(FNM) Tras seis semanas de intensas operaciones, la empresa de salvamento Resolve dio cuenta de la remoción de 600 toneladas de acero de la sección de proa del “RENA”, que naufragara frente a las costas de Nueva Zelanda en octubre de 2011. (FNM) Tras seis semanas de intensas operaciones, la empresa de salvamento Resolve dio cuenta de la remoción de 600 toneladas de acero de la sección de proa del “RENA”, que naufragara frente a las costas de Nueva Zelanda en octubre de 2011. Para el desarrollo de la tarea se están utilizando helicópteros, que trasladan el material en pedazos para depositarlos sobre una barcaza dispuesta a una distancia segura con respecto al arrecife Astrolabe, donde se encuentran encallados los restos del barco. La metodología fue elegida de entre varias opciones, en virtud de la precaria posición que presenta la sección proel sobre el arrecife, y de la generalizada preocupación manifestada por los neocelandeses por evitar daños adicionales al arrecife, durante las operaciones de salvamento. El Capitán de Salvamento de la compañía, Frank Leckey, explicó que cuentan con un equipo de buzos estadounidenses y una grúa flotante traída de Singapur para cumplir con la fase submarina de la remoción de restos, que esperan poder desarrollar con mayor facilidad en cuanto lleguen las calmas propias de la nueva estación. La grúa flotante puede acceder a la sección que hay que remover desde una buena profundidad, manteniendo una distancia que le permita evitar el arrecife, pero que al mismo tiempo le alcance para izar los trozos de chapa que se van cortando y depositarlos en la barcaza. La grúa puede levantar trozos mucho más grandes que los helicópteros (hasta 30 toneladas). Vientos fuertes y olas de hasta seis metros han interrumpido varias veces las tareas en este período. Leckey explicó que pasados los tres metros de altura de olas, las operaciones deben interrumpirse por seguridad de los operadores. “Los restos presentan una escora de 34 grados. Cuando esta circunstancia se combina con el importante movimiento que se genera en los momentos de fuertes vientos y oleaje, estamos ante una situación peligrosa”, afirma el técnico, quien agrega que cuentan con un profesional permanente para el monitoreo sanitario y de seguridad de todos los aspectos de la operación. Resolve espera poder reducir los restos a un punto en el que dejen de ser visibles sobre el agua, hacia principios de 2013. Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Marine Link 25/09/12 FUNDACIÓN NUESTROMAR

