por su ingeniería inversa (…) También es posible que puedan (tener intenciones de) reacondicionar el Ark Royal como portahelicópteros. Tal buque sería sin duda una embarcación útil respecto a la proyección del poderío en el mar del sur de China y posiblemente contra Taiwán", añade Hardy.
El Ministerio de Defensa de China se negó a formular comentarios, mientras que los compradores se han mostrado interesados en enfatizar su independencia del Gobierno. Sin embargo, los expertos dicen que China tiene antecedentes.
Su primer portaaviones, el cual tiene previsto comenzar sus ensayos marítimos en las próximas semanas, nació como el Varyag, un buque de guerra soviético inconcluso que se encuentra en Ucrania. Compradores chinos lo adquirieron a finales de la década de 1990, para usarlo como un ostensible casino en Macau.
En realidad, este pasó años siendo refaccionado en astilleros navales y algunos sospechan que un destino similar podría aguardarle a cualquier buque británico que sea comprado.
No sólo la compra podría violar un embargo armamentista europeo de facto sobre China, sino que además podría llamar la atención en Washington e irritar a otras potencias asiáticas que ya están preocupadas por el crecimiento naval de Pekín.
¿UNA ESTRATEGIA?
"La táctica del casino es algo dicho por los chinos desde (…) la década de 1980", dice Bud Cole, un oficial de la marina estadounidense que ahora imparte clases en el National War College en Washington DC, señalando como ejemplos la compra del ex portaaviones australiano HMAS Melbourne, varios buques rusos y el Varyag.
"Todos fueron estudiados por constructores y diseñadores navales chinos como material para un posible portaaviones (…) Esperaría lo mismo para algunos de los ex buques británicos. Personalmente pienso que no deberían venderlos", afirma Cole.
Pero no todo el mundo piensa de esta manera.
Expertos dicen que todavía podrían faltar años, tal vez bastante más que una década, para que China supere las primeras dificultades, que incluyen problemas de motor, para operar con confianza el Varyag.
"No los veo cambiando de enfoque en la mitad del proceso y pasar al diseño del Ark Royal. De modo que probablemente no sea un gran error estratégico vendérselos", dice Nigel Inkster, ex vice comandante del Servicio Secreto de Inteligencia británico (MI6).
Pero incluso si los compradores chinos fuesen honestos en cuanto a sus intenciones finales para con las embarcaciones, la mayoría de los expertos en inteligencia y seguridad dijeron que esperan que los buques reciban una minuciosa revisión primero por parte del ejército chino.
"Hay cierto mérito en la adquisición del Ark Royal, un diseño exitoso, si quieres construir tus propios portaaviones y sólo tienes embarcaciones mal diseñadas y francamente destrozadas como el Varyag", dice un analista naval radicado en Londres, solicitando su anonimato.
"Existen límites a su valor: todo el equipo de sensibles sensores (…) el radar y las comunicaciones serán retirados. Lo que se podría hacer es adquirir la comprensión de técnicas de construcción naval", añadió.
(Reporte adicional de Ben Blanchard en Pekín y Donny Kwok en Hong Kong; Editado en español por Rodrigo Charme)
05/08/11
REUTERS
