Desde hace unas semanas las empresas salmoneras, cuyas operaciones se vieron afectadas por el sismo y posterior tsunami en el fiordo Aisén, trabajan en la zona para cuantificar los daños en los centros de cultivo y en los peces, en medio de estrictas medidas de seguridad controladas por la Armada. Hasta ahora, el diagnóstico es que el impacto del desastre natural fue mucho menor que lo que se había pensado previamente.
Desde hace unas semanas las empresas salmoneras, cuyas operaciones se vieron afectadas por el sismo y posterior tsunami en el fiordo Aisén, trabajan en la zona para cuantificar los daños en los centros de cultivo y en los peces, en medio de estrictas medidas de seguridad controladas por la Armada. Hasta ahora, el diagnóstico es que el impacto del desastre natural fue mucho menor que lo que se había pensado previamente.
Según fuentes consultadas por este medio, el daño en la infraestructura de los centros de cultivo no es significativo, ya que las mayores pérdidas son por las redes y los fondeos. En tanto, la pérdida de biomasa sería menor. Esto es clave, considerando que el valor estimado de los peces en la zona del fiordo de Aisén había sido calculado en unos US$ 110 millones.
Las compañías de la zona, AquaChile (que trasladó sus peces antes del sismo), PescaChile, Salmones Friosur y Salmones Antártica, han procedido a alimentar a los peces y a reparar jaulas y redes, como parte de las estrictas medidas de seguridad impuestas por las autoridades.
Pero esto es sólo una parte del problema salmonero en Aisén. El empresario Víctor Hugo Puchi, socio de AquaChile, dice que más importante que medir los daños es apoyar la búsqueda de las personas extraviadas y resguardar el empleo en la zona.
Cuatro trabajadores de la industria y tres lugareños siguen extraviados. Las empresas salmoneras han colaborado en su búsqueda con la autoridad marítima, carabineros, Ejército e Investigaciones. Según Puchi, esta situación generó un problema de incertidumbre en el ambiente laboral, y es por eso que se hacen muchos esfuerzos por mantener la continuidad de las operaciones.
Además, el gremio salmonero aguarda que el gobierno plantee alguna fórmula para que las empresas puedan trasladar sus centros de cultivo desde las zonas de peligro, considerando que esta actividad requiere concesiones acuícolas que insumen un largo tiempo de tramitación.
13/05/07
LA NACION
