El devastador paso de la tormenta Hanna por Gonaïves. Realizaron unos 200 salvatajes y alimentan a los afectados.
El devastador paso de la tormenta Hanna por Gonaïves. Realizaron unos 200 salvatajes y alimentan a los afectados.
En Gonaïves, la ciudad haitiana de 300.000 habitantes arrasada por la tormenta Hanna, que dejó 137 muertos en el país caribeño, ayer había dejado de llover y las aguas bajaban.
Pero el alivio tardaba en llegar. En cambio, se tomaba mayor conciencia de la catástrofe: aún estaban anegadas las viviendas; había autos dados vuelta por las calles y escombros por doquier, y en los alrededores de la zona portuaria, el nivel del agua era todavía de medio metro.
Pero lo peor de todo era el drama humano, con gente pidiendo comida o atención médica en las puertas del batallón argentino que integran 580 efectivos y que forma parte de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití (Minustah, por sus siglas en inglés). Los uniformados debieron redoblar sus esfuerzos para distribuir la ayuda humanitaria, y el drama parece lejos de terminarse.
Antes de Hanna, los huracanes Fay y Gustav descargaron su furia sobre Haití. Y para el domingo se espera que el huracán Ike golpee el país caribeño, el más pobre de América, en el que la mayoría de la población vive con menos de dos dólares por día, y después de Ike, quizá llegue Josephine, que es una depresión tropical capaz de transformarse en tormenta.
"Hay escenas que impresionan por las carencias que tiene la mayoría en cuanto a alimentación e higiene. Además, no tienen servicios públicos. Pero lo que más lo sensibiliza a uno son los problemas de alimentación, especialmente en los niños", contó a LA NACION desde Gonaïves el teniente coronel Marcelo Martínez Lacerna, oficial de información del Contingente Conjunto Argentino, que agrupa al batallón de Gonaïves, y a un hospital reubicable instalado en Puerto Príncipe, la capital haitiana.
"La inundación rompió la cerca perimetral de nuestro batallón, que está hecha con bloques de cemento. En las partes más bajas del batallón, el agua llegó prácticamente a los dos metros -dijo Martínez Lacerna-. Sin embargo, todos los alojamientos quedaron fuera de peligro y nuestra gente está en muy buenas condiciones y trabajando a full para ayudar a evacuar y a darle de comer a la población civil".
Actualmente, los cascos azules argentinos realizan evacuaciones a pie y con camiones. En los últimos días, cuando el agua superaba los dos metros, usaron botes, helicópteros y cuerdas para rescatar gente atrapada en los techos de las viviendas.
No sólo ayudaron a la población civil haitiana (rescataron a unas 200 personas y alimentaron a otras 2000) en Gonaïves, donde 70 personas perdieron la vida por el paso de Hanna, y que, después de tres días de copiosas lluvias aún permanece incomunicada del resto del país.
Con un helicóptero y cuerdas, el contingente argentino rescató a 20 médicos cubanos y a decenas de haitianos que, tras 30 horas de espera, clamaban desesperados por ayuda en el techo de un hospital, mientras el nivel del agua llegaba a 2,5 metros.
El operativo se inició luego de que el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, le pidiera el rescate de los médicos de ese país a su par argentino, Jorge Taiana, que coordinó la tarea junto con la ministra de Defensa, Nilda Garré. Una vez finalizado el rescate, Pérez Roque se comunicó con Taiana para agradecerle la intervención de los cascos azules argentinos, y Garré felicitó a los uniformados.
"Ese rescate costó bastante porque había mucha agua en ese momento, pero gracias a Dios se pudo hacer", dijo Martínez Lacerna.
También se recibió un pedido del embajador español en Haití para que se brindara asistencia a un convento de monjas españolas y se rescató al personal no argentino que trabaja en un programa de agricultura fomentado por la embajada argentina en Puerto Príncipe.
Inicialmente, se albergaron evacuados en el gimnasio del batallón argentino, y se les distribuyó comida del propio batallón. En Gonaïves hay gente que no come hace tres días, afirmó Martínez Lacerna, mientras se espera la llegada de barcos y aviones con alimentos. "Esta ciudad necesita mucha obra pública: que se le hagan buenos desagües y viviendas con un concepto distinto de construcción, porque no está preparada para sufrir muchas precipitaciones", dijo.
Sin embargo, es imposible que esto cambie en los próximos días: otro huracán se acerca y la alerta permanece
Por Leandro Uría
De la Redacción de LA NACION
06/09/08
LA NACIÓN
