Sudamérica: el nuevo filón para la industria auxiliar naval gaditana (España)

Hasta 30 empresas con sede social en la Bahía ya trabajan en países como Venezuela, Chile o Brasil La patronal reclama un convenio del Metal más asequible.

Hasta 30 empresas con sede social en la Bahía ya trabajan en países como Venezuela, Chile o Brasil La patronal reclama un convenio del Metal más asequible.En los años 60 muchos españoles emigraban, fundamentalmente, a Alemania con un claro objetivo: conseguir un colchón económico lo suficientemente grande como para volver y asentar a la familia. Hoy, muchos españoles vuelven a ser emigrantes, pero la filosofía es distinta. Ahora las que se marchan son empresas, pequeñas en muchos casos, que se han convertido a lo largo de las últimas décadas en puntales de su sector, el de la construcción naval. Hoy, esas empresas han sabido cambiar con los tiempos, aprender a que ya no pueden vivir de los astilleros gaditanos y han aprovechado el momento y dieron el salto.

Así lo explica José Luis Ferrer, de la Federación de Empresas del Metal de Cádiz (Femca). Desde la patronal se sienten orgullosos de ese cambio, que ha propiciado que alrededor de 30 negocios con sede social en la Bahía de Cádiz ya tengan socios y sedes en diferentes países sudamericanos, de la Europa del Este y otros puntos del globo. Ferrer expone varios ejemplos. Hace unos años, comenta, “ni se nos ocurría o, como poco, teníamos dificultades para encontrar empresas para ir a la Feria de Hamburgo -dedicada a la industria naval-; este año hemos tenido que dejar fuera empresas porque ya habíamos completado el cupo”. Igual sucedió con la convocatoria para ir a la Feria de Oslo. “Y quieren ir porque hacen negocio”, sentencia el representante de Femca.

Igual ocurre con Brasil, donde ya hay cinco o seis empresas de la provincia con socios brasileños y sedes allí, incluso con precontratos firmados. “Lo mismo sucedió cuando vino el embajador de Venezuela acompañado del viceministro de Industria, Ciencia y Tecnología de Venezuela. Hace diez años decimos que viene el embajador venezolano y hubieran venido dos o tres por el compromiso. El otro día el salón estaba lleno y se presentaron proyectos. Ellos conocen que el 90% del barco lo hacen las industrias auxiliares y están muy interesados en que haya un nicho de estas empresas allí en su país. No olvidemos que Venezuela es un país que ahora mismo tiene un enorme potencial de generar una nueva flota, sin independencia de que en España se puedan conseguir más barcos. Hay casi 40 empresas dispuestas a empezar en Venezuela”.

Este es el filón, casi todos los países de Sudamérica. Primero, gracias a la brecha abierta por Navantia con los buques construidos para el país bolivariano. Pero, también e igual de importante, aprovechando el momento de expansión de muchos de esos países que necesitan nuevas infraestructuras que levantar.

Y no es sólo esta parte del mundo. José Luis Ferrer explica que “también estuvo aquí el agregado económico de Uzbekistán. Antes no venían, y ahora vienen muchas porque ven que el negocio está fuera. En Uzbekistán hay petróleo, hacen refinerías, plataformas, etc. El embajador de Irán, también estuvo aquí y vinieron muchas empresas auxiliares. Nos sentimos orgullosos de que estas empresas, con origen en Cádiz, tengan capacidad de ver que la solución está fuera”. Y en Cuba y Chile.

Todo porque en astilleros no hay carga de trabajo. Como explica Ferrar, “eso es algo evidente y lo vemos todos los días tanto en los centros de trabajo como en las manifestaciones. Además, el problema es más grave porque a corto plazo tampoco se vislumbra”. Esto ha hecho que el problema del desempleo campe a sus anchas entre las empresas de industria auxiliar, con niveles de empleo muy lejanos a los vividos en épocas de puntas de trabajo en astilleros o en la factoría de Dragados Offshore. Según sus cálculos, en el conjunto de Femca, en la actualidad puede haber en torno a un 5% de mano de obra. Sólo Dragados es la que mantiene ciertas expectativas.

Pese a todo, el problema de fondo persiste: lograr una mayor competitividad. Adaptarse a los tiempos y poder acudir al mercado internacional (no hay que olvidar que estas mismas contratas llevan trabajando durante años para firmas de prestigio mundial como Navantia, Dragados, Cepsa o Acerinox) es un buen saldo. Pero, para la patronal, el peso del coste salarial que se deriva del convenio del Metal vigente sigue siendo demasiado grande.

Para Ferrer, “tenemos unos costes laborales muy altos en comparación con otras zonas geográficas españolas y mundiales”. A su juicio, “es un convenio que ahuyenta inversores y empresas, y las empresas que hay aquí tienen dificultad de contratar porque cuando el peso de la mano de obra de industrias auxiliares es casi el 90% de la mano de obra en astilleros o en Dragados, son unos costes muy importantes que hacen que las ofertas que presenten estas empresas sean menos competitivas que otras. No nos podemos comparar con países asiáticos, pero sí tener cierto margen”.

Por eso, plantea que los negociadores del convenio, sindicatos y patronal, “no podemos tener un instrumento que ahuyente a inversores y clientes. Ahí están los casos de Delphi, Visteon, Alestis… el mercado es internacional y tenemos que adecuarnos. No quiero decir que tengamos que ponernos al nivel de la mano de obra china, en absoluto, porque además tenemos una cualificación infinitamente superior, pero tampoco pasarnos”.

Por F. Rufo

31/12/12

DIARIO DE CÁDIZ

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