(NM) Con el cambio climático y su impacto sobre los océanos como temas centrales, dio comienzo la Ciclo Almirante Storni 2007, organizado por la Liga Naval y el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada.
(NM) Con el cambio climático y su impacto sobre los océanos como temas centrales, dio comienzo la Ciclo Almirante Storni 2007, organizado por la Liga Naval y el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada.
(NM) El pasado martes 22 de mayo tuvo lugar la primera jornada del Seminario Storni del corriente año, ciclo que abarcará a través de seis reuniones a lo largo del año, temas conceptualmente incluidos en los Intereses Marítimos Nacionales.
El auditorio Santa Cecilia de la Pontificia Universidad Católica Argentina fue colmado por el público asistente en el acto de apertura, con representantes en general de todo el ámbito marítimo y fluvial.
Las palabras de iniciales, fueron pronunciadas por el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Jorge O Godoy quien celebró que sea esta la 8va oportunidad que este Seminario se lleva a cabo y recordó la trayectoria del Vicealmirante Segundo R. Storni cuyo nombre, con justicia, da denominación a este ciclo cuya finalidad es ofrecer un foro donde exponer y analizar todos los asuntos de interés para la comunidad marítima.
En su introducción, el Alte Godoy recorrió seguidamente estos temas:
La misión de la Armada, en lo que se vincula con el control de los espacios marítimos que hace necesario que la sociedad, en su conjunto, tome conciencia y sienta preocupación por lo que sucede en el mar.
La protección de nuestros intereses en el mar, que exige la presencia, el control y especialmente la investigación. El conocimiento del mar es el imprescindible primer paso para lograr el desarrollo de sus recursos.
La circunstancia de celebrar el corriente año el 25° aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, ejemplo de legislación internacional que dio lugar a un equilibrio y brindó posibilidades de progreso entre las naciones con intereses marítimos.
Finalmente y luego de agradecer a los auspiciantes anunció los temas que se desarrollarán en las futuras sesiones, Marina Mercante, Pesca sustentable, Industria Naval, Cuenca del Plata y Patagonia Marítima.
Seguidamente el moderador del ciclo, Licenciado Adolfo Koutoudjian presentó al primer panel sobre “El Cambio Climático y los fenómenos asociados en el área marítima”
Las irrefutables evidencias sobre el cambio del clima generado por la actividad humana, los inquietantes impactos observados y proyectados sobre los sistemas naturales y humanos, y la urgente e ineludible necesidad de adoptar medidas de mitigación serias y responsables, constituyeron la síntesis del claro mensaje enunciado por el distinguido equipo de expertos que ocupó el estrado de la primera – y sustanciosa – jornada del Ciclo “Almirante Storni 2007”, sobre Intereses Argentinos en el Mar.
La posibilidad de participar de una presentación científicamente autorizada y transmitida en lenguaje comprensible y estilo coloquial – habilidad no siempre frecuente en los hombres de ciencia -, fue aprovechada por los casi 200 asistentes.
El Dr. Osvaldo Canziani, Co-Presidente del Grupo de Trabajo II (Vulnerabilidad, Impacto y Adaptación al Cambio Climático), del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), abrió la sesión enfatizando que el crítico problema de los cambios ambientales globales, demanda un análisis y un enfoque imprescindiblemente integrados, del que no pueden estar ausentes los componentes económico y social.
Es que la actividad humana no sólo impacta sobre los procesos físicos que determinan el clima, sino que recibe las consecuencias de los cambios de éste, generando nuevas respuestas y cambios, en un proceso de interacción continua. Al reseñar la génesis y propósitos del IPCC, recordó que sus inicios en 1988, obedecen a una percepción que por entonces tomaba cuerpo, y que hizo afirmar que “el peligro del cambio climático se asemeja al de una guerra mundial”.
A tal percepción, siguió el reconocimiento de la Asamblea General de las Naciones Unidas de que el clima constituye un “recurso mundial”. Desde entonces, el IPCC – constituido bajo los auspicios conjuntos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial – desarrolla una tarea de análisis exhaustivo, objetivo, abierto y transparente, de la información disponible (científica, técnica y socioeconómica), relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas. Sus conclusiones, aunque científicamente relevantes, no marcan pautas ni obligaciones de carácter político.
Entre la numerosa documentación técnica producida por el IPCC, resaltan sin dudas por su importancia, los cuatro Informes de Evaluación (1990 – 1995 – 2001 y 2007), que reflejan la mejor información disponible en cada período sobre el cambio climático, sus causas, efectos y posibles medidas de respuesta, y que van acompañados de un Resumen con texto “en claro” para los responsables de políticas. El Informe de Evaluación 2007, confeccionado sobre la base de los últimos seis años de investigaciones, fue dado a conocer recientemente, mientras que la síntesis será aprobada y difundida en noviembre próximo.
Más allá del indudable progreso alcanzado en las actividades de este grupo mundial de expertos – que en la actualidad cuenta con la participación de 130 estados miembros-, en opinión de Canziani subsisten algunas debilidades. Señaló en tal sentido el desequilibrio en el conocimiento de los aspectos vinculados con el tema, que tienen un neto predominio “en favor” del hemisferio norte. Fue claro al explicar que esta circunstancia, es producto de las manifiestas carencias que en materia de observación y estadísticas presentan la mayor parte de los países situados al sur del ecuador. En este sentido, remarcó la necesidad de una América Latina más seria y comprometida con la actividad científica en estos campos, observación que incluye por cierto a nuestro país, con proverbiales falencias en tal sentido.
Al reseñar los principales aspectos del último y reciente informe, destacó que ha quedado palmariamente claro que el cambio climático está generado por la actividad humana, y reiteró la necesidad de un abordaje integrado de la cuestión. Mencionó y describió brevemente los impactos observados y proyectados como producto del calentamiento, y resaltó la necesidad de adoptar medidas tendientes a estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero.
El Licenciado Alberto Piola, oceanógrafo del Servicio de Hidrografía Naval e Investigador del CONCIET, presentó con la solvencia profesional y claridad que lo caracterizan, dos ejemplos de procesos que evidencian el impacto del cambio sobre los océanos.
Describió en primer lugar el rol central del océano mundial en el proceso natural de transferencia de calor desde los trópicos hacia las regiones polares. Este proceso, conocido como “circulación meridional”, es cumplido a través de un mecanismo del que participan tanto las grandes corrientes oceánicas de superficie, como los masivos desplazamientos del agua en profundidad. Su importancia es vital en la distribución del calor en el planeta, al moderar los regímenes de temperatura, que de otro modo resultarían insoportablemente altos en las regiones tropicales, y gélidos en las altas latitudes.
Las consecuencias de una hipotética alteración de esta “circulación meridional”, dio precisamente base argumental a la perturbadora película “El día después de mañana”. Piola mostró cómo, mediante la combinación de observaciones satelitales que permiten graficar en forma continua y global la temperatura superficial del agua de mar, y de las obtenidas en profundidad (por técnicas mucho más trabajosas y difíciles de extender en tiempo y espacio), ha sido posible confirmar la existencia de un proceso general de calentamiento de los océanos. Más aún, este calentamiento aparece claramente ligado a las zonas donde el calor es transportado desde los trópicos hacia los polos, lo que implica en el Atlántico Sur, a nuestra cercana e influyente corriente de Brasil.
El segundo ejemplo presentado por el Licenciado Piola, estuvo relacionado con otro de los roles centrales de los océanos, cual es su función de modulador del dióxido de carbono. El mar absorbe grandes volúmenes de este gas – cuya creciente concentración en la atmósfera es una de las principales causas del calentamiento -, por vía de la actividad de fotosíntesis del fitoplancton. Éste resulta así, no sólo esencial como base para la alimentación del resto de los organismos vivos en el mar, sino como agente modulador del CO2.
Como resultado del monitoreo global de las áreas de mayor actividad de estas microalgas, obtenido mediante observaciones satelitales que miden concentraciones de clorofila (pigmento presente en todos los vegetales), ha sido posible detectar señales de cambio en esta actividad. Entre otras, Piola señaló el particular aumento detectado durante los últimos diez años en las concentraciones de clorofila en las aguas del talud y plataforma asociadas a la costa argentina, que se incrementó un 54% durante dicho período, durante el cual los valores promedio para el océano mundial se redujeron en un 6%.
Los ejemplos, ilustrativos en cuanto a que las señales de cambio también son perceptibles en los océanos, sirvieron también al expositor, para advertir sobre la complejidad de este tipo de procesos, su insuficiente conocimiento y la consecuente necesidad de extender y profundizar la actividad de observación e investigación oceanográfica en el país.
El Ingeniero Juan Carlos Jiménez reseñó algunos de los aspectos salientes del Capítulo “América Latina” del 4º Informe de Evaluación. La intensificación de eventos extremos, y las modificaciones del ciclo hídrico – con una previsible secuela de incremento de los ciclos de sequía en el noroeste, y de excesos de lluvias en las áreas del litoral – constituyen algunas de las vulnerabilidades a enfrentar en las próximas décadas. Urge por tanto, comenzar a desarrollar mecanismos de adaptación al cambio, lo que implica el diseño y ejecución de adecuadas políticas de uso de suelos, zonificación, gestión costera y normas para el desarrollo de infraestructura, entre otras materias.
El Dr Jorge Codignotto se concentró en la exposición de los impactos del cambio sobre los ambientes costeros. Destacó que la mirada sobre los elementos de riesgo en estas sensibles y muy pobladas áreas, debe ir más allá de la simple consideración del incremento del nivel medio del mar por efecto del derretimiento de hielos y la expansión oceánica, y que en promedio alcanza en la actualidad un valor de entre 2 y 3 milímetros anuales.
En efecto, los impactos de este ascenso – que por sí sólo configura una seria amenaza para varios países archipelágicos – , adquieren mayor gravedad en un contexto de cambio de la circulación de los anticiclones, modificación de los esquemas de corrientes oceánicas y costeras, y de intensificación general de los eventos extremos (tormentas, ciclones, etc), por la mayor disponibilidad de energía en la atmósfera.
Codignotto describió la situación de las áreas costeras de nuestro país, que con muy escasas excepciones están sometidas a procesos naturales erosivos y por tanto se encuentran en retroceso, y reseñó algunos de los episodios de serias consecuencias acaecidos en los últimos años.
Identificó algunas zonas especialmente vulnerables, como las correspondientes a las bajas costas de la Bahía de San Borombón. Se preguntó a continuación ¿cuál es el plan?, para responder inmediatamente…no hay plan…
Su elocuente exposición se tornó particularmente enfática, al describir múltiples y desaprensivas prácticas asociadas al desarrollo de numerosas zonas balnearias, que no hacen más que agravar el cuadro de situación general. La explotación de arenas, la destrucción de médanos con fines “urbanísticos”, la autorización de construcciones absurdamente cercanas al mar, y de infraestructuras inadecuadas en las mismas playas, fueron algunas de las prácticas descriptas, y que son por todos conocidas.
Codignotto llamó a la reflexión sobre la necesidad de generar una normativa de Manejo Costero ágil y actualizada de alcance nacional, sobre la que cada jurisdicción pueda posteriormente modelar sus propias regulaciones.
Tal como lo mencionara el Dr Canziani en sus observaciones iniciales y en las respuestas a preguntas del auditorio, el camino a recorrer es todavía prolongado. Lamentó que en contraste con logros significativos como la Convención del Derecho del Mar, la comunidad internacional no haya sido aún capaz de acordar e imponerse un instrumento eficaz para disminuir el ritmo y magnitud del cambio. Y dejó muy claramente planteada la necesidad de un decidido cambio de actitud en nuestro país y en los de la región, en procura de una atención seria y responsable de los riesgos y vulnerabilidades que la situación nos plantea, y –más importante aún – del desarrollo y adopción de medidas para reducir sus impactos, que en algunos casos pueden estar mucho más cercanos de lo que la mayoría de nosotros imagina.
La próxima Sesión del Seminario Storni, tendrá lugar el día martes 3 de julio con un panel que incursionará en el tema “La actualidad y perspectiva en la Marina Mercante”
29/05/07
NUESTROMAR

