Mientras arriban a las costas del Golfo Nuevo las primeras ballenas de la temporada, los investigadores realizan sus investigaciones incesantemente y en ese marco se avanza también con el censo de la especie en la zona. Los datos revelan que cada año crece el número de ejemplares de Ballena Franca Austral en la zona del Golfo Nuevo, y el último registro indica que el crecimiento es del 7 por ciento anual.
Mientras arriban a las costas del Golfo Nuevo las primeras ballenas de la temporada, los investigadores realizan sus investigaciones incesantemente y en ese marco se avanza también con el censo de la especie en la zona. Los datos revelan que cada año crece el número de ejemplares de Ballena Franca Austral en la zona del Golfo Nuevo, y el último registro indica que el crecimiento es del 7 por ciento anual.
“Los científicos que estudian esta población, como el doctor Crespo en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) o el doctor Mariano Sironi del Instituto de Conservación de Ballenas, coinciden en que el ritmo de incremento interanual es entre un cinco y un siete por ciento, lo que para un mamífero de estas características, es una tasa bastante enérgica de recuperación”, señaló Guillermo Caille, coordinador de la FPN, quien agregó que “cada vez hay más ballenas, y lo que se está viendo ahora es que aumenta el tiempo de residencia y aparecen en otras zonas donde antes era poco frecuente verlas”.
Fruto del trabajo
El censo realizado el año pasado en el Área Natural Protegida El Doradillo, arrojó un total de 481 ejemplares, divididos en 147 madres con sus respectivas crías, 173 adultos solos y once adultos distribuidos en cuatro grupos de cópula. Acerca de los motivos por los cuales la población de ballenas en Puerto Madryn crece al ritmo dicho anteriormente, Caille sostiene que “mi opinión personal es que estamos empezando a cosechar más de 20 años de trabajo para asegurar la recuperación de esta población. La no caza en la Argentina, la cautela que se pone en cualquier actividad que se tiene con ballenas para no perturbar ni impactar negativamente en los animales, todo eso le está permitiendo a la población expresar en los hechos su capacidad potencial biológica de recuperación. Obviamente, los animales todavía enfrentan algunas amenazas, la condición con las naves es una. Todas aquellas maniobras que la Armada hacía, que ponía en riesgo a las ballenas en temporada, hoy no se permiten, cada vez que se ha detectado alguna amenaza, se ha trabajado en ello”.
Por otra parte advierte que “el avistaje que se hace en Puerto Pirámides es tomado como modelo a seguir a nivel internacional, el cómo se puede sostener una economía haciendo uso no letal de los mamíferos marinos, y con estos argumentos enfrentamos a Japón, que propone exactamente lo contrario”.
Estadía más larga
Otro de los datos interesantes, es el aumento en la cantidad de meses que la Ballena Franca Austral se queda en las costas del Golfo Nuevo, especialmente en El Doradillo, aunque todavía no hay una hipótesis de por qué se da de esta manera.
“Esto es algo que lo estamos evidenciando año tras año, a partir de datos empíricos. Por ejemplo, cuando yo llegué a Patagonia hace 30 años, las ballenas venían en septiembre u octubre, por lo que permanecían sólo dos o tres meses. Ahora, todavía no empezó junio y ya tenemos ballenas frente a Madryn. Es evidente que la temporada de residencia se está alargando”, reveló Caille al tiempo que agregó “lo que nosotros sabemos hasta ahora, después de los censos, y es la hipótesis que esperamos confirmar este año, es que El Doradillo viene a ser fundamentalmente un área de madres con crías, principalmente en los dos primeros meses de vida de los ballenatos. Es una hipótesis fuerte, que pone en valor a El Doradillo como la principal área de nursery para la especie”.
La investigación
Hace tres años, se comenzó a realizar conteo de ejemplares de ballenas en la zona de El Doradillo, con la intención de llevar un registro año tras año de la cantidad de ejemplares que visitan nuestras costas.
“El desafío de este año era completar esta primera etapa, porque cuesta arrancar. Nosotros todos los años empezamos en junio, julio y este año decidimos arrancar en abril, un poco acompañando que las ballenas cada vez llegan antes a nuestra zona. Lo que hemos hecho en los últimos tres años es recuperar los conteos de ballenas aprovechando la oportunidad inmejorable que nos da el observatorio de Punta Flecha, que es estar frente al área de mayor concentración de madres con crías durante la temporada reproductiva, y a 25 metros de altura sobre el nivel del mar. Nosotros lo aprovechamos, por un lado, para ofrecerlo al visitante y, por otro lado, como plataforma de oportunidad para distintos investigadores, del CENPAT, de la Universidad, y nosotros que llevamos a cabo los conteos”, señaló Caille.
La metodología
La metodología utilizada se comenzó a implementar en la década del 70, que son los censos de costa, y consiste en ir barriendo de izquierda a derecha, todo el semicírculo de observación desde Playa Ballenas hasta El Doradillo, dividiéndolo de a diez grados. “Los ejemplares que están lejos los observamos con un telescopio y los que están cerca con binoculares. Nos interesa el número de ejemplares, después diferenciamos los ejemplares en las madres con sus crías, los adultos solos y los grupos de adultos, que en general son grupos de cópula y los ejemplares en tránsito. El censo va barriendo con la suficiente lentitud como para completar los conteos, pero además, con la suficiente rapidez para no contar dos veces el mismo ejemplar, porque se traslada de cuadrante. Todo eso exige un observador entrenado, y nosotros después de dos años tenemos los observadores con experiencia, que conocen la metodología. Eso después se vuelca en unas planillas donde se hace la síntesis”, indicó el coordinador de la propuesta.
Por lo general, los censos realizados duran alrededor de tres horas y en la planilla se específica: horario de comienzo, de finalización, el estado de la marea, el estado del tiempo, el estado del mar, el viento y los ejemplares censados, divididos en madres, crías, adultos solos y adultos en grupo.(Diario de Madryn)
27/05/14

