Shell admite una transitoria derrota en sus perforaciones en el Ártico

(FNM) Shell perdió contra el invierno del Ártico en su carrera para perforar pozos en el mar y abandonó las esperanzas de hallar petróleo este año. Pero avanzará con el inicio de algunos pozos antes de que se cierre el hielo, en preparación para la temporada de verano boreal de 2013.

(FNM) Shell perdió contra el invierno del Ártico en su carrera para perforar pozos en el mar y abandonó las esperanzas de hallar petróleo este año. Pero avanzará con el inicio de algunos pozos antes de que se cierre el hielo, en preparación para la temporada de verano boreal de 2013.


Las normas impuestas por el gobierno estadounidense dieron plazo a la empresa hasta el 24 de septiembre para perforar en los reservorios del Mar de Chukchi. Para formular tales normas, se tomaron en consideración los peligros de la actividad de perforación en función del crecimiento del hielo y del deterioro de las condiciones del tiempo en esa región ambientalmente sensible.


Desde 2005 y hasta el momento, la expedición costa afuera en el Ártico le ha costado a Shelll USD4.500 millones -casi un sexto del presupuesto anual de gastos de capital de la empresa-, y ha sufrido una serie de percances.


El último se produjo el lunes, cuando la empresa informó que su “domo contenedor” se dañó mientras se le realizaban pruebas. Se trata de una gigantesca estructura de metal montada sobre una barcaza, y concebida para actuar como depósito flotante en caso de que un accidente en la boca de pozo produjera un derrame de petróleo.


“A fin de consolidar las bases de nuestras operaciones para el año 2013, hemos decidido renunciar a perforar este año en las zonas de hidrocarburos. En su lugar, vamos a comenzar todos los pozos preparatorios (“top holes”) que las condiciones del tiempo nos permita”, explicó la compañía en un comunicado. Se conoce como “top holes” a los pozos que penetran las capas superiores del sitio de perforación y que se detienen antes de alcanzar la profundidad de los posibles reservorios. Estas perforaciones preparatorias facilitarían el reinicio de las actividades el verano próximo.


El 31 de octubre Shell debe suspender todas las operaciones, incluidas las perforaciones de “top holes”.


La semana pasada, la empresa se vio forzada a desenganchar su buque perforador del campo de anclas al que estaba amarrado, para escapar del hielo. Ello significó abandonar el pozo que había iniciado el día anterior, y que era nada menos que el primero en perforarse en más de 20 años en el Mar de Chukchi.


El trabajo había comenzado después de una serie de demoras en la obtención de los permisos otorgados por el Departamento del Interior y la Agencia de Protección Ambiental. La supervisión del gobierno estadounidense sobre las actividades en el Ártico ha sido siempre celosa, pero las regulaciones se intensificaron a partir del desastre de Macondo acaecido en el 2010 en el Golfo de México.


La falta de un certificado aprobatorio para la barcaza demoró las operaciones a principios del verano. Una presencia de hielo mayor que lo esperado, también se agregó a las complicaciones.


Por otra parte, las actividades de Shell en el Mar de Beaufort – otra región ártica-, sufrieron el impacto de problemas similares, a los que se sumó la necesidad de evitar interferir en la temporada de otoño de caza de ballenas que se desarrolla en el área. Los equipos de perforación todavía tienen que comenzar a perforar en esta zona.


¿Vale la pena?


La lejanía, el frío extremo y la amenaza de los témpanos capaces de destruir los equipos, agregan más costos encima de los que imponen las restricciones a las perforaciones durante las épocas de cría y de caza, así como los requerimientos de costosos sistemas de emergencia que deben estar “a la orden”.


Un ejecutivo de la industria petrolera reconoce que la economía de la exploración en el Ártico tambalea.


“El Ártico tiene un alto costo de abastecimiento y va a requerir de altos precios del petróleo para mantenerse competitivo hasta que consigamos bajar los costos”, sostuvo el CEO de ConocoPhillip, Ryan Lance, el mes pasado.


En julio, la petrolera BP suspendió indefinidamente un proyecto offshore por USD 1.500 millones en Alaska, debido a los excesos de costos y a las dificultades técnicas. BP es el segundo inversor europeo en importancia en la región detrás de Shell.


Y el mes pasado, el consorcio Shtockman, que estaba tratando de explotar un enorme yacimiento de gas en la zona rusa del Mar de Barents, decidió poner sus planes “en remojo”, diciendo que por ahora resulta demasiado costoso ponerlos en marcha.


Sin embargo, Shell y otras compañías internacionales de petróleo y gas se están moviendo en el Ártico por causa del creciente nacionalismo energético y de la menguante producción en sus núcleos productivos tradicionales de Oriente Medio, América del Sur, Estados Unidos, el Mar del Norte y otras áreas.


La persistencia de los altos precios del petróleo también ayuda a justificar los grandes desafíos ingenieriles de trabajar en ambientes tan hostiles. Además, el cambio climático al que la combustión de los derivados del petróleo contribuye, ha reducido la presencia de hielo abriendo accesos hacia – y nuevos mercados para-, los hidrocarburos del Ártico.


El premio del éxito podría ser enorme. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que alrededor del 30% del gas natural no descubierto en el mundo, y el 13% del petróleo, esperan para ser explotados en el Ártico.


La productora petrolera noruega Statoil, otra pionera en el Ártico que recientemente se asoció con la rusa Gazprom y con otras empresas, está trabajando en un prototipo de compresor de gas del tamaño de un estadio de fútbol y de 20 metros de altura, diseñado para ser instalado en el fondo oceánico, debajo del hielo, y con capacidad para operar todo el año.


Las perforaciones en el Mar de Barents frente a la costa de Noruega han continuado sin pausa este año luego de una cadena de grandes descubrimientos. El gobierno se prepara para ofrecer en licitación este mismo año 72 bloques en el Ártico.


En materia de facilidades de gas natural licuado (GNL), Statoil ya está operando la planta de Snoehvit emplazada en el Mar de Barents, mientras que la italiana ENI le está dando los toques finales al proyecto Goliat –de USD 6.400 millones-, que se pondrá en marcha a partir del 2014.


Los ambientalistas satisfechos


Los activistas ambientales están preocupados por las amenazas a la vida silvestre, el ambiente y las comunidades tradicionales del Ártico, que plantean el ruido y polución de las perforaciones, y la posibilidad de un derrame.


Greenpeace celebró el fracaso de las pruebas del equipamiento de seguridad de Shell como una victoria en su campaña por mantener a las compañías petroleras fuera de la región.


En una declaración firmada por Ben Ayliffe, uno de los líderes de la campaña desarrollada por la ONG en el Ártico, se afirma que “casi dos millones de personas de todo el mundo se unieron a la campaña de Greenpeace en defensa del Ártico y para mantener la región fuera de los límites de las compañías petroleras”.


“La noticia de hoy es una reivindicación por el esfuerzo que esas personas han puesto para enfrentar al gigante petrolero en lugares tan alejados como Nueva Zelanda y Edimburgo, pero estos millones no pararán hasta que todo el prístino y único ambiente del Ártico sea protegido”.


El grupo ambientalista Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) dijo por su parte que los problemas que tiene Shell ponen en evidencia los peligros de trabajar en las condiciones del Ártico.


“No es seguro perforar pozos petroleros en el Ártico. Ni ahora, ni el mes que viene, ni el año que viene”, afirmó el NRDC en un comunicado.


Frederic Hauge, fundador de la organización ambiental Fundación Bellona, dijo a Reuters en una reciente conferencia de la industria celebrada en Noruega, que no hay forma de montar en el Ártico una respuesta de la escala implementada en el Golfo de México luego del desastre de Macondo.


“No tenemos equipamiento para limpiar petróleo del hielo. La limpieza del derrame de la “DEEPWATER HORIZON” movilizó 45.000 trabajadores y 4.500 embarcaciones operando desde algunos de los puertos más grandes del mundo. ¿Dónde están los puertos para hacer lo mismo en el Ártico? No tenemos nada de eso. La industria petrolera es demasiado segura de sí misma”.


Por Andrew Callus


Noticias relacionadas:


El Secretario del Interior critica a Shell por las demoras en el inicio de las perforaciones en el Ártico


Se consume el tiempo de Shell para comenzar a perforar en el Ártico


Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Reuters; 17/09/12


18/09/12


FUNDACIÓN NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio