Restos fósiles al descubierto tras una marea inusualmente baja (Santa Clara del Mar)

Una marea inusualmente baja dejó al descubierto una serie de restos fósiles de animales que habitaron esta zona hace entre 30.000 y 20.000 años. El hallazgo lo realizaron el locutor marplatense Sergio Marino, su hija, Melina y el cuñado de Marino, Pablo Wasiluk, el domingo por la tarde, mientras paseaban por la playa en Santa Clara del Mar. Lo primero que les llamó la atención fue el caparazón de un gliptodonte, “entero y en muy buen estado de conservación”.


Una marea inusualmente baja dejó al descubierto una serie de restos fósiles de animales que habitaron esta zona hace entre 30.000 y 20.000 años. El hallazgo lo realizaron el locutor marplatense Sergio Marino, su hija, Melina y el cuñado de Marino, Pablo Wasiluk, el domingo por la tarde, mientras paseaban por la playa en Santa Clara del Mar. Lo primero que les llamó la atención fue el caparazón de un gliptodonte, “entero y en muy buen estado de conservación”.

Marino se puso en contacto, rápidamente, con referentes del área de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, quienes conocen y tienen permiso de investigación para trabajar en esa zona. A su vez, se preocuparon por intentar preservar los restos y evitar que vecinos y turistas que caminaban por el sector se lleven “de recuerdo” el material que había quedado expuesto.

Marino se comunicó con el licenciado en biología con orientación en paleontología Matías Taglioretti, quién le confirmó la importancia de dicha zona, denominada Paleolaguna Camet Norte, rica no sólo en restos de gliptodontes, sino de muchos otros animales de gran porte que habitaron la zona en el momento del tiempo conocido localmente como lujanense.

En diálogo con LA CAPITAL, Taglioretti, contó que el yacimiento paleontológico Camet Norte data de aproximadamente de 30.000 a 20.000 años y preserva un momento del tiempo que conocemos localmente como lujanense. “Este momento del tiempo fue muy particular para la fauna sudamericana ya que contábamos con una gran cantidad de mamíferos que pesaban por encima de los 1.000 kilogramos, por lo que hablamos de megafauna lujanense”.

Además, “se trata de un yacimiento excepcional, por la cantidad y la calidad -buen estado de preservación- de los fósiles, en parte porque se trata del relleno de una antigua laguna que por momentos mostraba carencia de oxígeno en sus aguas”.

 

El especialista enumeró que ese yacimiento, ahora semisumergido, conserva restos de numerosos grupos:

* Gliptodontes (armadillos gigantes): Doedicurus, Glyptodon, Panocthus y Neosclerocalyptus.

* Dasipodidos y pampateridos (armadillos grandes): Eutatus, Pampatherium.

* Perezosos terrestres gigantes: Scelidotherium, Scelidodon, Megatherium, Glossotherium, Lestodon.

* Carnívoros: Smilodon (Tigre diente de sable), Licalopex (Zorro), Lyncodon (huroncito).

* Elefantes: Notiomastodon

* Ungulados nativos: Toxodon (una mezcla de hipopótamo con rinoceronte), Macrauchenia (similar a un guanaco, de mayor tamaño y con trompa).

* Ciervos: Morenelapus.

* Caballos: Equus (amerihippus) neogenus.

* Además de restos de plantas, insectos, aves y trazas fósiles, en excelente estado de preservación.

Tras la enumeración, el paleontólogo indicó que “si hace 10.000 años o más, te parabas en la loma de Santa Cecilia, el panorama era de una gran cantidad de grupos de animales de gran tamaño (megafauna), de más de mil kilogramos de peso. Hoy, en Sudamérica, el animal terrestre autóctono más grande que queda es el tapir, con 450 kilos”.

En cuanto a los motivos de la extinción de estas especies, contó que “la hipótesis más aceptada es una combinación entre factores climáticos y la presión -por caza- del hombre, que irrumpe en Sudamérica hace cerca de 30.000 años”.

Taglioretti relató que ese sector tan rico desde el punto de vista paleontológico “es uno de los pocos en los que se registra un evento de caída de ceniza volcánica de hasta 50 centímetros de espesor. Esta ceniza fue datada por fisión de trazas arrojando una antigüedad de 21.000 años (con un margen de error de 7.000 años más o menos) y marca un evento volcánico muy importante que se dio en algún sector de los Andes y trajo mucha ceniza volcánica hasta esta zona, la cual también se registra en Daireaux, Necochea y Mar del Plata”.

Dificultades de trabajar en playa

La zona en la que aparecieron los restos en la tarde del domingo es monitoreada continuamente por el grupo de trabajo de Paleontología del Museo Scaglia, que dirige Taglioretti, quien reconoció que las mareas son un gran problema para la extracción y conservación del material.

“La marea corta una parte importante de lo que era el fondo de una antigua laguna que, por sus características, conserva esta gran variedad de fósiles. Se trata de un yacimiento excepcional, pero con dificultades para el trabajo de campo”, contó.

En ese sentido explicó que “para volver a detectar estos restos, debemos esperar que haya una nueva ‘ventana’, en donde una marea baja se combine con el viento del Norte o Noreste y nos haga accesible la restinga de las playas de Camet Norte. En este sentido el viento es un factor fundamental porque hace que la marea sea más baja de lo normal o impida que el mar suba rápidamente. Puede pasar un mes o años para que se vuelvan a dar estas condiciones”.

“El trabajo del paleontólogo de costas es distinto del que lleva adelante un paleontólogo en la Patagonia o en el desierto donde tienen todo el tiempo del mundo para trabajar. Nosotros tenemos muy poco tiempo para actuar”, señaló.

No obstante, el museo tiene un permiso de investigación que abarca la zona del partido de Mar Chiquita y, a pesar de las dificultades, el grupo ha podido rescatar una buena cantidad de material para su análisis, estudio y conservación.

De hecho desde el área “años atrás promovimos la creación de un museo de ciencias naturales en Santa Clara del Mar, hoy Pachamama, y actualmente creemos que Camet Norte es uno de los lugares en los que se podría hacer un museo paleontológico in situ, para lo cual se presentó la propuesta a los vecinos y referentes de la zona. Eso posibilitaría dejar los fósiles donde se los encuentra, cercar la zona y protegerlos. De esa forma, la gente podría caminar por el propio yacimiento”.

Para ello, entre otros motivos, dos factores son negativos: por un lado, “la extracción ilegal de fósiles, de la que tenemos muchas denuncias” y, por otro, “el paso de cuatriciclos, que rompen los afloramientos”.

Este grupo de investigación, liderado por Taglioretti, cuenta con una página de Facebook (https://www.facebook.com/paleontologiamdp) al que los interesados pueden acercarse para hacer denuncias de avistamiento de fósiles, pedir información, asesoramiento y conocer más sobre la paleontología local.

Hace 30 mil años el mar quedaba a 200 kilómetros

“Hace 30.000 años el nivel del mar estaba 200 metros por debajo del nivel del mar actual” explicó el licenciado Matías Taglioretti. Según indicó, eso quiere decir que “al bajar 200 metros deja descubierta la plataforma continental submarina argentina, que en promedio se extiende unos 200 km de la actual línea de costa”.

El motivo es que “la tierra vivía una época glacial, de esta manera si hace 30.000 años hubiésemos querido ir a la playa, los marplatenses deberíamos caminar unos 200 kilómetros para llegar a la playa mas próxima”.

“Durante los climas glaciares el nivel del mar baja porque el agua de las precipitaciones se va acumulando como nieve en la superficie de los continentes, de esta manera le sacamos agua a los océanos y mares” aportó.

En ese sentido indicó que “estas variaciones climáticas del pasado nos muestran que el clima no es estático y que estuvo cambiando constantemente. De alguna manera estos hechos científicos debieran traer a la reflexión y puesta en duda acerca de la veracidad de la actual teoría de calentamiento global por causas de la emisión de dióxido de carbono antropogénico”.

Zona paleontológica “vulnerable”

Un artículo del Museo Pachamama, publicado en la revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales el año pasado, advertía la vulnerabilidad del sitio arqueológico. En el resumen de la publicación se indicaba: “Los acantilados litorales del área comprendida entre Punta Iglesias y arroyo Los Cueros (partidos de General Pueyrredon y Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires) albergan una serie de sitios de gran importancia paleontológica. Estas geoformas han brindado cuantiosas colecciones que integran el acervo de museos locales y nacionales, representando herramientas esenciales para comprender los procesos geológicos, biológicos y socio-culturales del pasado regional. Sin embargo, dicha área evidencia un estado crítico de vulnerabilidad patrimonial como consecuencia del incremento sistemático de la erosión costera y las alteraciones antrópicas sobre las geoformas locales. Estas circunstancias obligan la implementación de planes de manejo costero que consideren la relevancia del patrimonio local de acuerdo al marco de protección legal que rige sobre estos bienes. Asimismo, la existencia de características propicias en las comunidades locales podría representar una oportunidad para abordar la problemática mediante la integración participativa de los sectores directa o indirectamente afectados. Se sugiere a los organismos implicados, la elaboración y articulación conjunta de un “Plan de Manejo Integrado del Patrimonio” considerando las particularidades de cada sector a los fines de coaccionar medidas que garanticen el resguardo de los bienes en riesgo. Especialmente, consideramos necesario el establecimiento de un área protegida sobre el frente acantilado de Camet Norte (Partido de Mar Chiquita), donde existe un yacimiento de condiciones excepcionales dentro la región pampeana y bajo una grave situación de deterioro continuo”. (La Capital – Mar del Plata)

21/10/15

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