(FNM) El astillero estatal italiano Fincantieri logró una decisión dividida en su lucha por alcanzar un acuerdo sobre un nuevo contrato laboral para sus astilleros italianos. Dos de los tres grandes sindicatos metalmecánicos aceptaron la oferta el miércoles, pero el tercero – el más grande-, la rechazó con desprecio.
(FNM) El astillero estatal italiano Fincantieri logró una decisión dividida en su lucha por alcanzar un acuerdo sobre un nuevo contrato laboral para sus astilleros italianos. Dos de los tres grandes sindicatos metalmecánicos aceptaron la oferta el miércoles, pero el tercero – el más grande-, la rechazó con desprecio.
El acuerdo parcial, que llega tras siete meses de negociaciones, y a más de un año de la expiración del último contrato, incluye la incorporación de una bonificación de hasta u$s 2.000 por trabajador, en concepto de ganancias por mayor eficiencia.
También se mantienen unos u$s 2.800 en otras bonificaciones relacionadas con la productividad, y se introducen garantías y subsidios para trabajadores que podrían ser separados temporariamente a causa de la profundización de la crisis y de la reducción de la carga de trabajo en los astilleros. Tales subsidios incluirían el pago de movilidad y alimentación para participar de cursos de entrenamiento.
Las conversaciones sobre el nuevo contrato – que han sido definidas por los ejecutivos de la empresa como “críticas” para el futuro de ésta -, fueron polémicas desde el principio, con los tres principales gremios sentados a la mesa con diferentes posturas. La fricción no disminuyó con el acuerdo.
Giorgio Cremaschi, secretario del sindicato Fiom, que representa alrededor del 50% de la masa laboral agremiada de Fincantieri, rechazó la propuesta empresaria y sostuvo que el acuerdo con los otros gremios “era un ataque a los derechos de los trabajadores y a la unión democrática”.
En una declaración, Cremaschi calificó a las ganancias por mayor eficiencia, como “una condición para recibir un muy bajo incremento salarial”, y se quejó de que la compañía quiere introducir formas de “discriminación salarial”. También criticó a los otros sindicatos por haber rechazado la realización de un referéndum en toda la empresa sobre el acuerdo.
Fiom convocaría a una huelga de dos horas en todos los astilleros del país como “primera respuesta” al acuerdo.
Los otros gremios devolvieron los golpes. El secretario de la Uilm, describió la posición de su colega como “ideologizada y ajena a la realidad”, y pidió que las mejoras aseguradas por el contrato no se extiendan a quienes lo rechazan.
Mientras tanto, el secretario de Fim, que también firmó el acuerdo, dijo que el nuevo contrato “mejora significativamente el salario de los trabajadores, y contempla una importante ayuda en el caso de suspensiones”.
Un vocero de Fincantieri informó que la compañía había dado garantías escritas a los representantes sindicales de su compromiso con la integridad del grupo empresario, con la búsqueda de plena ocupación de sus astilleros –militares y comerciales-, y con el mantenimiento intacto de su fuerza de trabajo.
El portavoz cuestionó a Fiom el haberse opuesto a bonificaciones basadas en el mérito de los trabajadores, buscando que todos reciban la misma remuneración, lo que quitaría flexibilidad a la compañía en la búsqueda de ganancias por productividad y eficiencia.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyds List; 03/04/09
08/04/09
NUESTROMAR
