Necochea y Williams, a pocos metros de la escena del crimen.INVESTIGAN SI TIENE QUE VER CON EL CONFLICTO: Lo apuñalaron con su propio cuchillo de filetear ayer a la madrugada, a dos cuadras de su casa. Volvía de una "vigilia" sindical.
Necochea y Williams, a pocos metros de la escena del crimen.INVESTIGAN SI TIENE QUE VER CON EL CONFLICTO: Lo apuñalaron con su propio cuchillo de filetear ayer a la madrugada, a dos cuadras de su casa. Volvía de una "vigilia" sindical.
Lo atacaron dos o más personas. Lo golpearon y cortaron en varias partes. Se llamaba Darío "Lechu" Aguilera (37). Era delegado de STIA en Neptuno, y su hermano lo es en Poseidón. Ambos pertenecen al oficialismo gremial encabezado por Luis Núñez.
Aunque lo mataron en medio de un barrio, cerca de la Escuela Rosa de Corea, nadie vio nada, ni escuchó los gritos.
Intensa investigación de Fiscalía, Policía Judicial, Investigaciones, Criminalística, y la Seccional Segunda. Interrogan a todo el círculo de amigos y familiares de la víctima. Hasta anoche, el crimen era un misterio. Núñez dijo "ojalá que no tenga nada que ver" con el conflicto, o con la interna sindical que el viernes estalló a golpes en la Subsecretaría de Trabajo.
Fue ayer a la madrugada. Investigan si el ataque tuvo que ver con el conflicto o con la interna sindical. Lo apuñalaron dos o más personas con su propio cuchillo de filetero, y un arma más.
Darío "Lechu" Aguilera (39) era filetero, y delegado gremial del STIA en Neptuno. Había comido un asado, y estuvo hasta pasada la medianoche del viernes en la "vigilia" sindical que el gremio había establecido en las plantas pesqueras, hasta ver cómo seguía la negociación con las empresas. Su hermano José (le dicen "El Kily") también es delegado, pero en Poseidón. El "Lechu" –como era conocido en el ambiente pesquero- decidió volver caminando a su casa. Tomó la calle Juan XXIII, después Necochea, y poco antes de llegar al pasaje Williams, en pleno barrio Don Bosco, fue asesinado a puñaladas en medio de la noche. Nadie vio nada. Nadie oyó nada. Nadie sabe nada.
La noticia conmovió al mundo de la pesca, sacudido además por el conflicto que mantuvo paralizadas a las plantas hasta el viernes, y mientras las empresas y el STIA buscaban una salida a la crisis con una Conciliación que venía complicada (ver aparte). Luis Núñez, titular de la CGT y del Sindicato de Trabajadores de la Alimentación, dijo que "Ojalá que no tenga nada que ver con todo esto" (ver aparte). Se refería al conflicto pesquero en sí, y a la interna sindical que estalló a golpes en las escaleras de la Subsecretaría de Trabajo el último viernes, y que terminó con promesas y juramentos de venganzas, a los gritos, en la vereda de la delegación.
Está tan complicado el ambiente, que la Justicia y la Policía han puesto todo lo que tienen para investigar el crimen. Allí están Policía Judicial, Fiscalía, Criminalística, la Brigada de Investigaciones y la Seccional Segunda interrogando a todo el círculo de amigos y familiares de Aguilera, para tratar de saber qué pasó. "Estamos todos sorprendidos. No entendemos nada…" dijo ayer uno de sus allegados. Es que los hermanos Aguilera pertenecen al oficialismo sindical del STIA, y ayer en el gremio nadie podía creer lo que había pasado.
EL CRIMEN
El asesinato de Aguilera se produjo a dos cuadras de su casa, mientras caminaba cerca de la una y media de la mañana por la calle Necochea, cerca del Pasaje Williams. Lo atacaron dos o más personas, lo golpearon con fuerza en la cabeza; y le infligieron varios cortes y puntazos. Dos de ellos fueron los mortales: uno en el corazón, y otro en uno de sus pulmones, según los datos preliminares de la autopsia a los que pudo acceder este diario. Y hay varios datos que llaman la atención. A Aguilera no le robaron nada. Llevaba algo de dinero, su teléfono celular (su última llamada fue a una mujer, que estuvo demorada unas horas); y una pequeña mochila con sus elementos de trabajo, de la que faltaba su cuchillo de filetero. Por eso se especula con que lo usaron para darle muerte. Así es que no lo mataron por plata, lo que acrecienta dos hipótesis: Alguna cuestión personal; o algo relacionado al conflicto pesquero o la interna sindical. Ni el gremio, ni la policía, ni la justicia, descartan nada.
Los otros aspectos misteriosos del caso están relacionados a la falta de testigos. Aguilera fue asesinado en una de las zonas más populosas de Madryn, y nadie vio ni oyó nada. Y en las ruedas de interrogatorios a testigos y familiares, no hubo muchos datos que pudiesen ayudar a reconstruir el crimen, y las últimas horas del delegado. Algo es seguro. Comió un asado antes de morir asesinado, y en el lugar del asesinato no había rastros de pelea, ni de que hubiesen arrastrado el cuerpo. Tampoco aparecieron los cuchillos. Sólo una gran mancha de sangre permanecía como indicio del crimen. Por eso, se cree que Aguilera fue sorprendido. Además, no era –desde lo físico- alguien fácil de manejar, con 1,75 de altura y más de 90 kilos de peso. Y es posible que lo hayan atontado de un fuerte golpe en la cabeza antes de asesinarlo a puñaladas. Estaba, apenas, a dos cuadras de su casa. Un taxista fue quien lo vio agonizar y dio aviso al Comando Radioeléctrico. Una ambulancia del Isola llegó, pero Aguilera murió antes de llegar al hospital. Estaba casi desangrado.
Según informó Luis Núñez, el STIA hizo los trámites para el velatorio, que empezaba en el CEMAD al cierre de esta edición.
Núñez: "Esperemos que no tenga nada que ver"
El secretario general del STIA Luis Núñez, dijo ayer a la mañana, conmovido por la noticia, que "ojalá no tenga nada que ver" el conflicto pesquero y la interna sindical con el crimen de Darío "Lechu" Aguilera. "Sería terrible que tuviese relación. Esperemos que no sea así" dijo con preocupación el dirigente sindical. Y aseguró, en referencia a los graves incidentes del viernes, que el líder de la oposición del STIA, el delegado Raúl Muñoz "va a ser expulsado del gremio. No puede ser que haya dispuesto trabajar cuando la mayoría decidió una huelga" aseguró Núñez a EL CHUBUT.
18/11/07
EL CHUHBUT
