(FNM) El sitio marítimo especializado de habla inglesa MarEx publicó esta semana un artículo firmado por el marino mercante y periodista John Guy, que aporta una mirada polémica e interesante sobre la cuestión de la seguridad marítima. Aquí sus conceptos:
(FNM) El sitio marítimo especializado de habla inglesa MarEx publicó esta semana un artículo firmado por el marino mercante y periodista John Guy, que aporta una mirada polémica e interesante sobre la cuestión de la seguridad marítima. Aquí sus conceptos:
Primero, la buena noticia. Un grupo de gente muy inteligente está reflexionando sobre el tema de la seguridad marítima. Y cuando la gente inteligente piensa acerca de cosas, fluyen las ideas, comienza la discusión y finalmente cambia la política.
Ahora, la noticia no tan buena. La seguridad marítima todavía parece clavada en el pasado, obsesionada por las banderas nacionales y los intereses locales.
Para la industria más globalizada del mundo, necesitamos una seguridad basada en un punto de vista global.
La semana pasada, la Universidad de Cardiff acogió un taller de ideas titulado “Repensando la Seguridad Marítima”. Alrededor de treinta académicos de Europa y China se dieron cita para intercambiar muchas y largas palabras y ver de qué manera la disciplina académica de la Seguridad Marítima podría moverse hacia adelante. Tras cerca de cincuenta años trabajando en la industria naviera, me sorprendió descubrir que hay gente pagada para pensar en mi seguridad. Hay incluso cursos sobre el tema, dictados en universidades mediterráneas.
Lo bueno fue el amplio interés en la seguridad marítima y el deseo de incrementar su relevancia.
Lo interesante fue escuchar cómo la piratería y otras amenazas marítimas están impulsando iniciativas nacionales sobre el tema. En China, la oportunidad de tomar parte en tareas de escolta antipiratería en el Océano Índico, ha sido un ejercicio muy útil para construir capacidades. La Armada de China ha utilizado abiertamente la piratería en Somalia para desarrollar sus cadenas logísticas y sus capacidades de proyección de fuerzas. El Reino Unido ha respondido con un centro de información – el Centro Nacional de Inteligencia Marítima (NMIC)- y una estrategia marítima. Según parece, los EEUU y Australia también tienen las suyas.
Lo preocupante fue escuchar y comprobar que esos profesionales, y el aguerrido oficial de marina que conduce el NMIC en el Reino Unido, tengan una mirada tan estrecha sobre una industria tan amplia. La conversación alrededor de la mesa giró sobre las banderas de conveniencia, y el NMIC recurrió a la Cámara Naviera del Reino Unido para pedir datos sobre la industria.
Esta es la realidad: el debate sobre las banderas de conveniencia terminó ya hace diez años y hoy Liberia es el registro de buques de mejor actuación en todo el mundo. La inmensa mayoría de los buques usan banderas que trabajan para ellos, sin ataduras nacionales.
Y respecto a preguntarle a la Cámara Naviera del Reino Unido acerca de la industria naviera, es como ir a un almacén de barrio para pedir asesoramiento sobre la venta minorista a escala mundial. ¿Dejaría usted de consultar a Walmart y Tesco para preguntarle a su almacén de barrio sobre los factores que conducen la cadena de ventas minoristas global?
Toda nuestra seguridad y prosperidad descansa sobre el comercio global. El comercio global es movido por grandes comerciantes de materias primas, compañías de energía y gigantes manufactureros y minoristas, y transportado en buques pertenecientes a propietarios en Grecia, Noruega, Alemania y Japón, que son los países donde está hoy basados los verdaderos propietarios de barcos. La seguridad del comercio global depende de que los intereses de las armadas nacionales logren alinearse con la realidad vigente donde se toman las decisiones sobre el “shipping”.
Esto no es sencillo y por eso necesitamos gente inteligente que piense al respecto. Tanto como necesitamos que al pensar, abandonen el pasado.
07/07/14

