(FNM) El masivo derrame de petróleo de BP, se ha convertido en el mayor de la historia en el Golfo de México, según las estimaciones de máxima, de las autoridades del gobierno federal. Un ominoso récord que subraya la desesperada necesidad del gigante petrolero por detener el escape.
(FNM) El masivo derrame de petróleo de BP, se ha convertido en el mayor de la historia en el Golfo de México, según las estimaciones de máxima, de las autoridades del gobierno federal. Un ominoso récord que subraya la desesperada necesidad del gigante petrolero por detener el escape.
El petróleo fugado durante dos meses y medio desde la explosión de un pozo ubicado a una milla de profundidad de agua ha sobrepasado, según las estimaciones, la marca de los 140 millones de galones, eclipsando el récord del derrame del Ixtoc I, acaecido frente a las costas de México desde 1979 hasta 1980. Aun con las estimaciones de mínima, hay por lo menos 71.2 millones de galones derramados en el Golfo.
Larry McKinney, director del instituto de investigación Texas A&M University de Corpus Christi, dijo que la determinación del volumen total será crucial, en parte porque la británica BP PLC será probablemente multada por cada galón derramado.
“La determinación del número es importante, porque tiene un impacto en la restauración y recuperación”, agregó.
El cálculo del petróleo derramado se basa en la estimación gubernamental de máxima del número de barriles fugados por día, menos la cantidad que BP dice que ha recuperado desde el momento de la explosión a través de sistemas de contención. Las mediciones ayudan a los científicos a determinar dónde está el petróleo, oculto bajo la superficie del agua con algún porcentaje fijado en el fondo. El petróleo que queda debajo de la superficie daña diferentes partes del ecosistema.
“En cualquier caso, es un número alucinante”, afirmó Ed Overton, profesor de estudios ambientales de la Universidad del Estado de Luisiana y consultor del gobierno federal en materia de derrames de hidrocarburos. “Estará bien por encima del caso Ixtoc cuando termine”.
Y sobrepasar a Ixtoc justo antes del fin de semana del 4 de julio, momento en el que normalmente explota el turismo, es una amarga oportunidad, añadió.
El derrame de BP, iniciado luego que la plataforma Deepwater Horizon explotara matando a once operarios el 20 de abril, es también el mayor derrame costa afuera registrado en todo el mundo, en tiempos de paz.
Pero no es el mayor de la historia.
Ese, ocurrió cuando las fuerzas iraquíes abrieron las válvulas de una terminal y vertieron alrededor de 460 millones de galones de petróleo en 1991, durante la guerra del Golfo Pérsico.
Mientras el derrame se acerca a un volumen récord, el huracán Alex vuelca olas llenas de petróleo sobre las -alguna vez blancas- playas de la costa del Golfo. El gobierno ha cifrado sus últimas esperanzas para la limpieza, en una enorme nueva pieza de equipamiento: el barco de “skimming” de petróleo más grande del mundo, que arribó el miércoles.
Los funcionarios esperan que el buque pueda recoger hasta 21 millones de galones de agua contaminada por día. Apodado “A Whale”, el buque de bandera taiwanesa –anteriormente petrolero-, tiene una longitud equivalente a tres veces y media un campo de fútbol, y una altura equivalente a diez pisos.
El buque acaba de salir de una extensa modernización para prepararlo específicamente para el Golfo.
“Es absolutamente gigantesco. Increíble”, afirmó Overton, quien vio el buque la semana pasada en Norfolk.
El buque tiene el típico aspecto de un petrolero, pero ingresa el agua contaminada a través de doce tomas ubicadas a cada lado de la proa. El petróleo es luego supuestamente separado del agua y transferido a otro buque. El agua es nuevamente canalizada hacia el mar.
Sin embargo, el barco nunca fue probado hasta ahora, y quedan muchas dudas todavía acerca de cómo va a operar. Por ejemplo, el agua de mar retiene pequeñas cantidades de petróleo aún después del proceso de filtrado, por lo que la Agencia de Protección Ambiental (EPA), debería rubricar el vuelco al Golfo del agua tratada.
“Es un sin sentido”, sostiene Overton. “Se trata de incorporar aguas realmente sucias, cargadas de petróleo, y de devolver aguas muchísimo más limpias”.
“Yo no sé si va a funcionar realmente, o no, pero con toda seguridad es necesario darle la oportunidad”, enfatiza Overton.
Mientras tanto, a lo largo de varias partes del Golfo las banderas rojas flamean bajo fuertes vientos, advirtiendo al público que no ingresen al agua, y largas franjas de playas muestran manchas marrones producidas por las bolas de alquitrán y crudo que han sido arrojadas hasta 60 metros de la línea de agua.
El huracán Alex bate las aguas generando grandes olas a su paso a través del Golfo, agregando un severo retraso en las operaciones de limpieza. El miércoles por la noche tomó contacto con el continente en una franja relativamente deshabitada del estado de Tamaulipas, en el norte de México, generando tornados en el cercano estado de Texas y obligando a concretar evacuaciones en ambos países.
Los depósitos de petróleo se ven peores que en los días previos, y los funcionarios locales temen que la temporaria suspensión de las tareas de limpieza cerca de las costas empeore las cosas de cara al feriado del fin de semana.
Si bien se han detenido las operaciones de “skimming” y de despliegue de barreras de contención a través del Golfo, los buques que recogen y queman petróleo y gas en el lugar de la explosión todavía están operando. Tampoco se han detenido las operaciones de perforación de los pozos de alivio con los que se espera detener la fuga.
En Florida, una extensa franja de playa al este de Pensacola fue cubierta por bolas de alquitrán del tamaño de platos de mesa, lanzadas por las encrespadas olas hacia la costa. En las playas de Pensacola, eran visibles las vetas rojizas de petróleo en el agua.
“Toda esta acción de las olas está dispersando el petróleo muy rápidamente”, sostuvo el comodoro de Guardacostas Randal S. Ogrydziak. “La Madre Naturaleza está haciendo lo que sabe que es mejor, poniendo las cosas nuevamente en orden”.
Los microbios naturalmente presentes en el agua también están haciendo lo suyo. El resultado es una sustancia blanca que parece mayonesa, y que se puede observar depositada en algunos sectores de la playa de Grand Isle.
“La gente va a poder volver a pescar aquí”, se esperanza Ogrydziak. “Podrá tomar algún tiempo, pero la gente podría llegar a sorprenderse de que ese tiempo no sea tan largo como el que imaginan. Recordemos el derrame de Ixtoc en México. Fue masivo, y ahora la gente está de nuevo utilizando esas aguas”.
Por Tom Breen
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: AP, The Guardian y Maritime News;
01/07/10.
02/07/10
NUESTROMAR

