Alpesca se habría autovendido y el CFP autorizó la venta del cupo pero con un fideicomiso que garantice a los trabajadores. Ahora provincia y gremios dieron para atrás la operación. Surgieron 22 millones de dudas.
Alpesca se habría autovendido y el CFP autorizó la venta del cupo pero con un fideicomiso que garantice a los trabajadores. Ahora provincia y gremios dieron para atrás la operación. Surgieron 22 millones de dudas.
“Había una bruja hermosa, un príncipe malo, y un pirata honrado”, canta Paco Ibáñez inspirado en el “Érase una vez” de Goytisolo, dos que seguramente no conocieron aún Puerto Madryn ni las andanzas marinas en torno a la empresa más famosa de la Patagonia por sus abordajes increíbles: Alpesca.
La semana cierra como todo un nuevo capítulo de aventuras, por eso vale esta introducción literaria. Es que mientras el miércoles se cerraba la venta de la pesquera a un aparente nuevo grupo, al que todas las especulaciones sindican que es el mismo piloteado diestramente por el marplatense grupo Baldino, simultáneamente en Buenos Aires se gestionaba la compra del cupo social por parte de la provincia para inyectarle un salvataje de 22 millones de pesos con dineros públicos a través de un fideicomiso, siempre todo “fortuitamente” coincidente.
La joda con los piratas es no saber cual tiene la pierna más corta, cual es la de palo y cual tiene la espada más larga hasta que los tenés encima. Por eso ayer este nuevo capítulo tuvo un condimento más. Cuando el jueves se anunciaron con diferencias de pocas horas que el grupo Guigus S.A, compró efectivamente Alpesca, y que Chubut, merced a una proclama firmada por el intendente Ricardo Sastre, el Deliberante y fuerzas vivas concertadas lograba la aprobación del Consejo Federal Pesquero para la operación de salvataje, oh sorpresa, la Provincia se echó para atrás bajo “recomendación” de los gremios y otros asesores, de no aportar plata hasta que se conozca en definitiva quienes son los dueños reales de la pesquera.
Comienza el espadeo
Con la primera estocada aparentemente habían pretendido sacar la polémica del medio y hasta preservar al mascarón de proa. Omar “Cura” Segundo, que figuró siempre como presidente del directorio de Alpesca y no confesó nunca quienes eran los inversores dueños, ni siquiera ante el impasible Jorge Lanata. Esta semana “El Cura” tuvo dos gestos de retirada, habló por la emisora que más había cuestionado sus operaciones y dio a conocer por la misma vía la venta de la empresa. Tal vez un paso necesario para que se concrete el salvataje, corriéndose de la escena y superando la polémica que lo rodeaba sobre los 100 kilos de drogas en sus cámaras de frío en Poseidón, que frenaba cualquier tipo de operación oficial.
El “contre-dégagement” de los espadachines venía siendo hasta ahí se podría decir que impecable, postura, línea, conversión, coupé.
La empresa compradora al anónimo grupo vendedor, Guigus S.A., fue constituida el 27 de noviembre del año 2009 por Ramón Galarza y Azucena de la Cruz Ávila, aunque integrada también por Guillermo Di Constanzo, un nombre “emblema” del punto más álgido de la crisis de Alpesca, ya que “Di Costanzo era el responsable de la planta cuando una mujer se prendió fuego a lo bonzo en el hall de entrada de la planta, mientras reclamaba una deuda laboral a la pesquera, entonces ¿y ahora? en manos del Grupo Baldino”, alerta la revista Puerto.
Hace poco, cuando se dieron acusaciones de vaciamiento, el propio Segundo había afirmado que los barcos que se llevó Baldino seguían perteneciendo a la empresa ya que la operación se había retrotraído. ¿Un modo tal vez de anticipar que los que venían son parte de los que nunca se fueron?
Hasta ahí el cruce de filos venía bien. Detrás se tejieron mil historias, como en el mar, de quienes eran socios, de quienes eran parte, de quienes apuntalaban políticamente a la empresa, etc, apuntando todos los cañones hacia un ministro provincial.
Abordaje impecable
La estrategia parecía completa, se autovendían a una sociedad anónima menor, con directorio prestado, y lista a quebrar sin mayores problemas, un método que se suele usar profusamente en Mar del Plata. Se ponía en marcha a través de combustible financiado por Nación, se lograba conseguir el salvataje de los 22 millones y a corto muy corto plazo se disponía un concurso de acreedores. Antes que se escurriera la guita claro, para que haya algo para repartir, porque con 22 millones solo se sostienen unos tres meses de sueldos pagando cargas sociales.
De paso la ciudad de Madryn se prendía fuego tal vez unos días antes de las elecciones para hacerlo más dramático e increíble, matando dos pájaros de un sablazo: Ricardo Sastres que se quedaría con las mil familias en la puerta de la Municipalidad y Norberto Yauhar, un ministro candidateado que debería responder por el presunto fracaso del salvataje. Tal vez caía algun loro más, porque el Gobierno Provincial no saldría tampoco ileso del desparramo de tajazos. Y las aguas a 2015 se iban abriendo…
Mal cálculo
El tema es que la condición que puso la Nación para acompañar este “clamor” por una pesquera que viene haciendo casi todo oscuramente desde hace algunos años, fue precisamente constituir un fideicomiso para administrar esa ayuda y para que realmente la plata se destine exclusivamente al sostenimiento de la gente y la mano de obra. Algo que no estaba para nada en los planes. Se podría decir que un tremendo “contra-temps” con lujo de postura del espadachín nacional que nadie esperaba.
Sobre ese dinero, apenas un paliativo, sin embargo bajo esa figura de fideicomiso, poco y nada se podía rescatar.
De hecho, los primeros acreedores son los gremios. Si el Juzgado de Ejecución de Puerto Madryn quisiera ya podría ejecutar la empresa y embargar sus cuentas por la deuda de 18 millones de pesos de aportes retenidos a los empleados y nunca abonados al fisco. Este es el primer acreedor importante que dejaría de cobrar bajo estas condiciones y el que a corto plazo ejecutaría sus demandas de no ser contempladas.
Por eso en una reunión que se dio ayer en Rawson, luego de escuchar el reclamo gremial, el Gobierno desistió de comprar parte de la cuota social retrotrayendo la operación.
Cañón mata a espada
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria (FpV) de Chubut, Norberto Yauhar, enarboló lo suyo. Dijo Omar “Cura” Segundo se convirtió en empresario de la pesca durante la gestión del ex gobernador y que “Das Neves fue quién le permitió a Omar Segundo ser quién es hoy en día”. Le adosó otros actores: dijo además que recibió las habilitaciones comerciales para reabrir la pesquera Poseidón en Puerto Madryn durante la intendencia de Carlos Eliceche, quien fuera ex candidato a gobernador del kircknerismo en Chubut.
En la rueda cayó también y por supuesto el tentempié ex subsecretario de Pesca de Chubut, Huguito Steconi, que esta vez no lo salvó ni ser amigo del “Hermanito” de todos. Mientras la aventura continúa, todavía a las mil familias de Alpesca no se les completó aún el pago de la quincena de agosto y ya pasó la primera de septiembre.
Como en la de piratas, el final suele ser divertido aunque en este caso no tan feliz. De hecho, cuando tanto trepan los cruces de espadachines, los que sobreviven al abordaje suelen terminar flameando en el palo mayor, agarrados de ese mirador redondito que se llama carajo.
Por Marisa Rauta
14/09/13
EL DIARIO DE MADRYN
