Los expertos dicen que el uso del sonar en submarinos ha provocado una especie de niebla acústica, al igual que las pruebas sísmicas que se realizan para buscar petróleo.
Los expertos dicen que el uso del sonar en submarinos ha provocado una especie de niebla acústica, al igual que las pruebas sísmicas que se realizan para buscar petróleo.
En el marco de su Convención sobre las Especies Migratorias, que se celebra en la sede de la FAO en Roma hasta el próximo viernes, la ONU destaca que el incremento de la cacofonía marina originada por el hombre supone un problema, sobre todo, para los mamíferos, que usan el sonido para comunicarse.
"El ruido submarino hecho por el hombre ya ha provocado una especie de niebla acústica y una cacofonía de sonido en muchas partes de los mares y océanos del mundo", según el director científico de la Sociedad para la Conservación del Delfín y la Ballena, Mark Simmonds, en un comunicado de la FAO.
La ONU, a través de su Programa para el Medioambiente (UNEP), urge a los gobiernos y a las industrias a que adopten motores más silenciosos y sonares menos dañinos en los barcos y medidas más restrictivas sobre el uso de pruebas sísmicas para la exploración de petróleo y gas.
A pesar de que los mayores damnificados son animales mamíferos, como las ballenas, "parece que otras especies marinas puedan haberse afectado", apunta Simmonds, quien vincula al ruido oceánico algunos daños que presentan los tejidos de los cetáceos.
La ONU denuncia además que los cambios en la composición química marina contribuyen al aumento de la contaminación acústica del océano, ya que el incremento de los niveles de acidez del agua del mar hacen que ésta absorba un diez por ciento menos sonidos de baja frecuencia.
A menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan, los niveles de acidez marina podrían llegar a un punto en el 2050 en el que el ruido de los barcos llegue a distancias un 70 por ciento mayores.
07/12/08
EL TIEMPO

