Simulador de navegación en el país

La prefectura argentina adquirió un nuevo equipo para realizar prácticas virtuales. Con el flamante equipamiento, los prefectos podrán capacitarse sin tener que esperar a disponer de un buque de gran porte para ello, y minimizando el riesgo de las operaciones navales.

La prefectura argentina adquirió un nuevo equipo para realizar prácticas virtuales. Con el flamante equipamiento, los prefectos podrán capacitarse sin tener que esperar a disponer de un buque de gran porte para ello, y minimizando el riesgo de las operaciones navales.

La Prefectura Naval (PNA) inauguró un simulador de navegación que permitirá a su personal hacer prácticas virtuales de maniobras en los puertos y pasar por posibles peligros de navegación como tormentas, niebla y rotura de máquinas.

El equipo fue adquirido por Argentina en la ciudad italiana de Génova y representa el puente de navegación de un barco, con nueve LCD (pantalla de cristal líquido) de 42 pulgadas, distribuidas en 210 grados de visión, que proyectan videos de ejercicios de naves en el canal Emilio Mitre del Río de la Plata, entre otros.

"Nuestros barcos de alta performance y gran porte son cinco y no alcanzan para que todos los prefectos pueden navegarlos, por lo cual, los oficiales de navegación que van rotando para los ejercicios, pueden venir ahora al navegador para capacitarse", dijo a Télam el prefecto mayor Luis Rindel, jefe del Simulador.

La persona que ingresa a la amplia habitación de la Escuela Superior, en Olivos, percibe el movimiento habitual del barco que se ladea al compás del oleaje y la sensación de inestabilidad del piso, como durante una navegación real.

El equipo, que costó unos 750 mil dólares, tiene una consola de comandos que integra dos timones, información de dos radares, sistema de navegación electrónica, binoculares, ecosondas, sistema automático de identificación de buques, comunicaciones VHF, girocompás, GPS y panel de fondeo del buque.

Mundo simulado

La simulación incluye un equipo para recibir la información meteorológica y sonidos que complementan el sistema visual, como un ancla que se suelta, un clima de tormenta o el natural golpeteo del oleaje contra el barco.

Mediante tres videocámaras, representadas en otra sala, se analizan las sensaciones y actitudes de cuatro alumnos a cargo de un buque de 251 metros de eslora: el que oficia de capitán, el timonel, quien maneja los equipos electrónicos y el que marca el derrotero del barco con la carta de navegación.

En la sala aledaña, los instructores pueden dosificar la lluvia, la tormenta y los rayos, sumarán fuertes corrientes de agua, agregar niebla, generar errores de rumbo, parar una máquina o cruzar barcos durante el ejercicio de 30 minutos, que queda grabado para su discusión en equipo.

"Las tormentas son un desafío para nosotros, nos hacen sentir impotentes porque tenemos que esperar que pasen, subiendo y bajando como en un tobogán, soportando vientos tremendos y olas de nueve metros en alta mar, y hay que llevarlas…", contó Rindel.

En esos momentos, "se ve la gente que se asusta y la que disfruta: algunos dejan y otros siguen; pero estar embarcado es un mundo aparte conformado por una pequeña familia a bordo que tiene que hacer todo y no puede llamar a los bomberos si se le incendia la casa", comentó.

17/07/08
EDICION NACIONAL

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