Solo acciones concretas salvarán al lago Ypacaraí (Paraguay)

La irresponsabilidad y la desidia de las autoridades nacionales, regionales y municipales siguen siendo la constante en lo que respecta al manejo del contaminado lago Ypacaraí. Todos se lavan las manos, se pasan la pelota unos a otros, discuten, organizan foros absolutamente intrascendentes, pero nadie toma el toro por las astas y hace algo concreto para poner freno de manera contundente a la atroz polución que afecta al recurso hídrico, otrora baluarte del turismo nacional.

La irresponsabilidad y la desidia de las autoridades nacionales, regionales y municipales siguen siendo la constante en lo que respecta al manejo del contaminado lago Ypacaraí. Todos se lavan las manos, se pasan la pelota unos a otros, discuten, organizan foros absolutamente intrascendentes, pero nadie toma el toro por las astas y hace algo concreto para poner freno de manera contundente a la atroz polución que afecta al recurso hídrico, otrora baluarte del turismo nacional.

El lago se convirtió en las últimas cuatro décadas en un gran sumidero a cielo abierto, pero eso parece no conmover a nadie, y mucho menos a los responsables directos de su mantenimiento. Ahora, después de la crítica situación atravesada en la época estival, las autoridades del Ministerio de Salud Pública notifican una muy leve disminución en la presencia de algas tóxicas en el agua. El resultado lógico de este anuncio será –no nos cabe la más mínima duda– que las autoridades continuarán desentendiéndose del tema hasta que la cuestión vuelva a ocupar un espacio relevante en el debate público. Mientras tanto, seguirán haciendo la de Poncio Pilato, lavarse las manos…

Cuesta entender la parsimonia y el desinterés de los responsables del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la Secretaría del Ambiente (Seam), la Gobernación del Departamento Central y los 21 intendentes municipales y concejales de la cuenca del lago.

Tal es el grado de insensatez, que las autoridades comunales y de la Seam, por ejemplo, aún no se pusieron de acuerdo para implementar un proyecto que tendría una incidencia positiva en la descontaminación del lago.

El intendente de San Bernardino, Ramón Zubizarreta, señaló recientemente que los municipios de San Bernardino, Ypacaraí, Areguá e Itauguá presentaron un proyecto de cultivo de totoras como una opción “rápida, efectiva y factible” para la limpieza del lago. Sin embargo, el plan aún no cuenta con una licencia ambiental definitiva por parte de la Seam.

Mientras Zubizarreta acusa a la Seam de obstaculizar la concreción del proyecto por otorgar una licencia únicamente de carácter genérico que imposibilita el inicio de las obras, la institución ambiental señala que si el intendente pretende mejorar el lago para el próximo verano lo que debe hacer es llevar a cabo la construcción del sistema de alcantarillado de la ciudad. A su vez, el líder comunal responde señalando que esta tarea ya se está realizando mediante financiación internacional a través del MOPC.

Mientras uno y otro sobrellevan su estéril debate, el lago continúa sufriendo los embates de la polución, generada principalmente por la despiadada acción contaminante que ejercen curtiembres, mataderos y otras instalaciones que, CON PERMISOS Y PATENTES DE LAS PROPIAS MUNICIPALIDADES, sistemáticamente derivan sus pestilentes desechos industriales a las sufridas aguas del citado recurso hídrico. Todo ello ante la pasiva y cómplice mirada de los vecinos, por un lado, y la inacción o falta de firmeza del Ministerio Público para hacer cumplir a rajatabla las normativas ambientales e imputar a aquellos que las incumplen.

Urge, pues, que las autoridades judiciales y del Ministerio Público adopten las acciones tendientes a investigar y sancionar ejemplarmente a todos aquellos mataderos, frigoríficos y curtiembres que con sus pestilentes desechos contaminaron y siguen contaminando impune y masivamente las aguas del otrora lago azul de Ypacaraí. Mientras esto no acontezca, todos los planes de recuperación estarán irremediablemente destinados al fracaso.

Una vez frenadas con toda firmeza las fuentes de la contaminación, es menester que las autoridades involucradas en la problemática impulsen las acciones tendientes a rescatar las aguas del lago.

Alternativas válidas hay numerosas; lo fundamental es obtener las fuentes de financiación y ponerse a trabajar YA, sin más dilación ni debate estéril.

La ciudadanía aguarda respuestas prontas y compromisos firmes en este delicado asunto de carácter ambiental que afecta por igual a quienes viven en los alrededores del lago y al resto de la población del país. De retórica hueca, fácil y barata está la gente hasta la coronilla.

09/05/13

ABC COLOR

 

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