Casi diez meses después del incendio que destruyó la Estación Antártica Comandante Ferraz y mató a dos hombres de la Armada de Brasil que intentaban combatir las llamas, el Ministerio Público Militar (MPM) denunció a la Justicia, la semana pasada, al sargento primero Luciano Gomes Medeiros, de 45 años, por homicidio culposo (sin intención de matar) y daño a instalaciones navales y establecimientos militares.
Casi diez meses después del incendio que destruyó la Estación Antártica Comandante Ferraz y mató a dos hombres de la Armada de Brasil que intentaban combatir las llamas, el Ministerio Público Militar (MPM) denunció a la Justicia, la semana pasada, al sargento primero Luciano Gomes Medeiros, de 45 años, por homicidio culposo (sin intención de matar) y daño a instalaciones navales y establecimientos militares.De acuerdo con el Código Penal Militar, en caso de existir condena, esta podría extenderse hasta 16 años de prisión. Medeiros sufrió quemaduras en sus brazos y estuvo nueve días internado.
Según la denuncia del MPM, a eso de las 23.30 del 24 de febrero, el marino decidió transferir combustible diesel antártico (de combustión inmediata) desde los tanques de almacenamiento hacia dos tanques de servicio, con capacidad de cinco mil litros cada uno. Los equipos se encontraban en la sala de máquinas, próximos a los generadores de energía eléctrica. Medeiros, según el MPM, accionó la bomba de transferencia y, como la maniobra llevaría cerca de media hora, volvió a la sala de estar de la base, donde se desarrollaba una fiesta de despedida de una investigadora.
Medeiros permaneció en la sala de estar hasta las 00.40 del día 25, momento en que se produjo un corte de luz. El sargento se dirigió a la sala de máquinas y se encontró con el incendio, ya de grandes proporciones.
Las pericias realizadas por la Armada y la Policía Federal, constataron que como Medeiros no desactivó el procedimiento de transferencia de combustible en el tiempo adecuado, los tanques de servicio rebalsaron. El combustible diesel antártico tomó contacto con las partes calientes del generador de energía eléctrica en funcionamiento, provocando la combustión y el incendio que destruyó cerca del 70% de la base brasilera. Las pericias evaluaron el perjuicio causado por las llamas en R$ 24,6 millones.
En su declaración sumarial ante la Armada después del episodio, Medeiros dijo que había regresado a la sala de máquinas a los 20 minutos y que desconectó la bomba de transferencia de combustible. El militar también afirmó que había salido de la sala de estar antes del apagón, para inspeccionar los evaporadores del acuario, momento en el que avistó las llamas.
En tanto, testigos que estuvieron con él durante la confraternización afirmaron que el sargento permaneció durante todo el tiempo en la sala de estar, de donde salió después del corte de energía – cuando el incendio ya estaba ocurriendo.
El diario O Estado de S. Paulo intentó la semana pasada tomar contacto con el denunciado, sin éxito.
Adaptado al español por NUESTROMAR
18/12/12
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