Pese a que la fabricación de sumergibles y semisumergibles para traficar cocaína de Suramérica al Centro y Norte del continente se ha venido desplazando gradualmente a otros países que tiene fronteras con Colombia, la actividad en nuestro país no se ha acabado.
Pese a que la fabricación de sumergibles y semisumergibles para traficar cocaína de Suramérica al Centro y Norte del continente se ha venido desplazando gradualmente a otros países que tiene fronteras con Colombia, la actividad en nuestro país no se ha acabado.
Los narcotraficantes están poniendo ahora los ojos en los estudiantes que se gradúan de carreras técnicas del Sena, como mecánica y motores diesel, entre otras, para que les armen estos aparatos.
En un principio los traficantes, y de acuerdo con información suministrada por la Armada Nacional, utilizaban personas especialistas o con conocimiento en submarinos de origen ruso. El 11 septiembre de 2000, entre Facatativá y Madrid (Cundinamarca), la Policía Nacional incautó un artefacto sumergible, el cual llevaba un año en construcción con tecnología rusa, las láminas utilizadas para el mismo eran de origen europeo.
El 8 de agosto de 2007, hombres del Cuerpo de Guardacostas de la Fuerza Naval del Caribe en una operación conjunta con el Grupo de Combate 31 de la Fuerza Aérea Colombiana, tropas de la Primera División del Ejército y el DAS, encontraron en el área comprendida entre Nazareth y Puerto Estrella, en la Alta Guajira, en estribaciones de la serranía de La Macuira, uno de estos artefacto de fabricación artesanal.
La nave, también con tecnología rusa, tenía 20 metros de eslora por 5 de manga, se hallaba cubierto con una carpa camuflada a una distancia de más de 10 kilómetros de la costa. Estaba construido en fibra de vidrio, tenía dos propulsores diesel, timón hidráulico y equipado con sistemas de comunicaciones. Este fue el primer sumergible que se encontró en la Región Caribe con esas características.
En el área, según pudo conocer EL HERALDO, fue incautada una cama baja utilizada para transportarlo hasta las costas de La Guajira, desde donde presuntamente sería utilizado para llevar narcóticos hacia el exterior. De acuerdo con las características de construcción y el espacio interior, se presume que podía transportar más de 10 toneladas de cocaína.
El capitán de Fragata, Orlando Enrique Grisales, vocero de la Armada Nacional para este tema, explica que ahora los semisumergibles siguen teniendo la tendencia de la influencia del conocimiento ruso, pero con muchas variaciones cada vez más colombianas.
“No se puede descartar que ahora usen a personas con conocimientos sobre motores y generadores diesel, que aprenden en instituciones como el Sena o empíricamente. También buscan a gente con mucha experiencia y horas de navegación en el mar”, comenta Grisales.
El comienzo.
La era del tráfico de drogas mediante semisumergibles se inició en Colombia hacia el año de 1993, justo cuando empezaron a caer los grandes carteles como el de Medellín y Cali. Ese año, en mayo, fue detectado el primer semisumergibles en la isla de Providencia, conocido con el nombre de Laura. Tenía una eslora de 22 pies.
“Con la caída de los carteles la cadena de este negocio ilegal controlada por una u otra organización en particular, se diversificó a tal punto que están los que cultiva, los que la compran, los que la transporta, y los que hacen sumergibles, estos últimos los construyen a diferentes organizaciones criminales sin importarles su ideología o causa”, refiere Grisales.
En lo que va corrido de este año, según información suministrada por la Armada fueron incautadas tres naves de estas, entre ellas, un sumergible, es decir todo un submarino. El año que más se incautaron fue en 2009, con un total 20 semisumergibles. En el 2007 fueron 9 aparatos, en 2008, 14 artefactos; y en 2010 se incautaron seis más.
Los costos para la construcción de estos semisumergibles están tres los 1.500 y los 2.000 millones de pesos, dinero que los traficantes invierten solo para un viaje, ya que lo único que les interesa es poner la droga en su destino final, es decir Centro y Suramérica.
“Cuando logran llegar a su destino, desechan la nave como si fuera desechable”, resalta el oficial.
La única vez que se descubrió uno de estos aparatos en Cartagena fue el 10 de agosto de 1995, dentro de una bodega del sector de Bazurto.
Se endureció la Ley. T
ras la aprobación en Colombia de la Ley 1311 de Julio 9 de 2009, que prohíbe y castiga severamente la navegación en este tipo de embarcaciones ilegales, y la fabricación de este tipo de aparatos, la actividad se ha movido al sur del continente según la Armada. Muestra de eso, dice la Institución, fue la reciente incautación en Ecuador.
El objetivo de la ley es acabar con la burla a las autoridades que se presenta cuando al momento de interdicción. Los tripulantes destruyen la carga ilícita, desapareciendo el material probatorio para hacer posible su judicialización, advierte el vocero de la Armada para estos temas, el capitán de Fragata, Orlando Enrique Grisales.
La ley castiga con cárcel entre seis y 12 años y una multa entre 1.000 y 50.000 salario mínimos legales mensuales vigentes.
Ayuda americana para la detección.
Para las autoridades detectar este tipo de naves no es nada fácil, a tal punto que son muy pocas las que han logrado incautar en plena acción marítima. Una de esas pocas veces fue el 21 de agosto de 2007. Según pudo conocer EL HERALDO, ese día, en las coordenadas Lat. 09° 53’ N – Long 94° 17’ W, aproximadamente a 450 millas al sur del Golfo de Tehuantepec (México), los Guardacostas de los Estados Unidos interceptaron una nave tipo semisumergible de color gris con 70 pies de eslora, que navegaba con rumbo norte a una velocidad de 8 nudos.
La tripulación, al detectar la presencia de los guardacostas americanas, abrió las válvulas de fondo de la embarcación para hundirlo, sin embargo los militares alcanzaron a recuperar 15 balas para un total de 540 kilos de clorhidrato de cocaína. También capturó a toda la tripulación, conformada por tres colombianos y un mexicano.
Cifras
14 años de cárcel y una multa hasta de 70.000 salarios mínimos mensuales es la pena para los que sean capturados en un sumergible cargado con droga.
7 años pasaron sin registrarse incautaciones de sumergibles o semisumergibles en el país, es decir entre 1996 y 1999 y del 2001 al 2004.
CARTAGENA
Por Elvis Martínez Bermúdez
10/04/11
EL HERALDO.CO

