Aun con nuestros grandes problemas, el país sigue creciendo motorizado principalmente por nuestro comercio exterior. Todos anhelamos que este crecimiento siga en 2008.
Aun con nuestros grandes problemas, el país sigue creciendo motorizado principalmente por nuestro comercio exterior. Todos anhelamos que este crecimiento siga en 2008.
Con la intención de hacer nuestro aporte, muchos hemos escrito notas en diarios y revistas para llamar la atención de las autoridades sobre la falta de nuevas infraestructuras y reglas para facilitar el comercio exterior. Dudo que se logre el efecto deseado, porque no hay en el Gobierno ninguna entidad que agrupe correctamente a todos los que tienen que ver con el comercio exterior para presentar los reclamos pertinentes.
Uno de éstos se refiere a la infraestructura que engloba el sistema portuario más importante del país: el del Río de la Plata y del río Paraná. Aquí se presenta una contradicción: mientras todos los bien informados declaran unánimemente que la concesión del dragado y balizamiento de la vía troncal desde Santa Fe al océano no da razón para quejas, se está llegando a una situación muy peligrosa, porque no se prestó la debida atención a las nuevas necesidades. Cuando en 2006, se comenzó a navegar con calados de 34 pies, la Cámara de Practicaje convocó a una reunión de agentes marítimos en la que los prácticos repitieron sus advertencias de que podrían presentarse problemas y que harían falta obras complementarias para una navegación segura. Pidieron a los agentes que restringieran los calados de los buques de sus principales, lo que está claramente fuera de sus posibilidades. En ese tiempo se estaba renegociando el contrato de la concesión, y no había aún subsecretario de Puertos y Vías Navegables designado.
Renegociación
Se aconsejó tanto a la Cámara de Practicaje como al Centro de Navegación que elevaran este problema urgentemente a las autoridades para que lo consideren en la renegociación de las condiciones de dragado y balizamiento. No se sabe qué pasos se dieron y, aunque algo se hizo, la realidad es que no se renegoció correctamente.
El río no es lo que era en 1994, los buques son distintos y hay más puertos. Ahora tenemos un subsecretario que le está dando plena atención al tema, pero los tiempos urgen y hay señales que preocupan: recientemente se produjeron dos peligrosas varaduras de buques en el río Paraná a la altura del km 407, que podrían haber cortado el tráfico desde Timbúes hasta Arroyo Seco, desde donde sale un gran porcentaje de nuestra exportación.
Es necesario que el Gobierno se pronuncie sobre sus planes para evitar el colapso de este sistema y que informe cómo va a dar curso al Plan Maestro y Director del Sistema de Navegación Troncal del río Paraná, que empezó a desarrollarse en la Subsecretaría de Puertos, plan que debe indicar con detalles todo lo que hace falta para que el Paraná se adecue a los requerimientos tanto para cereales como para contenedores.
Si queremos seguir creciendo, el Paraná debe ofrecer la posibilidad de usar eficazmente las terminales portuarias existentes y la construcción de nuevas, que harán falta, así como ofrecer condiciones seguras de navegación para poder absorber el creciente tráfico de buques.
Y para eso se debe tomar en cuenta lo que dicen los prácticos sobre la necesidad de radas y puntos de paso. Y ellos deberían decir públicamente dónde se deben hacer tales obras.
Por Antonio Zwidwijk
El autor es consultor en temas portuarios y transporte multimodal.
26/12/07
LA NACIÓN
