Si bien los marineros en huelga y los empresarios pesqueros compartieron ayer una mesa en la gobernación santacruceña, aún no hay acuerdo y las reuniones entraron en un cuarto intermedio. En Puerto Deseado, la Gendarmería Nacional empezó a patrullar las calles de la ciudad, cuya actividad está completamente parada.
Si bien los marineros en huelga y los empresarios pesqueros compartieron ayer una mesa en la gobernación santacruceña, aún no hay acuerdo y las reuniones entraron en un cuarto intermedio. En Puerto Deseado, la Gendarmería Nacional empezó a patrullar las calles de la ciudad, cuya actividad está completamente parada.
RIO GALLEGOS.- Durante varias horas, la delegación de marineros, encabezada por Daniel Medina, y los empresarios Darío Barolli, titular de la Cámara Langostinera Patagónica (Calapa) y Alfredo Pott, de la Cámara Pesquera Congeladora Argentina, discutieron un posible acuerdo.
"Nos vamos a Buenos Aires a consultar con los integrantes de las cámaras, no podemos hablar. Estamos en plena negociación", dijo Pott a LA NACION, cuando se retiraba de la reunión. Sin adelantos públicos, por ahora la primera ronda de negociación entró en un cuarto intermedio.
Para el gobierno santacruceño, la solución hoy depende de los empresarios: "Ellos tienen en sus manos dar una respuesta. Estamos negociando, es difícil, pero se avanza", dijo Carlos Barreto, subsecretario de Trabajo, que ayer presidió la reunión.
Además del convenio colectivo de trabajo especial, el punto de conflicto más fuerte con los marineros es el pedido de aumento por productividad, que las empresas se niegan a dar. El gobierno provincial presiona para que sea otorgado. No se descarta, además, que el año que viene se renegocien permisos de pesca.
"Han ganado mucha plata, así que tienen que hacer un esfuerzo para que podamos volver a la normalidad productiva de Puerto Deseado", dijo anoche Peralta. Ayer, el gobernador dijo que el final depende de las partes e insistió en el papel del gobierno como "mediador del conflicto".
Durante la reunión, los marineros insistieron en que no podrían "regresar a Puerto Deseado sin un peso". Los empresarios argumentaron que bajo "las presentes circunstancias es imposible otorgar un incremento salarial". Los marineros piden un nuevo convenio colectivo de trabajo y rechazan el que se firmó el mes pasado entre las cámaras y el gremio nacional, el Sindicato Obrero Marítimo Unidos (SOMU).
Según trascendió, los empresarios estarían dispuestos a rediscutir el convenio, siempre y cuando se levante la medida de fuerza y se termine el conflicto iniciado el 3 del actual, cuando en señal de protesta los trabajadores bloquearon el ingreso a las plantas pesqueras de Puerto Deseado. Todo se magnificó el 20 de este mes, cuando apedrearon e incendiaron las plantas.
Por Mariela Arias
Para LA NACION
27/07/07
LA NACION
