Tripuló el 1º vuelo argentino al Polo Sur. El capitán de navío Pedro Margalot fue el navegante de uno de los bimotores Douglas que marcó un hito en la historia del continente antártico y de la Aviación Naval: el primer vuelo argentino que llegó al Polo Sur, el 6 de enero de 1962.

Tripuló el 1º vuelo argentino al Polo Sur. El capitán de navío Pedro Margalot fue el navegante de uno de los bimotores Douglas que marcó un hito en la historia del continente antártico y de la Aviación Naval: el primer vuelo argentino que llegó al Polo Sur, el 6 de enero de 1962.

ANTÁRTIDA – “Soy un enamorado de esta tierra. Al volver a estar acá me sentí enormemente feliz”, contó el capitán de navío Pedro Margalot, en la base Esperanza, al reencontrarse con la Antártida, luego de 39 años.

Este orgulloso correntino recuerda que la primera vez que visitó la Antártida fue como guardiamarina. A un chinchorro de 4,5 metros de eslora le fabricó una quilla de orsa, le puso un palo, le fabricó velas de lona y así navegó en la Antártida, poco después de su egreso de la Escuela Naval Militar en el año 47.

Luego tuvo oportunidad de estar doce veces más la Antártida, hasta 1972 en que se retiró; trece si se cuenta la del pasado 19 de febrero, cuando volvió a pisarla. Navegó esas aguas en rompehielos, buques hidrográficos y transportes de diversas nacionalidades.

Fue agregado argentino a la expedición Congelamiento Profundo III del 57-58 que operó en el sur del mar de Weddell durante el Año Geofísico Internacional y así visitó la base de Ellsworth, ahora desaparecida, al fondo del mar de Weddell.

Pero sin dudas el hito antártico de su vida fue el vuelo al Polo Sur como navegante, jefe de operaciones y segundo comandante durante la expedición del capitán de fragata Hermes Quijada al Polo Sur, en enero de 1962, en dos aviones Douglas.

“Me llevaron porque conocía mucho la Antártida y siempre era jefe de navegación. En ese momento estaba destinado en la Base Punta Indio”, recuerda, a 49 años de la expedición, cumplidos el pasado 6 de enero.

En una verdadera epopeya, navegando con un compás magnético del avión y un sextante periscópico a burbuja, tomando los azimuts del sol cada 20 minutos, llegaron al Polo, donde está la base norteamericana Amundsen-Scott.

“Es muy importante la camaradería en la Antártida y el respeto mutuo. Cuando hice el relevamiento respeté todos los lugares que había nombrado el general Pujato, que fue el primer hombre que estuvo al fondo del Mar de Weddell”, contó. “Las Fuerzas Armadas hicieron el sur argentino, con los transportes navales, los aviones y los hombres del Ejército”, destacó.

El 22 de febrero, día de la Antártida, el capitán Margalot lo pasó en el continente blanco. No hay mejor manera de celebrarlo para un antártico.

28/02/11
GACETA MARINERA

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