En todo el mundo existe una tendencia a pescar por encima de lo aconsejable para asegurar la reproducción sostenible de las especies marinas. Este fenómeno se agrava en aquellos países en los que la pesca representa la única alternativa a mano para atender las necesidades derivadas del crecimiento demográfico de zonas costeras y de la falta de otras oportunidades laborales y de alimentación.
En todo el mundo existe una tendencia a pescar por encima de lo aconsejable para asegurar la reproducción sostenible de las especies marinas. Este fenómeno se agrava en aquellos países en los que la pesca representa la única alternativa a mano para atender las necesidades derivadas del crecimiento demográfico de zonas costeras y de la falta de otras oportunidades laborales y de alimentación.
Afortunadamente esta problemática de subsistencia tiene poca o ninguna incidencia a lo largo del litoral marítimo argentino. Sin embargo, las presiones por obtener mayores capturas, capaces de poner en peligro la sustentabilidad biológica de los recursos, existen, aunque deriven de otros factores.
La merluza hubbsi sirve de ejemplo. Sobre ella recaen y se reiteran los pedidos de mayores cupos aunque su estado ha entrado en zona de riesgo. Apuntar a la “voracidad” empresaria parece una respuesta simplista. Quien se considere verdadero empresario conoce mejor que nadie las consecuencias económicas y financieras de agotar un recurso. Sabe que las inversiones en plantas y flotas serán imposibles de recuperar, que deberá afrontar las penalizaciones por la anulación de contratos, que deberá pagar los créditos laborales y hacer frente a las obligaciones fiscales. Sin embargo, las demandas por mayores cupos existen y encontrar una respuesta es una obligación de quienes tienen la responsabilidad de gestionar los recursos.
Así, empiezan a advertirlo algunos funcionarios. El subsecretario de Actividades Pesqueras de la provincia de Buenos Aires, Oscar Fortunato al analizar la realidad de la actividad marplatense se preguntaba “si no estaremos ante una sobrecapitalización de plantas de primer proceso” teniendo en cuenta que el actual nivel de capturas es similar al de otros años y que un mayor cupo agravaría la situación biológica del recurso. La misma línea de análisis la anticiparon tiempo atrás funcionarios de Chubut, al sostener que no era intención de la provincia fomentar la instalación de nuevas plantas pesqueras.
Sin embargo el análisis no puede soslayar las razones que hicieron posible una sobrecapitalización en plantas o en flotas. La ausencia por demasiado tiempo de una política pesquera que planificara un desarrollo sustentable, la pasividad frente a la existencia de permisos ilegales, la falta de convicción para castigar el trabajo en negro, los toma y saca políticos que tuvieron a la pesca como moneda de cambio, las sospechas nunca aclaradas sobre investigaciones a medida de las necesidades de las autoridades y un marco jurídico que tolera impunidad y favoritismos, junto con deficientes controles son elementos que propiciaron que, de acuerdo a la capacidad instalada, exista una demanda por encima de la captura máxima autorizada.
Quien abre una planta debe saber si contará con los recursos para abastecerla. Pero nadie la abrirá si no cuenta con algún indicio o señal que esto ocurrirá. Cuando esto no pasa, porque sencillamente no hay recursos suficientes, se inicia todo un nefasto circuito de demandas, trabajo en negro, evasión y corrupción.
Planificar el desarrollo pesquero implica elaborar anticipadamente un modelo de gestión que lo oriente y encauce. Hoy se insiste en que el crecimiento y la consolidación del sector deberá sustentarse en el agregado de valor a las especies y no sobre el aumento del esfuerzo pesquero, concepto con el que acordamos. Pero, cabe preguntarse ¿Alguien está evaluando que de acuerdo al grado de mecanización y automatización de los procesos industriales el agregado de valor incidirá negativamente sobre el nivel de empleo? Las plantas en tierra como el agregado de valor pueden beneficiar o convertirse en sobrecapitalización y desempleo. La diferencia está dada por la capacidad que se tenga de ver anticipadamente y prever las consecuencias. Esa mirada a largo plazo todavía no se percibe.
23/04/07
PESCA & PUERTOS
