Rinden homenaje al conscripto naval Anacleto Bernardi

Rinden homenaje al conscripto naval Anacleto Bernardi

El acto se llevó a cabo en el monolito que lleva su nombre ubicado frente al Hospital Naval Ushuaia. Con la presencia del Comandante del Área Naval Austral, contralmirante (VGM) Carlos Enrique Aguilera y de representantes del Centro de Ex Conscriptos Navales recordaron el pasado viernes 25 al conscripto naval Anacleto Bernardi.


El acto se llevó a cabo en el monolito que lleva su nombre ubicado frente al Hospital Naval Ushuaia. Con la presencia del Comandante del Área Naval Austral, contralmirante (VGM) Carlos Enrique Aguilera y de representantes del Centro de Ex Conscriptos Navales recordaron el pasado viernes 25 al conscripto naval Anacleto Bernardi.

El acto se llevó a cabo en el monolito que lleva su nombre ubicado frente al Hospital Naval Ushuaia.

A Bernardi, le tocó cumplir con el servicio militar obligatorio en la Armada Argentina, en la Base Naval de Puerto Belgrano el 8 de enero de 1927. Su comportamiento fue sobresaliente, motivo por el cual recibió el beneficio de ser designado a integrar la dotación de la Fragata Sarmiento que anualmente realizaba el viaje de instrucción con los cadetes del último año de la Escuela Naval Militar.

Durante ese viaje, el conscripto Bernardi enfermó de pulmonía. El comandante de la nave, comprendiendo el estado de riesgo que implicaba su condición, en el puerto de Génova (Italia) decidió regresarlo a Argentina para su recuperación junto al cabo principal Juan Santoro, que también había enfermado.

Así, Bernardi y Santoro, ambos convalecientes, embarcaron con destino a Buenos Aires en el buque “Principessa Mafalda”. Un rumbo en el casco de la nave, producido por la rotura de una hélice, retrasaría la zarpada, dando lugar a reparaciones de último momento.

En la tarde del 25 de octubre de 1927, el buque sufrió un nuevo siniestro, escoró y comenzó a hundirse. A pesar de su estado de salud, Bernardi y Santoro se presentaron para ofrecer su colaboración para ayudar a evacuar a las 1.300 personas que se encontraban a bordo.

En su alocución, el capitán de fragata Juan Pablo Garavano destacó la valerosa actitud del conscripto Bernardi que expuso su vida para socorrer a otros tripulantes.

“Por su condición de convaleciente, Anacleto Bernardi tenía asegurado un lugar en un bote salvavidas, privilegio que rechazó, y junto al Cabo Santoro se presentaron con capitán del buque y luego de identificarse como miembros de la Armada Argentina se ofrecieron para colaborar con las tareas de abandono del buque y rescate de náufragos en el mar”, relató.

Precisó que “tanto Santoro como Bernardi, se arrojaron al agua y salvaron a una enorme cantidad de vidas. De pronto, cuando ambos se encontraban por abordar un bote salvavidas, el cabo Santoro vio como su camarada era atrapado por las mandíbulas de un tiburón y desaparecía en las profundidades del mar”.

“Bernardi ha sido un alma abnegada que nos deja con su accionar un recuerdo imborrable de lo noble que puede ser un ser humano cuando deja de lado todo tipo de egoísmo y es capaz de dar lo más valioso que posee por un semejante: su vida. Es sin dudas un espejo sobre el cual mirarnos”, aseveró.

Acto seguido el cura párroco Marcelo Maciel efectuó una invocación religiosa. Minutos después el contralmirante Aguilera depositó una ofrenda floral al pie del monolito.

31/10/13

PROVINCIA 23

 

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