Muchas veces se dice que entre los mayores disensos es posible encontrar el consenso. Y la pesca en nuestro país se ha dado el gusto de encontrar un ejemplo que demuestra ese concepto con fuerza.
Muchas veces se dice que entre los mayores disensos es posible encontrar el consenso. Y la pesca en nuestro país se ha dado el gusto de encontrar un ejemplo que demuestra ese concepto con fuerza.
A nadie escapa la escalada que desde Mar del Plata se está aplicando a la confrontación entre fresqueros y congeladores, que muchos ya daban por superada.
En un ataque a varios frentes los representantes marplatenses de la flota fresquera están golpeando todas las puertas y consiguiendo inmediatos apoyos –que luego se diluyen– para la causa enarbolada que se resume en un “los congeladores abajo del paralelo 48ºS”.
Con un discurso preparado de tal manera que es rápidamente absorbido por agitadores, incautos y desprevenidos, los fresqueros acusan a la flota de congeladores del colapso de la merluza, de la concentración de otras especies y, en cualquier momento, también del calentamiento global.
Por supuesto que en la vereda de enfrente, los congeladores sacan a relucir pesca de merluza sin permisos, toneladas de pescado en negro y caminos más negros aún por donde circula el pescado por el principal puerto pesquero bonaerense.
Pero entre tantos temas en discordia hay uno que los une. En diferentes presentaciones ante el Consejo Federal Pesquero representantes de empresas que se forman en las filas de uno u otro bando coincidieron en la necesidad de eliminar la obligatoriedad del uso del dispositivo selectivo de juveniles de merluza conocido como DEJUPA.
Por otro lado y con sorpresa, escuchamos que el Director de Pesca de Santa cruz reconoce que en la prospección de langostino iniciada en el Golfo San Jorge no se obligó a utilizar dispositivos selectivos en las redes tangoneras.
El más que anunciado colapso del principal recurso pesquero argentino, que se viene convirtiendo en realidad día a día, exige la implementación de mecanismos de selectividad. No puede haber excusas.
Si el DEJUPA es inútil o peligroso, como señalan los empresarios pero niegan en el INIDEP, deberá ser reemplazado por otro. Pero nunca se debe pescar sin asegurar el escape de juveniles.
Algunas empresas, disconformes con el DEJUPA, encararon sus propias investigaciones y lograron la aprobación de otros sistemas como el Hargril.
La pesca exige responsabilidad. La selectividad es el inicio.
Por Tedy Woodley
10/03/08
PESCA & PUERTOS
