Asociada a la china Sinopec, Repsol puede aprovechar su experiencia de 15 años en Brasil y hacerse con una importante concesión para explotar el petróleo encontrado en una de las zonas más ricas del país. De la puja se han autoexcluido los principales gigantes norteamericanos.
Asociada a la china Sinopec, Repsol puede aprovechar su experiencia de 15 años en Brasil y hacerse con una importante concesión para explotar el petróleo encontrado en una de las zonas más ricas del país. De la puja se han autoexcluido los principales gigantes norteamericanos.
Brasil se prepara para una subasta petrolera considerada histórica, que así como en otras concesiones importantes pasadas, tiene una empresa española entre los protagonistas. Repsol, asociada a la china Sinopec, está entre los once consorcios internacionales inscritos para la primera ronda de explotación del petróleo Pre-sal, el crudo encontrado en el fondo de la Cuenca de Campos, en Río de Janeiro, una de las áreas más ricas en la actualidad.
Las empresas que actúan en conjunto en Brasil desde 2010, con una participación de 60% para Repsol, ya cosechan importantes descubrimientos en el área del presal brasileño, y encabeza, al lado de la estatal local Petrobras y de la británica British Gas (BG), la actividad más prolífica de la Cuenca de Santos, una de las más ricas de Brasil, en el estado de São Paulo, donde ya comprobó la existencia de petróleo de buena calidad en el pre-sal de Santos.
Prevista para el 21 de octubre, la licitación está considerada la frontera para convertir a Brasil en un país petrolero, con peso en el mercado energético mundial. El área que será licitada tiene cerca de 1.500 kilómetros cuadrados y el volumen de petróleo recuperable puede oscilar entre 8.000 millones y 12.000 millones de barriles, según datos de Petrobras, lo suficiente para cubrir la actual demanda global de tres a cinco meses.
Para alcanzar esa meta, la petrolera estatal Petrobras prevé inversiones de alrededor de 230.000 millones de euros entre 2012 y 2021, incluyendo 38 nuevas plataformas de producción, 28 sondas, 89 navíos petroleros y cuatro nuevas refinerías. Los empleos en la industria naval se dispararían de 2.500 trabajadores en 2003 a 100.000 en 2016.
La operación Repsol Sinopec Brasil es un conglomerado de 17.800 millones de dólares en valor de mercado, lo que podrá ser un potencial aliento financiero en la subasta. Según la Agencia Nacional de Petóleo (ANP), Repsol Sinopec Brasil es la empresa privada que más invierte en investigación y tecnología, con el equivalente de 11,5 millones de euros desde 1998. “En 2014, el presupuesto debe llegar a más de 20 millones de reales (6,6 millones de euros)”, apunta el director general de investigación de Repsol Sinopec Brasil, José Galindo.
La experiencia y presencia de más de 15 años de Repsol en el mercado brasileño es una ventaja para el consorcio, que también puede beneficiarse de la ausencia de gigantes del sector como British Gas (BG), socia de Petrobras en la Cuenca de Santos; British Petroleum (BP) y las norteamericanas Exxon y Chevron.
Estas ausencias cayeron como un jarro de agua fría en el Gobierno y en medios locales, que esperaban por lo menos 40 competidores en esta subasta. Para la directora de la ANP, Magda Chambriard, existe un contexto mundial y situaciones muy específicas que las justifican. Por otro lado, el Gobierno estima que el valor de adjudicación del lote, fijado en unos 5.000 millones de euros, es alto incluso para las grandes petroleras.
Ese tal vez sea el motivo para explicar por qué seis de las once inscritas son estatales: las chinas CNOOC y China National Petroleum Corporation (CNPC); la colombiana Ecopetrol, la india ONGC, la malaya Petronas y la brasileña Petrobras. Sinopec, que está aliada a Repsol, también entró en la licitación a través de la portuguesa Petrogal, en la que tiene un 30%. Participan otros grupos grandes como la angloholandesa Shell, la francesa Total y la japonesa Mitsui.
Algunos especialistas han apuntado como el principal motivo del desinterés de las empresas privadas el modelo de la licitación, que prevé a Petrobras como operadora del yacimiento, con una participación mínima de un 30%. La nueva estatal Pré-sal Petróleo S.A. (PPSA) tendrá poder de veto en el comité operativo del consorcio, a pesar de no tener acciones.
Otro problema es que aún no es segura la cantidad de petróleo que podrá retirarse del área, por lo que es imposible calcular la tasa de retorno. Y finalmente, el hecho de ser un petróleo que está en aguas ultra profundas, convierte la operación en extremamente cara y arriesgada, desde el punto de vista ambiental. En enero del año pasado, la empresa norteamericana Chevron fue responsable de un derrame originado por la ruptura de una columna de producción a 300 kilómetros mar adentro y a 2.140 metros de profundidad, en un yacimiento del estado de São Paulo.
Por otro lado, especialistas y el propio ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, creen que las denuncias de espionaje norteamericano sobre Petrobras pueden haber desanimado a las empresas estadounidenses, que si salen victoriosas, podrían tener que afrontar especulaciones sobre el uso de información privilegiada. Pero lo cierto es que para las empresas estadounidenses, las ofertas de petróleo en el vecino Golfo de México serían más ventajosas.
Por Verónica Goyzueta
02/10/13
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