Rusia se lanza a la conquista del rico océano Ártico

MOSCU.- En una misión sin precedente, una expedición rusa llegó ayer al Polo Norte para realizar por primera vez investigaciones submarinas en esa zona del planeta y plantar en el fondo del mar una cápsula con una bandera de Rusia.

MOSCU.- En una misión sin precedente, una expedición rusa llegó ayer al Polo Norte para realizar por primera vez investigaciones submarinas en esa zona del planeta y plantar en el fondo del mar una cápsula con una bandera de Rusia.

Con esta iniciativa, Moscú pretende obtener pruebas geológicas que demuestren que la zona pertenece a Rusia y reforzar así su reclamo de soberanía sobre esa región del océano Ártico rica en petróleo y gas.

La simbólica expedición ocurre en medio de una creciente disputa entre Rusia, Estados Unidos y otros países cuyas costas miran hacia el océano Ártico, como Dinamarca y Canadá, por el control de las riquezas escondidas en el lugar.

"Por primera vez en la historia, alguien va a ir al fondo del mar debajo del Polo Norte", dijo Sergei Balyasnikov, vocero del Instituto de Investigación del Ártico y el Antártico, con sede en San Petersburgo, encargado de preparar la expedición.

"Va a ser como poner una bandera en la Luna", agregó.

Aunque la misión tiene objetivos científicos, como recolectar muestras de plantas y animales, el principal propósito parece ser reforzar la influencia política y económica de Rusia en la región y fortalecer los reclamos de Moscú sobre este territorio de soberanía compartida.

Rusia reivindica los derechos sobre un área submarina de 1,2 millones de kilómetros cuadrados, que, según algunas estimaciones, podría tener hasta 10.000 millones de toneladas de depósitos de gas y petróleo. En 2002, la ONU rechazó este reclamo, citando falta de evidencias.

En un discurso en mayo pasado, el presidente Vladimir Putin prometió realizar esfuerzos para preservar los "intereses estratégicos, económicos, científicos y de defensa de Rusia en el Ártico".

Después de ocho días de viaje, la expedición, liderada por el explorador y legislador ruso Artur Chilingarov, llegó ayer al Polo Norte. Inmediatamente comenzó los preparativos para las primeras inmersiones de dos pequeños submarinos en el lugar, previstas para hoy a la mañana. Las inmersiones de los batiscafos Mir-1 y Mir-2, que viajarán con tres personas cada uno, durarán varias horas.

Durante la operación, los batiscafos -que son los mismos que se usaron para filmar la película Titanic – descenderán a una profundidad de 4200 metros, donde tomarán pruebas del lecho y depositarán en el fondo marino una cápsula de titanio con la bandera rusa y un mensaje conmemorativo de la expedición.

Riesgos

Uno de los objetivos de los exploradores será demostrar que la cordillera submarina Lomonosov, una cadena de montañas que se eleva 3700 metros sobre el fondo oceánico y llega más allá del Polo Norte, es la continuación de la plataforma continental de Siberia y del continente euroasiático.

"Vamos a llevar a cabo una operación bastante arriesgada al descender a esas profundidades, en el fondo del mar, en el más severo y violento de los océanos, donde nunca nadie ha estado antes", dijo Chilingarov, que es vicepresidente del Parlamento ruso. El jefe de la expedición estimó que la iniciativa ayudará a Rusia a avanzar en la reivindicación de estos territorios.

En respuesta a la expedición rusa, el Departamento de Estado de Estados Unidos reiteró ayer que las evidencias científicas sugieren que la zona en disputa es oceánica por naturaleza y, por lo tanto, "no es parte de la plataforma continental de ningún país".

La rivalidad en torno a esta región creció últimamente, mientras las reservas de energía comienzan a escasear en otras partes del mundo y el derretimiento de las capas de hielo polar hace que el área sea más accesible para las investigaciones y la actividad económica.

Costos astronómicos

Varios gigantes petroleros, de hecho, ya se están posicionando en la carrera por la explotación de la zona. British Petroleum, por ejemplo, ya formó una alianza con la estatal rusa Rosneft para licitar juntas por la exploración del Ártico.

Sin embargo, algunos expertos advierten que las reservas de petróleo y gas en la región no son tan vastas como para compensar los astronómicos costos de las operaciones en el océano Ártico.

Por otro lado, y para darle mayor impacto aún al suceso, los organizadores de la expedición anunciaron que los tripulantes de uno de los batiscafos mantendrán una conversación telefónica con los cosmonautas de la Estación Espacial Internacional, ubicados en una órbita a 350 kilómetros de altura.

Agencias Reuters, AP, AFP y DPA

02/08/07
LA NACION

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