Entrevista de P&P a Sergio Fares, Presidente del Consorcio Portuario Mar del Plata.
Entrevista de P&P a Sergio Fares, Presidente del Consorcio Portuario Mar del Plata.
Ocupada la agenda que marcan los últimos días de Sergio Fares como presidente del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata. La entrevista fue pospuesta más de dos veces por problemas de último momento. En realidad su mandato venció el 9 de febrero pasado, pero hasta tanto el Gobernador no designe su reemplazo, deberá seguir firmando expedientes. Desde su llegada al principal puerto pesquero hace tres años, su gestión tuvo un claro signo de apertura en fomento de actividades paralelas como el tráfico de contenedores y la industria naval, pese a que los armadores ven peligrar su espacio y aumentar sus costos.
– ¿Qué balance hace de su gestión?
– Los balances los hace la gente, nosotros hacemos números, pero hay distintas opiniones según quien las diga. Nosotros, al igual que la anterior gestión, tratamos de abrir el puerto a distintas actividades y no centrarlo sólo en la pesca, como la industria naval y el tráfico internacional. Tratamos de abrir el puerto y buscar las soluciones con más infraestructura, no con exclusión. Tratamos de conseguir los fondos para hacer un muelle internacional, prolongando el espigón donde están los silos; se está terminando el estudios para determinar los costos de la inversión.
– Quizás lo que cuestionan es que primero se dio la apertura y luego se pensó en como financiar las obras de ampliación.
– En realidad el primer requerimiento de los contenedores fue por la ola de inseguridad tras los atentados en Estados Unidos. Pero cuando empieza a crecer, es un sector que hay que atender. Mar del Plata es un puerto atractivo para enviar carga al exterior y elevaron la frecuencia y de una empresa operando hace 3 años, ahora hay 3, con muchos más entradas. Eso ahora genera molestias, pero el 99 por ciento son cargas pesqueras y es un servicio para ellos mismos.
– Ahora hay problemas de espacio por 2 buques chinos que entraron a repararse en SPI.
– Si, en principio iban a repararse del lado exterior de la escollera norte, pero por falta de calado no había posibilidades. Prefectura no quiso correr riesgos de que sufrieran un incidente y se tuvieron que amarrar en el muelle de los silos. La empresa tenía contratos firmados y había preparado toda esa zona para recibirlos y prestar servicio en pie de muelle. El ingreso a puerto fue por un motivo de fuerza mayor y le hicimos lugar en los silos, que tampoco era nuestro, pero entendieron el imprevisto. Era una decisión de sentido común.
– ¿Cuál era la situación del puerto cuando asumió hace 3 años?
– Cuando se asumió había un notable faltante de infraestructura mínima en el muelle. Los muelles estaban muy deteriorados, no hay ni siquiera agua corriente. En algunos casos se conectan a la red pero no hay presión y deben cargar en los silos. Ahora invertimos 660 mil pesos para construir una cisterna de 500 mil litros en el espigón 2. A partir de terminar la obra deberán pagar por su consumo como en cualquier puerto. Además se repararon todos los frentes de muelles, se recompuso el alumbrado, se comenzó con el plan de remoción de buques inactivos. La grúa ocupa muelle y genera controversias, pero bueno, hay que hacer las cosas tratando de evitar los problemas, pero no con la exclusión sino con la solicitud de un plan de modernización que esté solventado por el Estado Nacional.
– ¿Está elaborado ese plan?
– Ya lo presentamos al Intendente, en el Congreso y el Ministerio de Infraestructura. Plantea la necesidad de encarar el dragado del banco de arena que obstruye al canal principal y la ampliación del espigón 3, que sería destinado, el frente y el sur para los contenedores, cuando llegan, y el lado norte para el amarre de embarcaciones pesqueras. Con esto descongestionaríamos el resto de la actividad. Dependemos de los fondos porque con los propios no llegamos a ningún lado. Así podremos salir a desarrollar de manera más competitiva a la industria naval y el comercio en portacontenedores. En ese Programa también se incluye el reacondicionamiento de la Escollera Norte, donde hay que sacar un barco hundido, “El Mapuche”, pero hay que traer una grúa más grande porque con la actual no se puede. En resumen, el puerto creció; los que operan contenedores están contentos porque aumentó el trabajo y para los armadores pesqueros quizás no tanto porque implica muchos problemas por falta de espacio.
– Ellos dicen que aumentaron sus costos operativos por el movimiento que deben hacer de sus barcos.
– Si, efectivamente, pero de la recaudación del puerto, el 10 por ciento la generan los barcos que operan desde este puerto. El resto los permisionarios y los barcos que llegan y descargan (poteros) y tienen otra tarifa, que se les cobra por día. Tratamos de producir un equilibrio. Sabemos que tienen un costo por tener que moverse por la falta de espacio, pero la tarifa es baja, no cobramos caro en términos de uso de puerto. Un barco de 60 metros está pagando unos 1.200 pesos por trimestre para el amarre y paga 0,80 pesos por tonelada por servicio a la descarga. Esa tarifa está igual desde tiempos del 1 a 1. En la del uso de muelle hubo una modificación, la cual no afectó a los más chicos; sí para los más grandes, que pagaban cerca de 450 pesos por trimestre. Además pusimos una tarifa por metro de eslora. Pagan 18 pesos por metro de eslora. Antes pagaban lo mismo un barco de 30 metros que uno de 60 metros. Siempre buscamos equiparar las cosas. Además en ningún otro puerto tienen las comodidades que tienen acá. Nunca dejó de ingresar ningún barco, ni para descargar ni para quedarse en el puerto. Los poteros que compraron las grandes empresas están hoy en muelle, en quinta o cuarta andana, pero están en muelle. En otros puertos si no hay lugar deben esperar en rada. Acá cuando se los corre es dentro del puerto, no se les indica que vayan a rada.
– ¿A qué se debe que no haya prosperado la Terminal de Cruceros?
– No hubo plata para dragar el banco del acceso principal. Los cruceros más grandes que ingresaron no quedaron conformes con la tarea de los remolcadores. Hay un solo remolque, que encima no tiene la potencia necesaria para trabajar con los cruceros de más de 200 metros. Para ingresar por el canal secundario tienen que hacer un giro que es muy peligroso. El crucero tiene mucha vela y cuando produce el quiebre puede tocar atrás y puede salir para cualquier lado. Es una maniobra riesgosa. Cuando llegamos al Consorcio el canal principal ya estaba obstruido. Ahora estamos tratando de mantener la operatividad del canal secundario.
– ¿Cómo viene ese tema?
– Estamos queriendo pagar el trabajo efectivo que hizo la draga. Quedaron sectores que no se dragó y no creo que la draga vuelva porque es una zona peligrosa. Me da la impresión que no quieren arriesgar a romper la draga por un pequeño beneficio. Nosotros estamos dispuestos a pagar 500 mil dólares, de acuerdo al resultado que se obtuvo. Una vez acordado esto, sí nos sentaremos a dialogar este convenio de mantenimiento. Pero no hay muchas dragas para hacer el trabajo. Es Jan De Nul y Boscalis, que trabajan en conjunto en Bahía, y los chinos que ganaron en el puerto de Buenos Aires. Estarán 8 meses trabajando ahí y ya estuvimos charlando para que vengan a ver el puerto con la idea de que presenten una propuesta.
– ¿Cuál es su relación con las autoridades de la provincia? Ya que en algún momento, cuando salió a los medios a reclamar la presencia urgente de una draga porque el puerto corría el riesgo de perder operatividad, su actitud no fue bien digerida.
– Como fue siempre, buena, de mi lado por lo menos. Luego se aclararon los temas y no hubo problemas. Mi trato es con el Secretario, un amigo, el “Patón” Pérez, que ha sido presidente del Consorcio. Cuando hubo temas que trascendieron su ámbito de decisión, habló con la Ministra de la Producción y la relación es buena. Están ellos definiendo quien será el sucesor. No creo que pasen muchos días para que esté designado el reemplazo. Me voy por una decisión personal. Creo que hay ciclos que se cumplen y cuando esto pasa hay que dejarle el lugar a otro.
– ¿Qué le hubiese gustado hacer que no pudo?
– Nada, porque trabajamos en todos los frentes que pudimos y se hizo todo lo posible. Al puerto le queda un camino en que necesariamente deberá ser ayudado por la Nación. Las obras de infraestructura que necesita este puerto así lo determinan de manera indefectible porque con el presupuesto que se tiene es imposible. No creo que quien venga pueda hacerlo con el presupuesto del Consorcio, pese a que duplicamos el presupuesto en tres años. En el 2006 obtuvimos ingresos genuinos por 9 millones de pesos, más obras de permisionarios, llegamos a los 12 millones.
Por Roberto Garrone
26/02/07
PESCA & PUERTOS
