Rescate de una rara especie de ballenato en Punta Peligro (Comodoro Rivadavia)

Rescate de una rara especie de ballenato en Punta Peligro (Comodoro Rivadavia)

Durante la tarde del sábado se produjo el inesperado encuentro de un ballenato de una especie que raramente transita por nuestras aguas, el que varó en las costas de la zona de Punta Peligro donde fue observado por una familia de apellido Achimón, quien dio aviso a la gente de la escuela de buceo Shark, la que en cuestión de minutos elaboró un operativo de rescate.


Durante la tarde del sábado se produjo el inesperado encuentro de un ballenato de una especie que raramente transita por nuestras aguas, el que varó en las costas de la zona de Punta Peligro donde fue observado por una familia de apellido Achimón, quien dio aviso a la gente de la escuela de buceo Shark, la que en cuestión de minutos elaboró un operativo de rescate.

Casualmente también, Luis Escalada junto a un grupo de sus alumnos se encontraba de práctica en las cercanías, lo que permitió una rápida llegada hasta el lugar donde se encontraba la ballena y desplegar el esfuerzo para volverla a las aguas y salvar su vida.

Si bien en un primer momento pensaron que se trataba de un delfín, la observación posterior de las particularidades del animal permitió saber que se trataba de un ballenato bebé de la especie Rorcual Minke, ejemplares que son poco visibles desde las costas y menos aún en nuestra zona, por lo que se presume que se habría desorientado y separado de su madre en alguna excursión por la zona antártica, por donde sí frecuentan en búsqueda del krill, uno de sus principales alimentos.

La especie es, precisamente, habitué de aguas muy frías por lo que es extraño su acercamiento a nuestras costas y más aún su varamiento. El ejemplar regresado a las aguas, sostuvo Luis Escalada “es un animal muy joven, de apenas unos tres metros y medio, la mitad de su tamaño adulto, cuando llega a pesar entre 5 y 10 toneladas”.

La particularidad de sus aletas, la prolongación de su trompa y el doble orificio dorsal de respiración, no dejaron dudas respecto a la especie del ballenato, destacándose que “aún siendo bebé, agotó realmente a todo el grupo de rescatistas, todos alumnos de la escuela, algunos de los cuales ni siquiera llegaron a colocarse su equipo de buceo para contener al animal, calmarlo porque se encontraba muy nervioso por haber quedado fuera del agua, y finalmente levantarlo entre todos para evitar el arrastre, debido a que tienen una piel muy fina”.

La tarea de rescate demandó alrededor de media hora, tiempo en el que se dio vuelta al ballenato, mientras se lo mojaba permanentemente, y luego se lo levantó entre todo el grupo -conformado por 8 personas- y se lo llevó hasta lograr una profundidad de agua que le permitiera flotar y luego desplazarse.

Más allá del agradecimiento a todos los que participaron del rescate, tanto como a Nicolás y Pablo, quienes dieron el aviso, Escalante señaló que “recién después de que concluyera toda la tarea, recién nos dimos cuenta de lo raro del animal, de su mansedumbre a pesar del estado primero en el que lo encontramos, y hasta del ‘saludo agradecido’ que nos hiciera cuando pudo nadar. Se alejó unos metros y volvió a nadar hacia la costa para volver a encallar -pensamos en principio-, pero solo se nos acercó, nos quedó mirando desde muy cerquita y luego, finalmente, encaró hacia alta mar hasta perderse en el océano”.

23/10/13

CRÓNICA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio