Si bien en un primer momento pareció que el disparo recibido por Hugo Argañaraz frente a la planta procesadora “El Dorado”, ubicada en Bermejo y Magallanes, podía haber sido el punto más alto de la violencia desatada en el puerto marplatense, ese hecho fue sólo el inicio de un raid destructivo por parte de una centena de manifestantes.
Si bien en un primer momento pareció que el disparo recibido por Hugo Argañaraz frente a la planta procesadora “El Dorado”, ubicada en Bermejo y Magallanes, podía haber sido el punto más alto de la violencia desatada en el puerto marplatense, ese hecho fue sólo el inicio de un raid destructivo por parte de una centena de manifestantes.
Según informaron los medios locales, la movilización fue adquiriendo cada vez más violencia que se dirigió hacia una decena de fábricas pesqueras. Arrojaron piedras contra la plantas de Moscuzza y Solimeno, ubicadas sobre la calle Ortíz de Zárate, provocando roturas en vidrios y varios camiones que se encontraban estacionados en los playones de operaciones. Luego continuaron con su marcha rumbo a Pesquera Comercial, donde también destrozaron ventanales a piedrazos.
Comercios y vehículos que se encontraban en el camino del grupo vandálico también sufrieron daños de importancia. En San Salvador al 3800 abrieron el portón de una planta e incendiaron un camión que allí se encontraba. En Guanahaní y Edison destrozaron los cristales de una pescadería y a escasos metros corrió la misma suerte un polirrubro y una vivienda.
Más adelante, la columna llegó hasta otra planta de la empresa Solimeno, ubicada en la calle Don Orione, donde fueron violentados los portones, permitiendo que un grupo de 20 personas accediera hasta el lugar donde se hallaban estacionados algunos vehículos, que también fueron dañados.
Algunos datos curiosos
En primer lugar, en las imágenes que mostró la televisión local pudo verse que los “trabajadores” que manifestaban estaban bien pertrechados ya que cargaba piedras y hasta bidones de combustible. Pese a ello la policía no actuó y solo seguía los pasos de la horda a prudencial distancia.
Más llama la atención aún que cuando las fuerzas de seguridad intervinieron, al llegar los manifestantes a la fábrica de Solimeno, de Juan B. Justo y Alejandro Korn, fueron rápidamente dispersados con gases y balas de goma.
Cabe preguntarse si era necesario dejar que este recorrido de furia y violencia se produjera bajo tal impunidad.
Que venga Nieto
Luego de que se normalizara la situación y el intendente Daniel Katz convocara a los empresarios pesqueros, los dirigentes del SOIP, de la CGT, los delegados de los obreros que reclaman la efectivización y las autoridades del Ministerio de Trabajo bonaerense, el reclamo parece orientarse hacia la figura del Subsecretario de Pesca de la Nación, Gerardo Nieto.
En el convencimiento de que si Nieto se acerca a Mar del Plata no lo hará con una solución bajo el brazo, Katz les pidió a las empresas, a la CGT y al propio SOIP que asuma el rol preponderante para encauzar la futura negociación y los instó a recuperar la sede gremial. Y a los obreros que rechazan a la actual conducción gremial los deja participar en la mesa de negociaciones con la condición que garanticen la paz social en las plantas.
Mientras tanto, la industria se repone del sacudón del jueves pasado, bajo la atenta mirada de centenares de fuerzas de seguridad que garantizan el trabajo en las plantas. El barrio puerto parece una zona militar, pero la tensión, como el miedo, no han desaparecido.
01/10/07
PESCA & PUERTOS
