Si no hay viento, lo ideal es garetear por el medio del río en busca de los matungos
Si no hay viento, lo ideal es garetear por el medio del río en busca de los matungos
Tras recorrer los 230 kilómetros que separan a La Plata de Villa Paranacito, Néstor Grosso, Alberto Mataraña y Enrique Allo arribamos a este pintoresco y excelente pesquero de la provincia de Entre Ríos alrededor de las 20 y fuimos recibidos por el amigo y guía de pesca Antonio De Armas, quien posee para salir al río una embarcación de 6,50 de eslora y un motor de 40 hp.
Tras los saludos correspondientes, el experimentado guía nos puso al tanto con respecto a la forma en que se venía presentando la pesca de pejerreyes durante los últimos días, brindando datos alentadores.
Cargamos todos los elementos de pesca en la embarcación y salimos del embarcadero con mucho optimismo, pensando en que capturaríamos buenos ejemplares de flechas de plata.
Tras navegar unos minutos paramos en el muelle muy iluminado de un buen hotel donde nos recibió su propietario y tras comer un asado nos instalamos en una cómoda habitación para cuatro personas, bien equipada.
Luego de un reparador descanso, a la mañana siguiente, a las 8, nos pasó a buscar Antonio con su embarcación; mientras el viento se sentía que soplaba, la navegación era muy tranquila ya que íbamos por canales reparados por la vegetación espesa.
Recién cuando llegamos al río Uruguay vimos unas cuantas embarcaciones que estaban en la boca del canal, unos preparándose para salir mientras que los pescadores de otras embarcaciones ya ancladas habían arrojado sus líneas al agua, pero todos rogando para que parara el viento.
LUGAR DE PESCA
Nosotros salimos atrás de las embarcaciones que salían a navegar; el viento era muy fuerte pero con unas olas que no presentaban ningún peligro pero salpicaban, nos tiramos para el lado de los juncos.
Con el objeto de probar cuál era el mejor rendimiento, decidimos pescar de a ratos anclados y garetear cada tanto, y en ambas modalidades por suerte obtuvimos interesantes capturas de lindos pejerreyes.
EQUIPOS
A la hora de elegir las líneas optamos por unas de tres boyas de diferentes colores y tamaños; también alguno armó una caña con barranquín y todo usamos mojarras vivas como carnada.
CAPTURAS
La pesca se dio bien tanto en las líneas de flote como en el barranquín y, como se dijo, anclados y gareteando.
Entre todos logramos capturar unos cuarenta pejerreyes, cuyos portes oscilaron entre los 28 y 42 centímetros; lo que se dice, una buena pesca.
Hay que decir que los piques de los pejerreyes verdaderamente se daban de forma franca aunque siempre se los clavaba para asegurar la captura.
El dato interesante fue que también picaron con firmeza varios doradillos que, por lo visto, todavía continúan en la zona; y como estábamos cerca de los juncales, también tuvimos varios piques de bagres amarillos, lo cual no hizo otra cosa que provocar que la pesca fuera aún más interesante.
REVANCHA POR MATUNGOS
Cuando dejábamos la embarcación a la deriva lo hacíamos cerca de la costa, pero en realidad lo que nos hubiera gustado hacer hubiese sido poder garetear en el medio del río en busca de los ejemplares más grandes que sabemos que están en la mayor profundidad, pero el fuerte viento que en ningún momento dejó de soplar nos lo impidió.
En el medio del río salen ejemplares de pejerreyes que superan el kilo de peso, pero igualmente quedamos conformes con la pesca realizada y con ganas de volver para tener la revancha sin viento.
Servicios: guía de pesca, Antonio De Armas, Tel. (03446) 15-505921; hospedaje, Hotel Altos de la Tinta, Tel. (011) 15-57054850.
19/05/11
EL DÍA (Suplemento Pesca)

