Hay cosas que son más complejas que soplar y hacer botellas. Explotar yacimientos petroleros en alta mar es ciertamente una de ellas. Particularmente cuando se encuentran en zonas marítimas donde las tormentas son muy frecuentes. Casi habituales. Y más aún cuando la soberanía y jurisdicción están en disputa. Como ocurre concretamente con las aguas del Atlántico que rodean a las Islas Malvinas.
Hay cosas que son más complejas que soplar y hacer botellas. Explotar yacimientos petroleros en alta mar es ciertamente una de ellas. Particularmente cuando se encuentran en zonas marítimas donde las tormentas son muy frecuentes. Casi habituales. Y más aún cuando la soberanía y jurisdicción están en disputa. Como ocurre concretamente con las aguas del Atlántico que rodean a las Islas Malvinas.
Por esto no es demasiado sorpresivo que la empresa “Premier Oil” haya anunciado que su programa de explotación de hidrocarburos en esa zona se demorará, prorrogándose entonces el calendario inicialmente estimado. Esa empresa -cuyas finanzas no tienen hombros demasiado anchos- es hoy la socia mayoritaria -y la operadora- del consorcio que procura poner en explotación el yacimiento denominado “León Marino”, en conjunto con la empresa que fuera en su momento la descubridora, y hoy es socia minoritaria, esto es: “Rockhopper Exploration”. Por esa posición mayoritaria “Premier Oil” pagó unos 231 millones de dólares.
En función de los recientes anuncios se supone que la extracción del crudo del yacimiento emplazado en alta mar al que hemos aludido no ocurrirá antes de 2018/19. Dentro de cinco años, aproximadamente. La estimación anterior suponía que ello iba a ocurrir en el 2017. Ya no es así.
Los anuncios incluyen la decisión de construir una plataforma de “piernas tensas” para realizar -con ella- las tareas previstas. Esto es de una plataforma que se ancla al subsuelo, en lugar de fijarse al fondo del mar. De las que fueron utilizadas con mucho éxito en el Mar del Norte, desde la década de los 80. Y en Angola y el Golfo de México, más recientemente.
Antes se hablaba de utilizar, en cambio, un buque “perforador/tanque”, lo que parecería, por razones operativas y técnicas, haberse ahora dejado de lado. Hay entonces un ostensible cambio de método.
Con esa plataforma se supone que podrían producirse unos 100.000 barriles diarios de crudo, buena parte de los cuales se utilizarían, a estar a los anuncios, para fondear el desarrollo mismo del proyecto cuyo costo total se ha estimado -preliminarmente- en unos 2.000 millones de dólares.
Esto, naturalmente, si los obstáculos de toda índole que previsiblemente se deberán enfrentar se pueden superar. No sólo los técnicos. También los políticos, que podrían ser aún más complejos. Incluyendo, entre ellos, a la panoplia de medidas y sanciones legales y jurisdiccionales que la Argentina ya ha adoptado y las que seguramente adoptará en el futuro para tratar de evitar que el proyecto siga unilateralmente adelante y se transforme en un hecho consumado, desde que, la Argentina sostiene y no sin razones, se trata de hidrocarburos que, en rigor, son de propiedad argentina.
Mientras esto sucede, una nueva ronda de llamados a la exploración en torno a la zona en la que se habría ya localizado el yacimiento del “León Marino” será convocada en el curso de este mismo año. Por todo esto no hay que olvidar que las pasiones tienen causas y no necesariamente explicaciones. Malvinas es una de ellas.
Por Emilio Cárdenas
20/01/14
EL DIARIO.COM.UY
