Se cumple un nuevo año de la fundación de la base antártica

Se cumple un nuevo año de la fundación de la base antártica

El pasado 29 de octubre se cumplieron 51 años de la fundación de la base antártica Gustavo Argentino Marambio.

El pasado 29 de octubre se cumplieron 51 años de la fundación de la base antártica Gustavo Argentino Marambio.

En esta nota intentamos recordar a muchos héroes de nuestra Argentina que con sus acciones hicieron posible que nuestro país sentara soberanía en la Antártida.

Las primeras exploraciones que realizó la Fuerza Aérea Argentina se remontan al año 1951, cuando el Vicecomodoro Gustavo Marambio sobrevoló con el avión Avro Lincoln, denominado «Cruz del Sud», la bahía Margarita en el sector noroeste de la Península Antártica.

En 1952, siendo jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), Marambio sobrevoló y estudió los posibles lugares de aterrizaje en el sector antártico argentino. La isla Vicecomodoro Marambio en antiguas cartas es señalada con el nombre de Seymour, en honor de un marino inglés que frecuentó la zona a fines del siglo XIX.

El nombre actual surge del homenaje que se le dio a Marambio con motivo de su fallecimiento en un trágico accidente aéreo en la localidad de Mugueta, Santa Fe, el 12 de noviembre de 1953. Había nacido en Río Cuarto, Córdoba, el 21 de septiembre de 1918.

Buscando una pista
En la década del ’60, la FAA se empeñó en localizar una zona apta para habilitar una pista de aterrizaje destinada a la operación regular, y continua de aeronaves de gran porte con su tren de aterrizaje convencional (ruedas).

El 25 de noviembre de 1968, un helicóptero Bell UH-1H, de la FAA que partió del rompehielos General San Martín (Q4) tripulado por el 1er. Tte. Enrique Pessana y el Tte. Ricardo Ciaschini, se posó sobre la meseta de la isla Vicecomodoro Marambio, llevando a bordo al jefe del GATA, Vicecomodoro Mario Luis Olezza; al baqueano de la zona, Tte. Julio A. Domínguez y al ayudante geólogo y mecánico de suelo, Héctor Ponte, quien junto al geoglaciólogo, Dr. René Edgard Dalinger recogieron muestras de terreno, efectuaron mediciones y observaciones de la zona.

Embarcados en el rompehielos, llegaba a la zona la Dotación 1968/69, que con posteridad conformó la “Patrulla Soberanía”, fundadora de la base Marambio, quienes fueron destinados a la Estación Aeronaval Petrel y a la base aérea Teniente Matienzo que se encontraba en emergencia.

En abril de 1969 se efectuó un relevamiento aerofotográfico con un avión De Havilland, en un vuelo desde el continente americano, donde despegó con ruedas y anevizó en la Antártida con esquíes. Después se reconoció el terreno desde un Lockheed C-130 Hércules que sobrevolaba la Antártida, al igual que los vuelos efectuados desde el De Havilland Beaver, que operaba desde la base Matienzo.

De los estudios realizados se llegó a la conclusión de que podría materializarse el proyecto de construcción de una pista de aterrizaje sobre la meseta que coronaba la isla.

Decir que cada 29 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la fundación de la base aérea Vicecomodoro Marambio, de la Antártida Argentina, parece un hecho intrascendente y cotidiano pero no lo es.

La fundación coincide con la inauguración de la primera pista de aterrizaje de tierra del sexto continente, constituyendo un hecho histórico de gran relevancia ya que permitió romper el aislamiento con esta porción del mundo, donde antes sólo se podía llegar en verano, por vía marítima y cuando el estado de los hielos lo permitía.

Indudablemente, estas características operativas tienen un valor extraordinario, ya que  con las mismas se inició una nueva era en el casquete polar antártico, contando con una dinámica distinta en las tareas realizadas.

Con esta capacidad funcional se pudo superar el antiguo aislamiento que existía, pudiendo trasladar personal, apoyo logístico, de emergencias y evacuaciones, contar con alternativas de vuelo y dar apoyo a la búsqueda y salvamento, debido a que se pueden desplazar, en pocas horas, los medios aéreos necesarios ante cualquier eventualidad.

El hecho de decir que la pista es de tierra, asombra, porque todos conocemos a la Antártida como un gigantesco manto blanco de hielos y nieve eterna. Esta afirmación tiene sus fundamentos. La isla emergió del mar en épocas muy remotas y su meseta, que se eleva 198 metros sobre el nivel del mar, tiene una superficie semiplana, conformada por barro de tierra arcillosa congelada y de rocas de distintos tamaños en toda su extensión.

Estas características singulares permiten que la meseta sea barrida continuamente por fuertes vientos antárticos que evitan la acumulación de nieve.

29/10/10
PRENSA LIBRE

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio