“De repente se puso todo oscuro y sentí que algo me apretaba el pecho contra el suelo”. Con esas palabras, Fabián Quiroga, el buzo que salvó milagrosamente su vida, contó ayer a varias radios de todo el país su encuentro cercano con una ballena en Bahía Cracker.
“De repente se puso todo oscuro y sentí que algo me apretaba el pecho contra el suelo”. Con esas palabras, Fabián Quiroga, el buzo que salvó milagrosamente su vida, contó ayer a varias radios de todo el país su encuentro cercano con una ballena en Bahía Cracker.
Tal como anticipó EL CHUBUT, el incidente se produjo el martes pasado, cuando Quiroga juntaba cangrejos para unos estudios del Centro Nacional Patagónico; a unos 12 metros de profundidad.
Aparentemente, la ballena alcanzó a tocarlo con su aleta pectoral y lo hizo rodar por el fondo (“como quien amasa un ñoqui”, graficó el buzo).
Al principio perdió el regulador, pero como pudo lo recuperó a los manotazos y finalmente comenzó a subir a la superficie inflando su traje seco. Sus compañeros de lancha, lo remolcaron hasta la costa, donde unos pescadores lo entablillaron y lo subieron a la caja de la camioneta del Cenpat; en la cual fue trasladado al hospital Isola de Madryn.
“En el camino, pensé que iba a quedar en silla de ruedas”, dijo Quiroga. Pero finalmente los dolores intensos en su cadera no ponen en riesgo su movilidad. Y ayer, ya se recuperaba en su casa con sus dos hijos.
31/07/08
EL CHUBUT
