No apareció pescado en mayo como el año pasado. Un solo barco vino completo pero con un tamaño chico. Otro encontró un poco y de buen tamaño pero desapareció tras el mal tiempo. El INIDEP no hace campañas y desde hace dos años encuentran pocas de las 120 mil toneladas de CMP.
No apareció pescado en mayo como el año pasado. Un solo barco vino completo pero con un tamaño chico. Otro encontró un poco y de buen tamaño pero desapareció tras el mal tiempo. El INIDEP no hace campañas y desde hace dos años encuentran pocas de las 120 mil toneladas de CMP.
Los primeros atisbos de lo que serían los movimientos preliminares al inicio de la zafra de anchoíta se desdibujan con el mal tiempo que domina los días de pesca a menos de 18 horas al norte del puerto de Mar del Plata.
La engraulis encierra misterios en alta mar, donde los pescadores buscan detectar aunque porciones ínfimas de las 120 mil toneladas de captura máxima permisible (CMP) que todos los años calcan los científicos del Programa de Pesquerías Pelágicas del INIDEP, pero sin campañas de evaluación desde 2008.
El “Rocío del Mar”, un fresquero de 2 mil cajones, fue el único barco que completó bodega con anchoíta en este comienzo más que tibio de temporada. “Es pescado muy chico, de más de 55 piezas por kilo, que las conserveras pagaron 7 pesos el kilo”, contó un armador que evalúa qué hacer, si armar para langostino, subir la red de media agua para anchoíta o probar el último viaje al norte en busca de merluza.
Otro barco, el “Libertad”, encontró en días de buen tiempo anchoíta de buen tamaño más cerca de Mar del Plata. El buque trajo unos 500 cajones con ejemplares de menos de 40 piezas por kilo, que apuraron a otros armadores a salir a buscarla. El resultado fue un fiasco. Antes del último temporal, en tres jornadas solo “colaron agua”.
A esta altura del año pasado, la anchoíta había generado esperanzas en armadores e industriales de la conserva con buenas capturas, aunque de tamaño un poco mejor que ahora. Se descargaron 3.600 toneladas de una temporada que terminó siendo un calco de la de 2014, con 13.600 toneladas declaradas en Mar del Plata, de un total general de 14.400 toneladas.
En junio la presencia de anchoíta cayó –se desembarcaron 1900 toneladas– pero igual fue importante para que las empresas continúen engordando los stocks de congelado. En 2014 el pico de abundancia se dio en octubre, cuando las descargas alcanzaron las 9.800 toneladas.
La estadística oficial hasta los primeros días de junio marca apenas 86 toneladas de anchoíta descargada en el puerto de Mar del Plata en este 2016. El problema es que nadie sabe exactamente qué ocurrirá en los próximos meses.
Semanas atrás se reunió la Comisión de Seguimiento de las Pesquerías de Especies Pelágicas dentro del CFP y apenas compartieron datos estadísticos de temporadas pasadas. El promedio de ejemplares de tallas menores a 160 milímetros es una constante en los muelles del puerto.
Durante la zafra 2015, el stock bonaerense tuvo una talla media de 147,1 milímetros, lo que representa 48,2 piezas por kilo. Los ejemplares del 2014 incluso fueron más chicos: 143,8 mm de talla media y 58 piezas por kilo. Este 2016 parece venir por esa senda.
Las capturas del “Rocío del Mar” ocurrieron hace días. El barco fue uno de los que fue a buscar la anchoíta más grande, pero entró a puerto el lunes con la bodega vacía. “Mucho frío y mal tiempo”, dicen los pescadores para explicar su ausencia.
“La anchoíta de buen tamaño la encontrás afuera de Punta del Este, pero son como 30 horas de viaje”, aseguró otro armador que la ha pescado en la zona, en años anteriores, pero ahora no se arriesga a consumir tanto combustible sin certezas de éxito.
La conservera Natusur fue la que compró buena parte de la anchoíta que trajo el “Rocío del Mar” y el “Libertad” como para comenzar a activar la mano de obra que tiene efectiva bajo convenio colectivo. (Por Roberto Garrone;Revista Puerto)
10/06/16
